A.C. Bhaktivedanta Swami

Elevándose a la conciencia de Krishna

Elevándose a la conciencia de Krishna

Capítulo 1

Escogemos vidas humanas y animales om ajñana timirandasya jñanañjana salakaya caksur unmilitam yena tasmai sri-gurave namah “Ofrezco mis respetuosas reverencias a mi maestro espiritual, quien, con la antorcha del conocimiento, ha abierto mis ojos, que estaban cegados por la oscuridad de la ignorancia”. Con este verso se acostumbra ofrecerle reverencias al maestro espiritual, que ilumina a sus discípulos en lo referente al conocimiento trascendental. El proceso védico no requiere trabajo de investigación. En el ámbito mundano de los estudios, tenemos que demostrar nuestro aprendizaje académico mediante el resultado de alguna investigación; pero el proceso védico es diferente. En el proceso védico, el trabajo de investigación ya está hecho; está completo, y simplemente se transmite de profesor a alumno, en sucesión discipular. El trabajo de investigación no tiene cabida, porque los instrumentos y los medios con los que uno lo lleva a cabo son torpes e imperfectos. En la etapa actual de nuestra existencia material, estamos condicionados por muchas leyes de la naturaleza. Todas las almas condicionadas adolecen de cuatro defectos, debido a la imperfección de sus sentidos. Un defecto consiste en que el alma condicionada comete errores inevitablemente. No existe ningún hombre que no cometa errores. En la India, por ejemplo, se suponía que Mahatma Gandhi era una personalidad muy eminente; pero también él cometió errores. Cinco minutos antes de su llegada a la reunión en la que lo asesinaron, algunos de sus asociados íntimos le advirtieron que no fuera, pero él insistió en ir. En el estado condicionado de la vida es muy natural que se cometan errores. En efecto, existe el dicho popular: “Errar es humano”. Otra imperfección del alma condicionada consiste en que es seguro que ha de engañarse. Engañarse significa aceptar como cierto algo que no lo es, considerar verdadera alguna fantasmagoría. Cada uno de nosotros tiene la impresión que somos estos cuerpos; pero, en realidad, no lo somos. Aceptar que uno es el cuerpo se denomina ilusión, o maya. La tercera imperfección consiste en que las almas condicionadas tienen la tendencia a engañar. A menudo se escucha a un comerciante decir: “Como eres mi amigo, no voy a hacer ninguna ganancia contigo”. Pero, de hecho, sabemos que está haciendo como mínimo un cincuenta por ciento de ganancia. Hay muchos ejemplos de esa propensión a engañar. También hay muchos ejemplos de maestros que verdaderamente no saben nada, pero que exponen teorías con palabras como “quizás” o “puede ser”, cuando en realidad sólo están engañando a sus alumnos. La cuarta imperfección consiste en que los sentidos de la entidad viviente no son perfectos. Nuestro sentido de la vista es tan limitado, que no podemos ver ni de muy lejos ni de muy cerca. El ojo únicamente puede ver bajo ciertas condiciones, y, por consiguiente, se entiende que nuestra visión está limitada. En forma similar, todos nuestros otros sentidos también están limitados. Mediante estos sentidos limitados e imperfectos, no es posible entender lo ilimitado. Se concluye, entonces, que el proceso védico no nos anima a esforzarnos por aprender la Verdad Absoluta empleando nuestros sentidos actuales, que están condicionados de tantas maneras. Si hemos de adquirir conocimiento, éste debe provenir de una fuente superior que no esté condicionada por esas cuatro imperfecciones. Esa fuente es Krishna. Él es la autoridad suprema de El Bhagavad-gita, y muchísimos sabios y santos lo aceptan como la autoridad perfecta. Aquellas personas que estudian con seriedad la literatura védica, aceptan el principio de autoridad. El Bhagavad-gita, por ejemplo, no es una presentación académica que surgió como producto de un gran trabajo de investigación. Es el conocimiento perfecto que el Señor Krishna le enseñó a Arjuna en el campo de batalla de Kuruksetra, y en él se nos informa que, en épocas pasadas, Sri Krishna también lo había enseñado al dios del Sol, Vivasvan, y que éste lo había transmitido mediante una sucesión discipular, desde tiempos inmemoriales: imam vivasvate yogam proktavan aham avyayam vivasvan manave praha manur iksvakave ’bravit “El Señor Bendito dijo: Yo le enseñé esta imperecedera ciencia del yoga al dios del Sol, Vivasvan, y Vivasvan se la enseñó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu a su vez se la enseñó a Iksvaku” (Bg. 4.1). Si estudiamos El Bhagavad-gita a la luz del conocimiento académico o de nuestra propia especulación mental, es seguro que habremos de cometer errores. No es posible entender El Bhagavad-gita de esa manera. Es necesario seguir cuidadosamente los pasos de Arjuna. En épocas anteriores, a causa de interpretaciones y especulación mental, se perdió el verdadero significado de El Bhagavad-gita; por lo tanto, Krishna restableció las enseñanzas al dárselas a Arjuna: evam parampara-praptam imam rajarsayo viduh sa kaleneha mahata yogo nastah parantapa sa evayam maya te ’dya yogah proktah puratanah bhakto ’si me sakha ceti rahasyam hy etad uttamam “Esta ciencia suprema se recibió así a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de esa manera. Pero, con el transcurso del tiempo, la sucesión se rompió, y, en consecuencia, la ciencia tal como es parece que se ha perdido. Hoy te expongo a ti esa ciencia muy antigua de la relación con el Supremo, porque eres Mi devoto así como también Mi amigo; por consiguiente tú puedes entender el misterio trascendental de esta ciencia” (Bg. 4.2-3). Así pues, quienquiera que siga los pasos de Arjuna y se acerque a Krishna con espíritu de devoción, puede entender el propósito de El Bhagavad-gita, así como el de todos los demás libros védicos. Hay cuatro Vedas —Sama, Rg, Yajur y Atharva—, y hay ciento ocho Upanisads, entre los que se encuentran El Sri Isopanisad, El Katha Upanisad y El Taittiriya Upanisad, y también se tiene El Vedanta-sutra, El Srimad-Bhagavatam y El Bhagavad-gita. Estos libros no están dirigidos a ninguna clase de hombres en particular, sino a toda la sociedad humana. Todas las sociedades pueden sacar provecho del conocimiento védico, para perfeccionar la vida humana. Como se señaló antes, la vida humana no está hecha para complacer los sentidos, sino para entender a Dios, el universo y nuestra propia identidad. Del estudio de las Escrituras védicas podemos entender que este mundo material es sólo una manifestación parcial de la creación total de Dios. La mayor porción se encuentra en el mundo espiritual de los Vaikunthas. Mucho más allá de esta naturaleza material, existe una naturaleza espiritual superior, como Sri Krishna lo afirma en El Bhagavad-gita: bhumir apo ’nalo vayuh kham mano buddhir eva ca ahankara itiyam me bhinna prakrtir astadha apareyam itas tv anyam prakrtim viddhi me param jiva-bhutam maha-baho yayedam dharyate jagat “La tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso, estos ocho elementos, en conjunto, constituyen Mis energías materiales separadas. Además de esta naturaleza inferior, ¡oh, poderoso