B.A. Paramadvaiti Swami


Sato vritteh - Siguiendo los pasos de los acaryas anteriores

La importancia de publicar libros y distribuirlos

A pesar de que Srila Prabhupada tuvo muy poca asociación personal con su maestro espiritual, en una sola carta suya pudo encontrar suficientes instrucciones y entusiasmo como para seguir adelante por el resto de su vida. Varias veces Srila Prabhupada nos contó lo que su maestro espiritual decía cuando sus discípulos se peleaban por los cuartos en el Bagh bazar Gaudiya Math. Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakur acostumbraba decir: “Quisiera sacar el mármol de este templo, venderlo, imprimir libros y distribuirlos”.

Srila Prabhupada personalmente me dijo: “Siempre que consigas dinero, imprime libros trascendentales y distribúyelos”. Él mismo tomó muy a pecho esta instrucción de su maestro espiritual, tanto, que en su posición de grihasta comenzó a imprimir “De Vuelta al Supremo“. Esta revista, en idioma inglés, contenía las divinas enseñanzas de su maestro espiritual. Él, por sí solo, escribió, imprimió y distribuyó esta revista dondequiera que pudo. Este maravilloso esfuerzo fructificó en proporción sorprendente cuando comenzó a escribir sus libros: “En Busca del Objetivo Supremo de la Vida”, “Sri Isopanisad” y tantos otros títulos. Algunos de ellos fueron preparados mientras estaba editando la revista. Posteriormente, en el templo Radha Damodara, en su bhajan kutir, siguió preparando su misión de dar estas enseñanzas vaisnavas a todo el mundo. Se podría decir que su idea era publicar todos los Gosvami granthas, toda la literatura de los Goswamis y los comentarios de los grandes acaryas, para beneficio del mundo entero. Mientras traducía el Srimad Bhagavatam, que es la ciencia del amor por Krishna, tradujo también el “Sri Isopanishad”, el “Bhagavad-gita”, el “Néctar de la Devoción”, como así también el “Upadeshamrta”, estos dos últimas obras de Srila Rupa Gosvami. Estas publicaciones fueron presentadas con sus respectivos comentarios.

Estos dos últimos trabajos nos enseñan con gran detalle cómo el rasa trascendental, o la relación de amor, se desarrolla, y cómo coordina los planes divinos del Señor en relación con Sus devotos. Srila Prabhupada poseía una calidad única. Él podía tomar las enseñanzas trascendentales, traducir slokas que habían sido escritos cientos o miles de años atrás y explicarlos de un modo de fácil comprensión, incluso para quienes tenían muy poca preparación en esa área. Una de sus más preciadas obras es la famosa traducción del Libro de Krishna. En ella él toma las historias del Srimad Bhagavatam, de los lilas personales de Krishna en Vrindavan, en Mathura y Dwarka, y los explica palabra por palabra. Él hace esto con sumo cuidado y amor, a fin de que estos lilas tan íntimos no sean mal entendidos, y para que la gente pueda realmente asimilar el contexto de estos pasatiempos.

Srila Prabhupada nos dio todos estos libros y nos inspiró a dedicar nuestras vidas a la distribución de los mismos. Esto lo hizo de un modo muy dulce. Él nos mencionó que su propio maestro espiritual solía estar muy satisfecho cuando un brahmacari distribuía dos o tres copias de El Armonista o El Gaudiya. También nos dijo que deseaba permanecer más tiempo en aquellos templos donde los devotos distribuyeran más libros. Nos animó a su vez a traducir la mayoría de sus hermosos trabajos literarios a muchos otros idiomas. Inspiró también a sus discípulos artistas a que ilustraran sus libros con las más maravillosas pinturas. Aunque en el inicio no eran muy diestros, a lo largo de los años algunos de ellos se volvieron tan hábiles, que representaron las más asombrosas escenas del Krishna lila. Prabhupada inspiró en ellos la inclinación a retratar con amor al bello Señor Krishna. Estas pinturas, al formar parte de sus libros, los volvieron muy atractivos y coloridos. Srila Prabhupad llamó a estos cuadros “ventanas al mundo espiritual”.

