B.A. Paramadvaiti Swami


Sato vritteh - Siguiendo los pasos de los acaryas anteriores

La prédica me mantiene vivo

Srila Bhaktivedanta Swami Prabhupada fue todo un predicador. Él lo daba todo por la prédica. A menudo solía decirnos que ésta era su vida. Cuando recibía noticias acerca de ella, él acostumbraba decir: “¡Esto me mantiene vivo!”

Uno de sus muy queridos discípulos fue Dwarakesa Das Brahmacari, quien luego se haría famoso como Bhakti Abhay Narayan Maharaja. Él fue el primer devoto en ir a predicar detrás de la cortina de hierro.

Era originario de Hungría, pero estaba radicado en Suecia. Ahí conoció la misión de Srila Prabhupada y se rindió a él, convirtiéndose en su discípulo. Luego, para organizar la prédica en Hungría, tradujo los libros al húngaro y al ruso, de esta forma le enseñó a la misión a predicar en los países comunistas.

Srila Prabhupada a través de sus cartas lo animó a cumplir con esta tarea. Con un nuevo pasaporte y con otro nombre, pudo ir a los países comunistas de visita. Así fue como Narayana Maharaja inició su gira por Hungría y por otros países que se encontraban bajo la misma presión, y así comenzó a establecer la misión de Prabhupada. Como nuevos devotos empezaron a llegar, Srila Prabhupada le pidió que permaneciera por allá, sin regresar a Suecia. “Sólo dile a ellos que deben poner a Krishna en el centro del comunismo. Entonces todo les resultará bien”. Prabhupada estaba pronto a sacrificar cualquier comodidad en nombre de la prédica de conciencia de Krishna.

Saber de los resultados de estos esfuerzos lo ponían muy feliz.

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