Arjuna!, existe una energía superior Mía, constituida por todas las entidades vivientes que están luchando con la naturaleza material y sustentando el universo” (Bg. 7.4-5). Existen muchos universos materiales agrupados, y todos ellos constituyen la creación material. Más allá de estas aglomeraciones de incontables universos materiales, se encuentra el cielo espiritual, el cual también se menciona en El Bhagavad-gita: na tad bhasayate suryo na sasanko na pavakah yad gatva na nivartante tad dhama paramam mama “Esa morada Mía no está iluminada por el Sol ni la Luna, ni por la electricidad. Y todo aquel que llega a ella, nunca regresa a este mundo material” (Bg. 15.6). Esa naturaleza superior que se encuentra más allá de esta naturaleza material, es eterna. No existe ningún registro histórico que indique que haya comenzado alguna vez; no tiene principio ni fin: paras tasmat tu bhavo ’nyo ’vyakto ’vyaktat sanatanah yah sa sarvesu bhutesu nasyatsu na vinasyati avyakto ’ksara ity uktas tam ahuh paramam gatim yam prapya na nivartante tad dhama paramam mama “Existe otra naturaleza, la cual es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Es suprema, y nunca es aniquilada. Cuando todo lo que hay en este mundo es aniquilado, esa parte permanece tal como es. Ese estado supremo se dice que es no manifiesto e infalible, y constituye el destino supremo. Cuando alguien va a Mi morada suprema, nunca regresa” (Bg. 8.20-21). La religión védica, o varnasrama-dharma, también se dice que es eterna, debido a que nadie puede determinar cuándo comenzó. La religión cristiana tiene una historia de dos mil años, y la religión mahometana tiene una historia de mil trescientos años; pero si tratamos de determinar los orígenes de la religión védica, no podremos encontrar un comienzo. El varnasrama-dharma se acepta como la religión eterna de la entidad viviente. A menudo decimos que Dios creó este mundo material, y esto significa que Dios existía antes que el mundo. Como el Señor existía antes que esta manifestación material, no está sujeto a esta creación. Si Él estuviera sujeto a las leyes del mundo material, ¿cómo habría podido crearlo? En El Bhagavad-gita se declara que el Señor es idéntico a Su creación, y, simultáneamente, existe aparte de ella en Su integridad total: maya tatam idam sarvam jagad avyakta-murtina mat-sthani sarva-bhutani ma caham tesv avasthitah na ca mat-sthani bhutani pasya me yogam aisvaram bhuta-bhrn na ca bhuta-stho mamatma bhuta-bhavanah “En Mi forma trascendental, Yo estoy difundido por toda esta creación. Todas las cosas descansan en Mí, mas Yo no en ellas. Y además, todo lo creado no descansa en Mí. He aquí Mi opulencia mística: Aunque Yo soy el sustentador de todas las entidades vivientes y aunque estoy en todas partes, aun así, Mi Yo es la fuente en sí de la creación” (Bg. 9.4-5). En realidad, todos nosotros somos almas espirituales, y nuestra función es la de asociarnos con Dios en el cielo espiritual, en donde hay innumerables planetas espirituales e innumerables entidades vivientes espirituales. Sin embargo, a aquellos que no son aptos para vivir en ese mundo espiritual se les envía a este mundo material. Milton expresa esta misma idea en Paraíso perdido. Aunque somos almas espirituales, hemos aceptado voluntariamente este cuerpo material, y, por ello, hemos también aceptado el triple sufrimiento que inflige la naturaleza material. Exactamente cómo y cuándo lo aceptamos, no puede determinarse. Nadie puede determinar la historia de cuándo el alma condicionada comenzó por vez primera a aceptar estos cuerpos materiales. En la actualidad, la teoría de Darwin acerca de la evolución de la materia orgánica tiene un lugar preponderante en las instituciones de estudios superiores, pero El Padma Purana y otras Escrituras autoritativas dan información acerca de la evolución espiritual de las entidades vivientes, pasando de una forma corporal a otra. Ese Purana nos informa que existen 8.400.000 formas de entidades vivientes, de las cuales novecientas mil viven en el agua. Hay dos millones de especies únicamente entre plantas y vegetales. Actualmente todo el mundo está haciendo énfasis en la teoría de Darwin, pero en la literatura védica existe una vasta información acerca de las diferentes especies. Darwin expresa la opinión de que las especies están evolucionando a partir de las formas inferiores de vida, pero ésa no es toda la verdad. El alma puede progresar desde las formas inferiores a las formas superiores, pero al comienzo de la creación, todas las especies fueron creadas por Sri Krishna, como se indica en El Bhagavad-gita: sarva-bhutani kaunteya prakrtim yanti mamikam kalpa-ksaye punas tani kalpadau visrjamy aham prakrtim svam avastabhya visrjami punah punah bhuta-gramam imam krtsnam avasam prakrter vasat “¡Oh, hijo de Kunti!, al final del milenio, cada manifestación material entra en Mi naturaleza, y al comienzo de otro milenio, Yo creo de nuevo mediante Mi potencia. Todo el orden cósmico está bajo Mi control. Por Mi voluntad se manifiesta una y otra vez, y por Mi voluntad es aniquilado al final” (Bg. 9.7-8). Todas esas entidades vivientes están sujetas al sufrimiento triple, que incluye aquellos sufrimientos relacionados con el cuerpo y la mente. Los animales no pueden entender que están sufriendo, pero los seres humanos sí pueden entenderlo. Aquel que no sabe que está sufriendo, tiene la conciencia de un animal. Puede que los animales estén parados tras una cerca, a punto de ser sacrificados, pero no lo entienden. Como seres humanos que somos, debemos estar conscientes de que estamos padeciendo los sufrimientos del nacimiento, la vejez, las enfermedades y la muerte, y debemos estar muy interesados en saber cómo evitar esos sufrimientos. Hemos estado sufriendo desde antes de nuestro nacimiento, cuando en la forma de bebés nos mantuvimos apretados por nueve meses en el vientre de una madre. Después de nacer, el sufrimiento continúa; por mucho que la madre cuide de su hijo, aun así el bebé llora. ¿Por qué? Porque está sufriendo. O bien lo pica un insecto, o le duele el estómago, o hay algún otro malestar. Cualquiera que sea el caso, el sufrimiento continúa. El niño también sufre cuando se le obliga a ir a la escuela a pesar de que no quiere ir. El niño no quiere estudiar, pero el maestro le da deberes a pesar de ello. Si analizamos nuestras vidas cuidadosamente, descubriremos que están llenas de sufrimiento. Hablando en forma general, las almas condicionadas no son muy inteligentes, y por ello siguen sufriendo sin jamás preguntarse por qué. Sin embargo, debemos entender que ese sufrimiento existe, y que si hay algún remedio, debemos aprovecharlo. El gran sabio Rsabhadeva instruyó a Sus hijos de la siguiente manera: “Mis queridos hijos, en esta vida han adquirido unos hermosos cuerpos. Ahora deben saber que éstos no están hechos para complacer los sentidos, como los cuerpos de los cerdos y de los perros, sino para la iluminación espiritual”. En esencia, lo que Rsabhadeva está diciendo es que una vida de complacencia sensual es propia de los animales que comen excremento, como los cerdos, y ahora que tenemos una forma de vida superior, no debemos tratar de imitar las formas inferiores. Recientemente, mientras caminábamos por el parque Central de la ciudad de Nueva York, nos sorprendió ver que un grupo de muchachos y muchachas jóvenes estaban dedicados a adorar a unos cerdos. Mientras nosotros cantábamos Hare Krishna, este grupo de jóvenes cantaba: “¡Cerdo! ¡Cerdo! ¡Cerdo!”