Srila Prabhupada iba completando los tomos del Srimad Bhagavatam, uno tras otro, pero los devotos no sabían qué hacer con ellos. La distribución de libros a gran escala era completamente desconocida para nosotros en ese entonces. Cuando me uní al movimiento de Conciencia de Krishna en 1971, distribuíamos folletos a cambio de alguna donación que nos quisieran dar; así pudimos mantener nuestro templo y continuar con la publicación de los folletos. Desconocíamos cómo distribuir los libros, pero más adelante Srila Prabupada inspiró a sus discípulos a que vendieran colecciones completas del Srimad Bhagavatam y del Caitanya Caritamrta, cada una con alrededor de cincuenta libros grandes, pasta dura; los vendían en un instante, a una sola persona, en el principio esto nos pareció del todo inconcebible. Srila Prabhupada envió muchos libros a diferentes templos pero los devotos se limitaron a almacenarlos en algún rincón, y comenzaron a preguntarse qué podían hacer con ellos. Entonces algunos de los discípulos pioneros comenzaron a distribuirlos.

Ellos los ofrecían a la gente a medida que predicaban en Harinama sankirtan, o cuando visitaban a alguien. Muy lentamente los devotos realizaron que se podía hacer un esfuerzo concentrado para distribuir esta literatura trascendental. Recuerdo cuando se publicó en Alemania el Sri Isopanishad. Sentimos que era una verdadera revolución tener un libro de nuestro maestro espiritual en nuestro idioma. Vendíamos uno o dos por día. Cuando alguien daba una gran donación por el folleto que distribuíamos, le mostrábamos el libro y le preguntábamos si lo querían también. Esto fue así hasta que un devoto puso el Sri Isopanishad directamente en las manos de una persona y le pidió una donación.

Tarde en la noche quedamos sorprendidos al escuchar que él había distribuido quince libros. Estábamos asombrados, muy sorprendidos. ¿Cómo pudo hacerlo? ¡Quince personas en un día adquiriendo las enseñanzas sagradas del Isopanishad! ¡Maravilloso! Desde entonces empezó a manifestarse la revolución de la distribución de libros, lo cual creó una súper producción de literatura trascendental, hasta tal punto, que Srila Prabhupada en un momento cumbre de esta distribución tuvo un millón de revistas “De Vuelta al Supremo” distribuidas junto con una tan gran cantidad de libros, que hoy en día ni podrían ser contados.

Como parte de esta revolución los discípulos de Srila Prabhupada en diferentes países desearon producir estos libros en sus diferentes idiomas. De esta forma una de las más grandes compañías de traducción de libros comenzó a prepararlos para el mundo entero. Yo personalmente estuve involucrado en traducir y publicar en alemán, sueco, danés, finlandés, portugués y español, por ello tengo un claro recuerdo de cómo fue el espíritu de publicación en aquellos días. Primero quisimos tenerlos traducidos y publicados, y después quisimos que estuvieran en todas las casas. Ese fue el deseo sincero de los discípulos de Prabhupada mientras él continuó animándonos con mucho amor. Cuando le daban cifras de la distribución, él solía decir: “Muy bien, ahora, ¡duplíquenlo!” Si un devoto iba donde él y le contaba que había distribuido quince libros, Prabhupada con una sonrisa muy dulce le decía: “¡Duplícalo!” Y cuando el devoto decía “Pero Prabhupada, eso es imposible”, él decía: “Imposible es una palabra del diccionario de los tontos. Nunca digas imposible”. De este modo vimos que a los pocos días el devoto había duplicado su cantidad de libros distribuidos y que fue donde Prabhupada para decirle: “Prabhupada, usted estaba en lo cierto, he distribuido cien libros en un día”. Y Prabhupada otra vez, con la misma dulce sonrisa, lo miró y le dijo: “Duplícalo”. De esta manera, Srila Prabhupada nos empujaba con mucho amor.

Nadie estaba obligado a hacer algo por Srila Prabhupada, todo se hacía por amor e inspiración, porque veíamos a nuestro maestro espiritual trabajando incansablemente, día y noche, por el bien de la humanidad. Él traducía los libros tarde en la noche, esto escuché de los devotos. Al comienzo lo dudé y quise confirmarlo. Entonces, cuando Srila Prabhupada visitó Schloss Rettershof en Alemania, permanecí hasta tarde en la noche y dormí en frente de su puerta. Quedé muy asombrado al notar que aun pasada la una de la mañana, todavía se escuchaba su voz en el cuarto, grabando sus traducciones en el dictáfono. Me sentí muy avergonzado por haber pensado que habían exagerado la magnitud de su dedicado servicio.

