Sato vritteh - Siguiendo los pasos de los acaryas anteriores
El encuentro con Srila Bhakti Rakshak Sridhar Maharaj
Por la divina gracia de Sri Krishna y de Srila Prabhupada en 1981 uno de mis hermanos espirituales me invitó a conocer a Srila Sridhar Maharaja. Tomé el bote de Mayapur a Navadwip y fui a su ashram místico, situado a orillas del Ganges. Una vez allí, me acerqué al cuarto donde Srilla Bhakti Rakshak Sridhar Maharaja daba charlas informales a los devotos que llegaban para recibir consejo. Puedo recordar mi primera conversación con él, porque en aquel entonces trataba con una situación difícil en América del Sur. Uno de mis hermanos espirituales estaba dando iniciación a los devotos en nuestra misión, pero no se preocupaba debidamente de sus necesidades y tampoco había sido un buen ejemplo de sannyasi. Yo estaba muy perturbado por eso, pero no sabía la solución, por lo que una de mis primeras preguntas fue: “¿Cuál debe ser mi posición cuando veo que el líder espiritual en mi área de actividades muestra algunos tintes de materialismo?” Srila Bhakti Rakshak Sridhar Maharaja me miró y me dijo:“Si un maestro espiritual muestra aun tintes de materialismo, él no es realmente un maestro espiritual”. Y continuó di-iendo:“Y si eso es así, ¿qué está usted haciendo en ese lugar? No debería estar allí”. Para ser honesto, encontré que su instrucción era tan brillante como la luz del sol, pero en ese momento no estaba listo para aceptar todo el peso de su recomendación.
Había llegado a Colombia después de haber predicado durante varios años en Europa y Brasil por la gracia de Srila Prabhupada. Después de verla necesidad de preocuparme personalmente por el bienestar de los demás, tuve la oportunidad de desarrollar comunidades vaisnavas en Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica y Nicaragua. Los devotos de la región estaban muy solos porque ya nadie los visitaba. Era claro para mí que ellos necesitaban algo de ayuda, algo de asociación, y yo estaba apegado a ellos. La instrucción de Srila Sridhar Maharaja fue tan compleja para mí, que no pude traducirla a mi vida práctica, si bien claramente entendí que sus palabras eras las correctas. Después de escuchar sus lecturas y sentirme muy inspirado por varios días, retorné a América del Sur y traté de asimilar la nueva situación, pero no podía encontrar la solución a los problemas y cada intento que hice para remediarlos, de una forma u otra fallaron. Así, en 1984 me acerqué a las autoridades de nuestra misión con un documento que exponía las dificultades y lo que ellos tendrían que corregir para seguir a Srila Prabhupada fielmente.
Pero lo que obtuve por respuesta fue el intento de sacarme de mi servicio en América del Sur, justo lo que no quería hacer, menos aun después del consejo de Srila Sridhar Maharaja de que buscara una situación acorde con mis ideales y con las instrucciones de mi maestro espiritual. Entonces, cuando me dijeron que no iba a continuar con mi servicio, me di cuenta que el momento de seguir un llamado superior había llegado. Ahora tenía que obedecer el llamado de mi corazón.
Luego, para mi gran sorpresa, Krishna hizo los arreglos de tal forma que los devotos a los que yo estaba muy apegado y con quienes habíamos realizado maravillosos proyectos durante varios años, decidieron quedarse conmigo.Mi maestro espiritual Srila Prabhupada estaba muy íntimamente relacionado con Srila Sridhar Maharaj. Él incluso le pidió que se mudara a su templo de Mayapur. Le dijo que haría un cuarto especial para él. A pesar de tener una misión tan grande, Srila Prabhupada le dijo que a veces se sentía solo y que quería estar con quien pudiera intercambiar experiencias, ideas y opiniones. Él le dijo: “Al principio yo quise llevarte a todo el mundo, para que todos te pudieran escuchar. Ahora que estás más anciano, puedo traer el mundo entero a Mayapur para que te venga a escuchar”. Srila Sridhar Maharaja le respondió que iba a meditar en su propuesta. Más tarde él comentó que nunca habría podido negarse a una invitación de Srila Prabhupada.
De cualquier manera, el deseo de Prabhupada se cumplió y el mundo entero vino a escucharlo.