. Estaban de hecho desfilando con cerdos en el parque Central, y postrándose ante ellos y adorándolos. Querían que un cerdo fuera presidente, y que los cerdos los dirigieran. Esto ha llegado a tal extremo, que en Seattle, en un encuentro de jóvenes, hubo una manifestación con cerdos en la que los muchachos y muchachas se desvistieron y se metieron en el lodo a jugar con éstos, y en esa forma se estaban relacionando con los cerdos y puercos que adoraban. Todo esto está ocurriendo en un país en donde los jóvenes tienen cuerpos atractivos, una gran cantidad de dinero, y muchas otras ventajas más que los jóvenes de otras naciones. El resultado de obtener todas esas ventajas es que simplemente se han entregado a adorar a los cerdos. Esa adoración de cerdos fue prevista y descrita hace muchísimo tiempo en El Srimad-Bhagavatam, el cual fue recopilado por lo menos hace cinco mil años. Lo que se quiere decir es que una situación hermosa en la vida debe utilizarse para un fin hermoso, y no para formas degradadas de adoración. En las historias védicas, descubrimos que ha habido muchísimos emperadores y reyes excelsos que ejecutaron austeridades y penitencias. Dhruva Maharaja, Ambarisa Maharaja y Yudhisthira Maharaja eran todos grandes reyes sumamente opulentos, pero al mismo tiempo eran grandes sabios. Así pues, ellos marcaron la pauta para aquellos que han adquirido esta buena oportunidad de tener una hermosa forma humana de vida, con todas las facilidades para el desarrollo económico y para vivir bien. Esta oportunidad debe utilizarse para obtener una vida aún mejor, y esto puede hacerse realidad mediante la ejecución de penitencias. Actualmente estamos existiendo en estos cuerpos materiales, pero si adoptamos el proceso de conciencia de Krishna, nuestra conciencia se purificará. Los jóvenes estudiantes que están siguiendo voluntariamente el proceso de conciencia de Krishna, están muy complacidos de ello, a pesar de ser americanos y europeos. El proceso no es difícil, sino en realidad placentero. Ahora, ellos se están dando cuenta que la existencia purificada constituye la diferencia entre la vida animal y la vida humana. Si purificamos nuestra existencia simplemente mediante el hecho de seguir las regulaciones básicas del proceso de conciencia de Krishna, lo cual implica abstenerse de la relación sexual ilícita, de comer carne, de embriagarse y de los juegos de azar, nos elevaremos gradualmente hasta el punto en que vamos a alcanzar nuestra existencia espiritual, que es completamente pura. El sabio Rsabhadeva les dijo a Sus hijos que cuando hubieren purificado su existencia, disfrutarían de una felicidad ilimitada. La razón de ser de nuestra existencia es que logremos la paz y la felicidad, pero cualquier paz y felicidad que encontramos en este mundo material es limitada. Si tan sólo purificamos nuestra existencia y alcanzamos la existencia espiritual, habremos de experimentar paz y felicidad ilimitadas. El mundo espiritual no es árido ni abstracto; como se señaló anteriormente, allá existe la variedad. Una parte del placer espiritual que se siente en los Vaikunthas, lo constituye el placer de bailar. Allá también hay muchachas y muchachos jóvenes. En efecto, no existen cosas tales como la vejez, las enfermedades, la muerte, ni los sufrimientos del nacimiento. Si queremos participar de una ilimitada felicidad, conocimiento y vida eterna, lo cual constituye nuestro verdadero patrimonio en el mundo espiritual, no debemos desperdiciar esta vida trabajando arduamente para complacer los sentidos y adorar a los cerdos. Debemos aceptar una vida consagrada al cultivo de conciencia de Krishna; entonces obtendremos ilimitada felicidad e ilimitado placer. Ésa es la esencia del movimiento de conciencia de Krishna.

Capítulo 2

Ardua lucha por la felicidad En las Escrituras reveladas, se describe al Señor Supremo como sac-cid-ananda-vigraha. Sat significa eterno, cit significa poseedor de conocimiento pleno, ananda significa jubiloso, y vigraha significa que Él es una persona. Así pues, el Señor o el Dios Supremo, es aquel que no tiene igual, es una personalidad poseedora de conocimiento y eternamente jubilosa, con un sentido pleno de Su identidad. Nadie es igual ni superior a Él. Ésta es una descripción concisa del Señor Supremo. Las entidades vivientes (jivas) son muestras diminutas del Señor Supremo, y, como consecuencia de ello, descubren en sus actividades el deseo de tener una existencia eterna, conocimiento completo y felicidad. Esos deseos son evidentes en la sociedad humana; y en los sistemas planetarios superiores (Svargaloka, Janaloka, Tapoloka, Maharloka, Brahmaloka, etc.), las entidades vivientes disfrutan de una vida que tiene una duración más larga, disfrutan de una mayor cantidad de conocimiento, y de una existencia que por lo general es más dichosa. Pero incluso en el planeta más elevado de este mundo material, en el que la duración de la vida y el nivel de disfrute son miles y miles de veces mayores que los de la Tierra, aun así hay vejez, enfermedades y muerte. En consecuencia, el nivel de disfrute es insignificante en comparación con la dicha eterna que se disfruta en compañía del Señor Supremo. El servicio amoroso que se le presta al Señor Supremo a través de diferentes relaciones, hace que incluso el disfrute que proporciona el Brahman impersonal sea tan insignificante como una gota de agua en comparación con el océano. Todo ser viviente desea alcanzar el nivel más elevado de disfrute que hay en este mundo material, y, sin embargo, todo el mundo está infeliz aquí. Esta infelicidad se encuentra presente en todos los planetas superiores, a pesar de una vida más larga, y de niveles más elevados de disfrute y comodidad. Eso se debe a la ley de la naturaleza material. Podemos aumentar la duración y el nivel de la vida hasta la capacidad máxima, y, no obstante, por ley de la naturaleza material, nos sentiremos infelices. La razón de ello es que la calidad de felicidad adecuada para nuestra constitución, es diferente a la felicidad que se obtiene de las actividades materiales. La entidad viviente es una partícula diminuta de la energía espiritual y superior del Señor, la cual es sac-cid-ananda-vigraha, y, por ende, tiene la correspondiente propensión al goce de naturaleza espiritual. Desafortunadamente para ella, está tratando vanamente de lograr su disfrute en esta atmósfera ajena que es la naturaleza material. Un pez que ha sido sacado del agua, no puede ser feliz con ninguna comodidad que se le provea en tierra. Tiene que suministrársele agua. De igual manera, la diminuta entidad viviente sac-cid-ananda no puede ser verdaderamente feliz en este universo material, mediante ninguna