Esta experiencia me ayudó a desarrollar un gran deseo de convertirme en un instrumento de la distribución de sus libros. En medio de sus muchos viajes Srila Prabhupada fue a Los Ángeles donde, continuando con su servicio de traducción, preparó alrededor de veintidós libros grandes. Él hizo esto muy rápido, pero la corrección de las transcripciones, la diagramación e impresión de ellos, iban muy lentas.

El departamento del BBT (Bhaktivedanta Book Trust) de Los Ángeles, producía normalmente un libro cada tres meses, por lo que mucho trabajo de edición se había acumulado. Entonces Srila Prabhupada llamó a los devotos encargados y les dijo: “Quiero que todos los libros atrasados sean impresos en dos meses”. Pero los devotos le dijeron: “Esto es Imposible, Srila Prabhupada, imprimir un solo libro nos toma tres meses”. Pero Srila Prabhupada sonrió y les propuso: “Comencemos una maratón”. Srila Prabhupada personalmente los supervisó. ¡Cómo conquistábamos la ilusión de este mundo gracias a su personalidad! Los devotos se levantaban a Mangal aratik, escuchaban unas pocas palabras de Srila Prabhupada y luego corrían a sus oficinas. Ellos incluso comían ahí mismo. Los pintores trabajaron en forma sincronizada: los expertos pintaban los rostros, mientras otros que no eran tan entendidos hacían el paisaje. Era un equipo de trabajo completo y desinteresado. Estas pinturas fueron producidas, y cada una era más bella que la anterior.

De esta forma, estos libros preparados por Prabhupada fueron publicados tan rápido que fue sencillamente asombroso. Todos los devotos cooperaban. Hasta las imprentas participaron en la maratón y comenzaron a imprimir los libros las veinticuatro horas del día. En un período de dos meses, veintidós libros grandes pasta duras fueron publicados con este increíble esfuerzo. De pronto estuvimos inundados por un néctar que no habíamos leído aún. Distribuirlos era el siguiente paso, a la par de ser traducidos a cada idioma del mundo. Esto, por supuesto, toma más de unos meses, y es una tarea que todavía se sigue haciendo.

Srila Prabhupada personalmente supervisaba las publicaciones en inglés, bengalí, hindi y muchas otras. Cada vez que veía una nueva publicación decía: “Esto me da vida, esta prédica, la publicación y distribución de libros, me dan vida”. Él solía llamar a sus libros: “Bombas de tiempo trascendentales”. Él dijo: “Cuando distribuyes libros no sabes si la gente los leerá de inmediato y si ellos entenderán lo que están leyendo. Pero en algún momento comenzarán a entender que contienen la Verdad”.

Srila Prabhupada tenía plena certeza que la distribución de libros era uno de los mejores servicios para complacer a Srila Bhaktisiddhanta Saraswati Thakur Prabhupada. Por supuesto, su guru había sido el pionero de la publicación de libros en la línea de Srila Bhaktivinoda Thakur, porque él había tenido la imprenta operando a toda marcha. Este espíritu de la imprenta quedó profundamente impregnado en Bhakti Rakshak Sridhar Maharaja. En su propio ashram, a pesar de ser un lugar muy humilde en las orillas del Ganges, tuvo una gran imprenta. Los devotos trabajaron duro para tener los mensajes trascendentales impresos y publicados. Qué decir de Srila Bhakti Pramode Puri Maharaja, él fue editor de literatura trascendental desde el comienzo de la Gaudiya Math. Él mismo escribió algunos artículos y libros, y mantuvo un diario de las actividades de la Gaudiya Math. Este diario le fue inspirado por arreglo divino. Al fin de su vida, con la ayuda de sus discípulos, pudo publicar uno de los libros más bellos jamás vistos en el mundo Vaisnava: uno acerca de su propio Gurudeva, Srila Bhaktisiddhanta Saraswati Thakur Prabhupada, donde enseña las glorias de esta persona apoderada y su espíritu trascendental, mediante el cual expandió la conciencia de Krishna.

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