Sato vritteh - Siguiendo los pasos de los acaryas anteriores
Predicar hasta el último aliento
Nuestros maestros espirituales nos dieron este ejemplo de un modo muy especial. Srila Bhakti Pramode Puri Maharaja en su último año antes de dejar este mundo estaba consolando a sus discípulos, a sobrinos espirituales y a vaisnavas en general y amigos. Su puerta estaba abierta para todos. Su último pasatiempo en este mundo tomó lugar en Jagannath Puri donde vivía absorto en el divino Santo Nombre. En muchas ocasiones regaló su gracia infinita a sus discípulos y a quien se le acercara. Él los abrazaba a todos, incluso a quienes lo habían criticado, y los estimuló a que continuaran en el camino correcto. Su amor era incondicional, sin intelectualizar las relaciones. Siempre preocupado por quienes se colocaban bajo su mirada compasiva, tal como un padre amoroso. Yo puedo dar testimonio de esto porque en sus últimos años me senté muchas veces en su cuarto. Allí llegaron muchas personas, mis hermanos espirituales, gurus de Iskcon, sus propios hermanos espirituales y tantas otras almas. Él dio sannyas a sesenta personas que entraron en la última etapa de la vida con su bendición. En una ocasión en Radha Kunda yo estaba con Srila Puri Maharaja cuando inició a diez sannyasis que estaban ansiosos de seguir su espíritu de rendida devoción. El gran ejemplo de Srila Puri Maharaja era que a pesar de su avanzada edad continuaba predicando, predicando y predicando. Su prédica amorosa nunca se detuvo. Cuando vemos cómo nuestros maestros espirituales han dado este ejemplo de amor y cuidado a los demás, su afecto amoroso incondicional, deberíamos entonces preguntarnos por la forma correcta de comportarnos. No es que el maestro espiritual nunca pueda alterarse, estar tenso o sobresaltado por algo que sus discípulos han hecho. Él también puede castigar, pero incluso cuando hace esto es su gran expresión de amor. De hecho cuando el maestro espiritual castiga está dando una atención especial, porque él es cauteloso y preventivo: “Estás haciendo algo incorrecto. Te estás poniendo en peligro. Esto es muy malo, debes corregirlo de inmediato porque quiero llevarte de regreso a casa. Y si cometes un disparate, ¿cómo podré llevarte? Así es que basta”. Si un discípulo es así castigado por su maestro espiritual y aun así no consigue despertar y corregirse, entonces en realidad él no es un discípulo. Predicar hasta el último aliento. Nuestros maestros espirituales no nos dieron el ejemplo de enviar a todos fuera del cuarto porque quisieran estar a solas. Pero naturalmente, debido a su salud, ellos se apartaron un poco más en su bhajan, en su seva. Pero al mismo tiempo continuaron compartiendo su amor con nosotros. Por supuesto, sus sirvientes íntimos, aquellos que lograron servirlos en sus últimos momentos, recibieron una gracia muy especial. Pero esa no es la única forma de recibir la gracia del guru. La verdadera gracia del guru es estar rendido a él, no tan sólo tenerlo físicamente cerca. Muchos sirvientes no pueden estar junto a él porque él mismo los ha enviado lejos para algún servicio. Servicio en separación, en un sentido, puede dar más misericordia que el servicio en asociación cercana. La verdadera misericordia depende de la actitud que tengamos. Si estando en la cercanía del guru no estamos compartiendo su misericordia y empezamos a envidiar a los demás devotos entonces sólo nos contaminaremos. Tal como el ejemplo de unos discípulos que querían darle un masaje al maestro espiritual, pero en lugar de ponerse de acuerdo sobre quién se lo daría, se pelearon entre ellos y terminaron maltratando al guru.