cantidad de planes que haya concebido con su ilusionado cerebro. Tiene que dársele entonces un tipo diferente de felicidad, que en esencia sea espiritual. Nuestra ambición debería estar dirigida hacia el disfrute de la bienaventuranza espiritual, y no de esta felicidad temporal. Algunos filósofos alegan que la bienaventuranza espiritual se obtiene mediante la negación de la felicidad material y de la existencia material. La negación teórica de las actividades materiales, tal como lo propone Sripada Sankaracarya, puede que sea efectiva para un sector insignificante de la humanidad, pero el mejor camino y el más seguro para que todos obtengan la bienaventuranza espiritual, lo presentó el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu mediante las actividades devocionales. Estas actividades devocionales pueden cambiar la propia faz de la naturaleza material. Anhelar la felicidad material se denomina lujuria, y las actividades lujuriosas inevitablemente se verán frustradas a la larga. El cuerpo de una serpiente es muy fresco, pero si un hombre que quiere disfrutar de esa frescura se enguirnalda con una serpiente venenosa, es seguro que morirá a causa de la ponzoñosa mordida de ésta. Los sentidos materiales se asemejan a serpientes; el entregarse a la felicidad material matará nuestra identidad espiritual, sin lugar a dudas. Por lo tanto, un hombre cuerdo debe tener la ambición de encontrar la verdadera fuente de felicidad. Mas, para encontrar esa fuente, necesitamos un poco de conocimiento acerca de lo que es esa felicidad. Existe la historia del tonto que no conocía la caña de azúcar. Cuando preguntó cuáles eran las características de ésta, un amigo le dio la información incompleta de que la caña de azúcar se asemejaba a una vara de bambú. Por consiguiente, comenzó a tratar de extraer jugo de las varas de bambú, pero, naturalmente, vio frustrados sus intentos. Ésa es la situación de la entidad viviente ilusionada que, en su búsqueda de felicidad eterna, trata de extraer felicidad de este mundo material, el cual no sólo está lleno de sufrimientos, sino que es también transitorio y fluctuante. En El Bhagavad-gita se dice que el mundo material está lleno de sufrimientos: abrahma-bhuvanal lokah punar avartino ’rjuna mam upetya tu kaunteya punar janma na vidyate “Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo, todos son lugares de sufrimiento en los que ocurren los reiterados nacimientos y muertes. Pero aquel que llega a Mi morada, ¡oh, hijo de Kunti!, nunca nace de nuevo” (Bg. 8.16). Ambicionar la felicidad es natural y bueno, pero el intento de extraerla de la materia inerte mediante supuestas medidas científicas, es un intento ilusorio, condenado al fracaso. Aquellos que están engañados, no pueden entender esto. En El Bhagavad-gita se describe también cómo una persona se deja llevar por la lujuria de obtener felicidad material: idam adya maya labdham imam prapsye manoratham idam astidam api me bhavisyati punar dhanam “La persona demoníaca piensa: ‘Este tanto de riqueza tengo hoy, y obtendré más según mis ardides. Este tanto es mío ahora, y aumentará en el futuro cada vez más’“ (Bg. 16.13). Esta civilización atea, o sin Dios, es un inmenso ingenio ideado para la complacencia de nuestros sentidos, y ahora estamos todos locos tras el dinero, para poder mantener este cascarón hueco. Todo el mundo anda tras el dinero, pues ése es el medio de intercambio para obtener los objetos que complacen los sentidos. Obviamente, la esperanza de paz en semejante atmósfera de pandemonio de fiebre de oro, es un sueño utópico. Mientras exista el más leve vestigio de complacencia de los sentidos o de desear complacerlos, la paz permanecerá muy lejos. Esto se debe a que, por naturaleza, todos somos sirvientes eternos del Señor Supremo, y, en consecuencia, no podemos disfrutar de nada que sea para satisfacer nuestros intereses personales. Es necesario, por consiguiente, que aprendamos a emplear nuestros sentidos en realizar el servicio trascendental del Señor, y que aprendamos a utilizar todo para satisfacer el interés de Él. Sólo esto puede hacer que surja la paz que tanto se desea. Una parte del cuerpo no puede ser feliz independientemente o por sí sola. Sólo puede obtener su felicidad y placer del hecho de servir al cuerpo entero. El Señor Supremo es el todo y nosotros somos las partes, pero todos estamos completamente dedicados a actividades centradas en nuestros intereses personales. Nadie está dispuesto a servir al Señor. Ésa es la causa básica de nuestro condicionamiento en la existencia material y de la infelicidad resultante que nos embarga. Desde el ejecutivo de más alta posición que se halla en su oficina en un rascacielos, hasta el jornalero de la calle, todo el mundo está trabajando con la idea de acumular riquezas, legal o ilegalmente. En realidad, todo es ilegal, pues trabajar para servir los intereses personales es tanto ilegal como destructivo. Hasta el cultivo de la comprensión espiritual, en favor de los intereses personales de uno, es ilegal y destructivo. Lo que se quiere decir es que todas las actividades deben estar dirigidas hacia la satisfacción de Krishna y Su servicio. Aquellos que no están dedicados al amoroso servicio trascendental del Señor Supremo, piensan erróneamente que están acumulando mucho dinero día tras día: asa-pasa-satair baddhah kama-krodha-parayanah ihante kama-bhogartham anyayenartha-sañcayan “Atados por cientos y miles de deseos, por lujuria e ira, obtienen dinero por medios ilegales, para complacer los sentidos” (Bg. 16.12). En consecuencia, aunque en el mundo no falta dinero, hay una escasez de paz. Mucha energía humana se está desviando para hacer dinero, pues la población en general ha aumentado su capacidad de hacer más y más pesos; pero a la larga, el resultado ha sido que esta inflación monetaria ilegal e irrestricta ha creado una mala economía en todo el mundo, y nos ha hecho fabricar inmensas y costosas armas para destruir el propio resultado de semejante desarrollo monetario de pacotilla. Los dirigentes de los grandes países hacedores de dinero no están disfrutando verdaderamente de paz, sino que están haciendo planes para salvarse a sí mismos de la inminente destrucción que ocasionarán las armas nucleares. En efecto, inmensas sumas de dinero se están lanzando al mar en la forma de los experimentos que se hacen con esas terribles armas. Esos experimentos se están llevando a cabo no sólo a expensas de inmensos gastos, sino también a expensas de muchas vidas. En esa forma, las leyes de karma están cercando a las naciones. Cuando a los hombres los motiva el impulso de complacer los sentidos, todo dinero que se haya ganado se malogra, pues se gasta en la destrucción de la raza humana. La energía de la raza humana se desperdicia así por las leyes de la naturaleza, debido a la aversión que el hombre le tiene al Señor, quien verdaderamente es el propietario de todas las energías. La riqueza es adorada, y se le designa como Madre Laksmi, o la diosa de la fortuna. La posición de ella es la de servir al Señor Narayana, la fuente de todos los naras o seres vivientes. Los naras también tienen la función de servir a Narayana bajo la guía de la diosa de la fortuna. El ser viviente no puede disfrutar de la diosa de la fortuna sin servir a Narayana, y, por lo tanto, quienquiera que desee disfrutarla de mala manera, será castigado por las leyes de la naturaleza. Esas leyes asegurarán que el propio dinero provoque la destrucción, en lugar de la paz y la prosperidad. El dinero acumulado en forma ilegal se les está arrebatando a los avaros ciudadanos mediante diversos métodos de impuestos estatales, para un fondo de futuras guerras civiles e internacionales, del cual se está gastando dinero de una manera derrochadora y destructiva. Los ciudadanos ya no se satisfacen con únicamente el dinero suficiente para mantener bien a la familia y cultivar el conocimiento espiritual, ambas cosas esenciales en la vida humana. Ahora todo el mundo quiere dinero en forma ilimitada, para satisfacer sus deseos insaciables. Los agentes de la energía ilusoria, en la forma de médicos, abogados, recaudadores de impuestos, sociedades, constituciones, hombres supuestamente santos, hambre, terremotos, y muchas otras calamidades similares, le quitan a la gente el dinero que ha acumulado, en proporción a sus deseos ilegales. Un avaro que vaciló en comprar un ejemplar de la revista De vuelta al Supremo, gastó miles de pesos en la compra de medicinas para una semana, y luego murió. Otro hombre que no quiso gastar ni un centavo en el servicio del Señor, desperdició varios miles de pesos en una demanda legal que se efectuó entre los miembros de su hogar. Hay innumerables ejemplos similares, provocados por el dictado de la naturaleza ilusoria. En efecto, ésa es la ley de la naturaleza; si el dinero no se consagra al servicio del Señor, deberá ser gastado como energía desperdiciada en la forma de problemas legales o enfermedades. La gente tonta no tiene ojos para ver esos hechos; por ello, las leyes del Señor Supremo la engañan. Las leyes de la naturaleza no nos permiten aceptar más dinero que el necesario para la manutención adecuada. Existe un amplio programa, hecho por la ley de la naturaleza, para proveerle a cada ser viviente su correspondiente cuota de alimento y refugio; pero la insaciable lujuria de los seres humanos ha perturbado la programación dispuesta por el Padre Todopoderoso de todas las especies de vida. Por disposición del Señor Supremo, existe un océano de sal, ya que ésta le es tan necesaria al ser viviente. De la misma manera, Dios ha dispuesto que haya suficiente aire y luz, que también son esenciales. Cualquiera puede recoger cualquier cantidad de sal del almacén natural, pero, por constitución, no podemos tomar más sal que la que necesitamos. Si tomamos más sal, arruinamos el caldo, y si tomamos menos, nuestra comida queda insípida. Pero, si sólo tomamos lo que necesitamos, nuestra comida queda sabrosa, y nosotros nos mantenemos sanos. Actualmente hay una gran preocupación por el hecho de que nuestros recursos naturales se están contaminando y agotando. En realidad, existe un amplio abastecimiento, pero como consecuencia del mal uso y la codicia, todo se está arruinando. Lo que los ambientalistas y ecólogos no entienden es que, a menos que se adopte este proceso de conciencia de Krishna, la insaciable lujuria de la humanidad seguirá arruinando todo. Sin conciencia de Krishna es imposible tener paz en cualquier plano de existencia. Entonces, el hombre sufre debido a sus deseos y lujuria insaciables. No sólo sufre el hombre, sino también el planeta en el que reside, su madre Tierra, representada en El Srimad-Bhagavatam por la madre vaca. Una vez, se le preguntó a un svami muy conocido en la India si Dios, o la Providencia, era responsable de los sufrimientos de la humanidad. El svami respondió que todos esos sufrimientos constituyen el lila o los pasatiempos de Dios. El interlocutor preguntó a continuación por qué la entidad viviente debía ser puesta bajo los dictados de la ley de karma. El svami no pudo contestar estas preguntas a satisfacción de los que las hacían. Los monistas e impersonalistas que piensan sólo en función de la unidad de las entidades vivientes con el Señor Supremo, no pueden dar respuestas satisfactorias a esa clase de preguntas. Una respuesta tan imperfecta, difícilmente puede satisfacer el corazón de una entidad viviente. Al Señor se le describe en todas las Escrituras como lila-purusottama, o la Personalidad de Dios, quien, debido a Su propia naturaleza, siempre se encuentra disfrutando de pasatiempos trascendentales. En El Vedanta-sutra, también se le describe como anandamayo ’bhyasat. Los monistas e impersonalistas tratan con gran dificultad de explicar este sutra de diversas maneras, con el objeto de respaldar su imperfecta teoría de unidad y de impersonalidad. Sin embargo, el hecho de que ananda, el placer, no puede disfrutarse a solas, permanece vigente. Por todos es bien conocido que la variedad es la madre del disfrute. Por ejemplo, las ciudades son consideradas atractivas si tienen una gran variedad de cosas. Las entidades vivientes sienten una atracción natural por la variedad: calles atractivas, edificios, cines, parques, medios de transporte, negocios, empleos, alimentos, etcétera. A pesar de toda esta variedad, el poeta inglés Cowper dijo una vez: “La ciudad la hace el hombre, pero el campo lo hace Dios”. El campo también está lleno de una variedad natural en forma rústica, mientras que en la ciudad esta variedad se exhibe de una manera científica modernizada. Poetas como Cowper se sienten atraídos por la variedad del campo, y la gente prosaica que vive en la ciudad se siente atraída por las coloridas variedades fabricadas por el hombre. En cualquiera de los casos, la variedad es lo que atrae a la gente, tanto al campo como a la ciudad. Ésa es la explicación correcta del verso de El Vedanta-sutra. Muchos supuestos svamis, tan frecuentemente atraídos por las ciudades, a menudo buscan cierta clase de placer en la sociedad y en la amistad femenina. Por lo general, no los atrae la belleza natural del bosque, a pesar de que adoptan la vestimenta característica del hombre que tiene por función vivir en el bosque. Dichos svamis buscan diversas variedades de disfrute en la materia, porque no tienen información de la variedad que hay en la vida espiritual. Por una parte, disfrutan de la variedad que hay en la materia, y por otra, niegan la variedad espiritual del Absoluto. Como están comprometidos con la teoría del monismo y el impersonalismo, niegan que todo lo que le pertenezca a la materia, puede pertenecerle también al espíritu. Según ellos, el espíritu es la negación de la materia. Sin embargo, lo cierto es que el espíritu no es una negación de la materia, sino que la materia es un reflejo pervertido del espíritu. El verdadero placer de la variedad existe en el espíritu, sin la relatividad engañosa. Por otro lado, la materia inerte, al relacionarse con el dinámico espíritu, manifiesta una representación falsa, o un reflejo pervertido, de esa misma variedad espiritual que es negada en forma tan enérgica por la clase monista de los supuestos svamis. Como se dijo anteriormente, el Señor Supremo es sac-cid-ananda-vigraha, jubiloso por naturaleza, y, por lo tanto, se expande mediante Sus diferentes energías, partes, y porciones plenarias y diferenciadas. El Señor Supremo es la Verdad Absoluta y es Aquel que no tiene igual, pero Él también incluye a Sus diversas energías, partes, y porciones plenarias que, simultáneamente, forman una unidad con Él y son diferentes de Él. Debido a Su naturaleza jubilosa, Él se expande de diversas maneras, y las actividades de esas expansiones se denominan Su lila, o Sus pasatiempos trascendentales. No obstante, estos pasatiempos no son ciegos e inertes; más bien exhiben pleno sentido, independencia, y libertad de acción y reacción. Las complejidades de las acciones y reacciones de las diversas energías de la Verdad Absoluta, constituyen la materia que trata una vasta ciencia llamada la ciencia trascendental de Dios, de la cual El Bhagavad-gita es el abecé, o el libro básico de conocimiento para los estudiantes que están interesados en esa ciencia. Todo ser humano inteligente debe sacar provecho de esa ciencia trascendental; en verdad, de acuerdo con las opiniones de los sabios, la vida humana sólo tiene por objeto aprender esa ciencia. Las palabras con las que comienza El Vedanta-sutra, proclaman: “Ahora es el momento de indagar acerca del Brahman”. Por naturaleza, la vida humana está llena de sufrimientos, y en las formas inferiores de vida hay aún más sufrimiento. Cualquier hombre cuerdo, dotado de unos sentidos que puedan discriminar bien, puede entender que la vida en el mundo material está llena de sufrimientos, y que nadie se encuentra libre de las acciones y reacciones de esos sufrimientos. Ésta no es una visión pesimista de la vida, sino un hecho real que no deberíamos desdeñar. Los sufrimientos de la vida se dividen en tres categorías, a saber: sufrimientos ocasionados por el cuerpo y la mente, sufrimientos ocasionados por otras entidades vivientes, y sufrimientos ocasionados por calamidades naturales. Un hombre cuerdo debe tratar de eliminar estos sufrimientos, y con ello ser feliz en la vida. Todos estamos tratando de alcanzar la paz y librarnos de esos sufrimientos, al menos inconscientemente, y en los círculos intelectuales superiores se hacen intentos de eliminar esos sufrimientos mediante planes y proyectos ingeniosos. Pero el poder que frustra todos los planes y proyectos de incluso la persona más inteligente de todas, es el poder de Maya devi, o la energía ilusoria. La ley de karma, o el resultado de todas las acciones y reacciones del mundo material, la controla esa todopoderosa energía ilusoria. Las actividades de esa energía funcionan conforme a principios y regulaciones, y actúan conscientemente bajo la dirección del Señor Supremo. La naturaleza hace todo con plena conciencia; nada es ciego o accidental. Esta energía material también recibe el nombre de Durga, lo cual indica que es una fuerza muy difícil de superar. Nadie puede superar las leyes de Durga mediante ninguna cantidad de planes infantiles. Deshacerse de los sufrimientos de la humanidad es, simultáneamente, un asunto muy difícil y también muy fácil. Mientras las almas condicionadas, que se hallan atadas por las leyes de la naturaleza, fabriquen planes para liberarse de las tres clases de sufrimientos, no habrá ninguna solución. Las únicas soluciones efectivas son aquellas que se mencionan en El Bhagavad-gita, y tenemos que adoptarlas en nuestra vida práctica para nuestro propio beneficio. Las tres clases de sufrimientos de la naturaleza material no se encuentran en los pasatiempos del Señor Supremo. Como se dijo anteriormente, Él está eternamente jubiloso, y Sus pasatiempos trascendentales no son diferentes de Él. Debido a que Él es la Verdad Absoluta, Su nombre, fama, forma, cualidades y pasatiempos son todos idénticos a Él. Por consiguiente, Sus pasatiempos no pueden ser equiparados con los sufrimientos de la humanidad, como sostiene el supuesto svami. Los pasatiempos del Señor Supremo son trascendentales a las desgracias y sufrimientos concretos de los seres humanos. Los sufrimientos de la humanidad los causa el mal uso de la capacidad de discriminación o pequeña independencia que se les da a las almas individuales. Los svamis impostores o especuladores mentales, con objeto de ser consecuentes con la teoría del monismo, tienen que hacer pasar los sufrimientos de la humanidad por pasatiempos de Dios; pero en realidad esos sufrimientos son únicamente los castigos impuestos por Maya devi, que se les infligen a las descarriadas almas condicionadas. Nosotros, como entidades vivientes, somos parte o porción del Señor Supremo. En verdad, pertenecemos de hecho a Su energía superior. Siendo esto así, podemos unirnos a Sus pasatiempos trascendentales en nuestro estado de vida no condicionado, pero mientras estemos condicionados por las leyes del karma, y en contacto con la energía inferior, nuestros sufrimientos son nuestras propias creaciones, nacidas de un gran abuso de nuestra pequeña independencia. Los monistas impersonalistas únicamente descarrían a la gente al sostener que el sufrimiento triple es una parte de los pasatiempos del Señor. Esos impersonalistas y monistas han descarriado a sus seguidores, pues piensan incorrectamente que el Señor Supremo y las almas individuales son iguales en todo aspecto. Es cierto que las almas individuales son iguales al Señor Supremo en calidad, pero no en cantidad. Si el alma individual fuera cuantitativamente igual al Señor Supremo, nunca habría quedado sometida a las leyes de la naturaleza material. La naturaleza material está subordinada a la voluntad del Señor Supremo, y, por consiguiente, Él no puede estar sujeto a las leyes de la naturaleza material. Es contradictorio que el Señor esté sujeto a las leyes de Su propia energía inferior: mattah parataram nanyat kiñcid asti dhanañjaya mayi sarvam idam protam sutre mani-gana iva “¡Oh, conquistador de riquezas (Arjuna)!, no hay verdad superior a Mí. Todo descansa en Mí, como perlas ensartadas en un hilo” (Bg. 7.7). Además, Sri Krishna afirma: tribhir gunamayair bhavair ebhih sarvam idam jagat mohitam nabhijanati mam ebhyah param avyayam “Engañado por las tres modalidades (bondad, pasión e ignorancia), el mundo entero no Me conoce a Mí, que estoy por encima de las modalidades y que soy inagotable” (Bg. 7.13). Las almas individuales que han sido puestas en medio de los sufrimientos del mundo material, están padeciendo las reacciones resultantes de sus actividades desautorizadas. Ése es el veredicto de El Bhagavad-gita: tan aham dvisatah kruran samsaresu naradhaman ksipamy ajasram asubhan asurisv eva yonisu “A los envidiosos, a los malvados y a los más bajos de la humanidad, Yo siempre los vuelvo a poner en el océano de la existencia material, en diversas especies demoníacas de vida” (Bg. 16.19). Las partes o porciones tienen la función de servir al todo, y cuando abusan de su independencia, quedan sujetas a los sufrimientos de las leyes de la materia, tal como los criminales están sujetos a la acción policial. El Estado considera que sus ciudadanos son sus partes o porciones, y cuando un ciudadano abusa de su relativa independencia, el Estado lo pone a las órdenes de la autoridad policial. La vida de un ciudadano fuera de la prisión y la vida dentro de ella, no son iguales. En forma similar, los sufrimientos de las entidades vivientes dentro de la prisión de la naturaleza material, no pueden equipararse con los pasatiempos del Señor Supremo que existen en medio de la absoluta libertad de sac-cid-ananda. Ningún gobierno quiere que sus ciudadanos actúen en forma tal que tengan que ir a prisión y sufrir tribulaciones. La prisión la construye indudablemente el gobierno estatal, pero eso no significa que el gobierno está ansioso de que sus ciudadanos sean encarcelados. Indirectamente, los ciudadanos desobedientes obligan al gobierno a construir la prisión. No se hace para placer del gobierno, que tiene que gastar una gran cantidad de dinero en construirla y mantenerla. Por el contrario, el gobierno estaría muy contento de demoler por completo las prisiones, siempre y cuando no haya en el Estado ciudadanos desobedientes. De la misma manera, este mundo material es creado por el Señor Supremo, pero Él no desea que las entidades vivientes sean puestas en dicho mundo. Las propias entidades vivientes toman esa decisión. Los residentes de este mundo material son, por ende, diferentes de aquellos que están eternamente dedicados a los pasatiempos trascendentales del Supremo. Los monistas impersonales no tienen información alguna de la vida plenamente independiente que existe en el reino espiritual eterno. Según ellos, el reino espiritual es simplemente un vacío. Esto sería igual que si los prisioneros pensaran que no existe vida fuera de la prisión. La vida fuera de una prisión está sin duda libre de las actividades de la prisión, pero no está desprovista de actividad. Por naturaleza, el alma es activa eternamente, pero los impersonalistas tratan de negar las actividades que tiene el alma en el reino espiritual. Por eso, entienden equivocadamente que los sufrimientos de la vida en la prisión son los pasatiempos del Señor Supremo. Esto se debe a su escaso acopio de conocimiento. El Señor Supremo nunca crea las acciones y reacciones de un alma individual. En El Bhagavad-gita, este asunto se define claramente de la siguiente manera: na kartrtvam na karmani lokasya srjati prabhuh na karma-phala-samyogam svabhavas tu pravartate nadatte kasyacit papam na caiva sukrtam vibhuh ajñanenavrtam jñanam tena muhyanti jantavah “El espíritu encarnado, amo de la ciudad de su cuerpo, no crea actividades, ni induce a la gente a que actúe, ni tampoco crea los frutos de la acción. Todo esto lo efectúan las modalidades de la naturaleza material. Ni tampoco el Espíritu Supremo es responsable de las actividades pecaminosas o piadosas de nadie. Sin embargo, los seres encarnados están confundidos, debido a la ignorancia que cubre su verdadero conocimiento” (Bg. 5.14-15). Queda claro con estos pasajes, que los sufrimientos de la humanidad no han de ser equiparados con los pasatiempos del Ser Supremo, ni tampoco el Ser Supremo es responsable de ellos. El Señor nunca es responsable de los vicios o virtudes de nadie. Por las acciones viciosas, se nos pone en condiciones cada vez más angustiantes, mientras que por las acciones piadosas nos colocamos en el sendero de la felicidad. Así pues, el hombre es el arquitecto de su propia felicidad o congoja material. El Señor no quiere que la entidad viviente se enrede en las reacciones de las actividades, ni buenas ni malas. Él simplemente quiere que todo el mundo regrese de vuelta al hogar, de vuelta a Dios. Mientras no despertemos la relación eterna y pura que tenemos con Dios, estaremos indudablemente confundidos en nuestras acciones. Éstas, en lo que se refiere a lo correcto e incorrecto, se realizan todas en el plano de la ignorancia. Debemos elevarnos al plano del conocimiento puro, constituido por la comprensión pura de que somos los eternos servidores del Señor Supremo, y de que somos disfrutadores de Sus pasatiempos trascendentales. El Señor Supremo es el amo-disfrutador de esos pasatiempos, y nosotros somos los sirvientes-disfrutadores. El conocimiento trascendental sólo se puede obtener mediante el servicio devocional y trascendental, como se describe en El Bhagavad-gita: tesam satata-yuktanam bhajatam priti-purvakam dadami buddhi-yogam tam yena mam upayanti te “A aquellos que están constantemente consagrados y que Me adoran con amor, Yo les doy la comprensión mediante la cual pueden venir a Mí” (Bg. 10.10). Únicamente por la ejecución de dicho servicio devocional, podemos conocer al Señor Supremo tal como Él es, y no por la mera adquisición de un gran acopio de conocimiento discriminatorio. Cuando en realidad conozcamos a la Personalidad de Dios, podremos participar entonces en Sus pasatiempos. Ése es el veredicto de todas las Escrituras reveladas.

Capítulo 3

Hacia una sociedad pacífica sri bhagavan uvaca idam sariram kaunteya ksetram ity abhidhiyate etad yo vetti tam prahuh ksetrajña iti tad-vidah “El Señor Supremo dijo: Este cuerpo, ¡oh, hijo de Kunti!, recibe el nombre de campo, y aquel que conoce este cuerpo, recibe el nombre de conocedor del campo.” (Bg. 13.2) La Suprema Personalidad de Dios, Krishna, está instruyendo a Arjuna en lo referente al conocimiento de ksetra y ksetrajña. Ksetra se refiere al campo, que es el cuerpo, y ksetrajña se refiere al conocedor del campo, que es el alma individual. Si se va a cultivar un terreno, se necesita de alguien que lo cultive, y si se va a cultivar este cuerpo, que se asemeja a un campo, debe haber un propietario que pueda hacerlo. Ahora tenemos estos cuerpos materiales, y es nuestro deber cultivarlos correctamente. Ese cultivo se denomina karma, o trabajo. Una persona puede que venga a nuestra casa con un azadón para cultivar la tierra, o puede que venga simplemente a tomar una taza de café o té. Este tipo particular de cuerpo se nos ha dado para que cultivemos y obtengamos los objetos de los sentidos que se requieran según nuestros deseos. Este cuerpo es un regalo de Dios. Dios es muy bondadoso, y si alguien quiere algo de Él, se lo da. “Está bien”, dice Él, “Toma esto”. Su relación con nosotros es tal como la relación de un padre con su hijo. Puede que el hijo insista en obtener algo del padre, y éste puede que trate de convencerlo de que lo que quiere no es bueno para él, diciéndole: “Mi querido hijo, no toques eso. No es bueno para ti”. Pero si el muchacho insiste en tenerlo, el padre le permitirá tenerlo. El afectuoso padre le da al hijo precisamente lo que éste quiere. En forma similar, el Padre Supremo les da a Sus hijos e hijas justo lo que ellos quieren. Se declara en El Bhagavad-gita que todos los seres, en todas las especies de vida, son Sus hijos: sarva-yonisu kaunteya murtayah sambhavanti yah tasam brahma mahad yonir aham bija-pradah pita “Debe entenderse que todas las especies de vida, ¡oh, hijo de Kunti!, aparecen mediante su nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que aporta la simiente” (Bg. 14.4). En este mundo material, la madre, prakrti, que es la naturaleza material, nos provee el cuerpo, y el Padre Supremo impregna de almas vivientes esa materia. Existe actualmente una teoría errónea de que sólo los seres humanos tienen almas, y que las demás entidades vivientes no; pero, en base a la autoridad védica, entendemos que hay más de 8.000.000 de especies de cuerpos, incluyendo a las plantas y los árboles, y que todos ellos tienen almas, pues, de lo contrario, no podrían desarrollarse y crecer. En este verso, Sri Krishna afirma que todos los seres vivientes son Sus hijos, sin importar las formas que adopten en este mundo material, y están relacionados con Él de la misma manera en que un hijo está relacionado con su padre. Este proceso de conciencia de Krishna está especialmente hecho para entender la posición del alma y su relación con Dios: ksetrajñam capi mam viddhi sarva-ksetresu bharata ksetra-ksetrajñayor jñanam yat taj jñanam matam mama “¡Oh, vástago de Bharata!, debes saber que Yo también soy el conocedor que se encuentra en todos los cuerpos, y el hecho de entender este cuerpo y a su propietario se denomina conocimiento. Ésa es Mi opinión” (Bg. 13.3). Si meditamos en este cuerpo y estudiamos si verdaderamente somos o no el cuerpo, llegaremos a la conclusión de que somos ksetrajña, el conocedor del cuerpo, mas no el cuerpo. Si estudiamos nuestro dedo y analizamos si somos o no el dedo, llegaremos a la conclusión de que no somos el dedo ni ninguna otra parte del cuerpo, sino que el dedo, los brazos, las piernas, la cabeza, etc., son nuestros dedos, brazos, piernas, etcétera. De esa manera, podemos llegar a la conclusión de que no somos estos cuerpos, sino que los cuerpos nos pertenecen. Por ello decimos: “Éste es mi cuerpo”. Desgraciadamente, en esta civilización moderna, la gente nunca se detiene a preguntarse qué o quiénes son. Tan sólo trabajan arduamente todo el día en una oficina o fábrica, bajo la impresión de que “soy este cuerpo”. Y si le preguntamos a la gente “¿quién es usted?”, responden: “soy hindú, soy musulmán, soy sueco, soy americano, soy cristiano”, etcétera. Éstas son diversas identificaciones o designaciones del cuerpo, pero lo cierto es que nosotros no somos estos cuerpos. El cuerpo es simplemente el campo de nuestras actividades. Nosotros somos el cuerpo tanto como el que cultiva un campo es el campo. Existen diferentes clases de cuerpos, y, en función de ellos, existen diferentes actividades. Un perro disfruta de una clase de actividad, un gato disfruta de otra, y un ser humano disfruta de otra. Existen diferencias de actividad debido a las diferencias de cuerpo. Sin embargo, cuando lleguemos al plano de la verdad y entendamos que no somos estos cuerpos, entonces nuestras actividades cambiarán, pasando de actividades materiales a actividades espirituales. Mientras actuemos bajo el influjo del concepto corporal de la vida, nuestras actividades serán materiales; pero cuando entendamos que “yo no pertenezco a este cuerpo, aham brahmasmi, soy alma espiritual”, nuestras actividades estarán de acuerdo con esa comprensión, es decir, dejarán de ser motivadas desde el plano material, o corporal. El conocimiento que indica que nuestra verdadera identidad está separada del cuerpo es conocimiento real; pero este conocimiento se niega mientras nos aferremos a la identificación corporal. En las Escrituras se dice que mientras tengamos ese concepto corporal de la vida, todas nuestras actividades se verán frustradas. El niño nace inmerso en la ignorancia, y si, mientras crece, permanece bajo la influencia del concepto corporal de la vida, vive entonces a oscuras. Su posición es la de un sudra. En los libros védicos descubrimos que en esta era todo el mundo nace sudra; por consiguiente, todo el mundo necesita ser educado en lo referente a su verdadera identidad. Sin embargo, si permanecemos satisfechos con el nacimiento que nos dieron nuestro padre y nuestra madre, permaneceremos en nuestra condición de sudra. Tenemos que elevarnos al plano brahmínico, siguiendo los procesos purificatorios. Como se mencionó anteriormente, una vida impura tiene cuatro características básicas: la vida sexual ilícita, el uso de sustancias embriagantes o estimulantes, el comer carne y los juegos de azar. De acuerdo con los principios védicos, no debe tenerse vida sexual fuera del matrimonio. Por ello, en la sociedad humana existe el matrimonio, el cual nos distingue de los perros y gatos. Tanto si somos hindúes, como musulmanes o cristianos, reconocemos el sistema de matrimonio. El propósito de ese sistema es el de evitar la vida sexual ilícita. Según el sistema védico, el uso de sustancias embriagantes y estimulantes también se desaprueba. Los seres humanos no deben ser violentos, y, por ello, tampoco se aprueba el comer carne. Se nos han dado suficientes granos, frutas, leche y vegetales, y no hay necesidad de matar a los pobres animales. Algunas personas arguyen que, si no comemos carne, estaremos desnutridos; pero podemos ver que los estudiantes de este movimiento de conciencia de Krishna han dejado de comer carne y están muy sanos, mientras que las personas que comen carne, a pesar de ello, se encuentran no obstante sujetas a muchas enfermedades y condiciones insalubres. Los juegos de azar también se desaprueban, debido a que sólo agitan la mente. Éste es entonces el proceso purificatorio mediante el cual uno puede llegar a ser brahmana. Este camino está abierto a todos. Un brahmana es aquel que es veraz y puro, tolerante y sencillo, que está lleno de conocimiento y fe en Dios. Además, puede controlar su mente y sus sentidos. Actualmente existe una gran necesidad de brahmanas, debido a que prácticamente todo el mundo es sudra, pues en general todos están dedicados por completo a mantener el cuerpo, comer, dormir, aparearse y defenderse, que son síntomas de los animales y los sudras. La sociedad no puede tener paz, a menos que haya cuatro divisiones de seres humanos que funcionen armoniosamente entre sí. Esas cuatro divisiones están constituidas por brahmanas, ksatriyas, vaisyas y sudras, y Krishna hace referencia a ellas en El Bhagavad-gita de la siguiente manera: catur-varnyam maya srstam guna-karma-vibhagasah tasya kartaram api mam viddhy akartaram avyayam “De acuerdo con las tres modalidades de la naturaleza material y el trabajo correspondiente a ellas, las cuatro divisiones de la sociedad humana fueron creadas por Mí. Y aunque Yo soy el creador de ese sistema, debes saber que aun así, siendo inmutable, Yo no trabajo” (Bg. 4.13). Estas cuatro divisiones de los hombres en la sociedad humana son naturales, no artificiales, debido a que en el mundo material todo está funcionando bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material —bondad, pasión e ignorancia. Mientras nos encontremos en el mundo material, no es posible clasificar a todos en la misma categoría, pues todas y cada una de las personas trabajan bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Sin embargo, cuando trascendemos el plano material, se logra la unidad. En ese momento, todas las divisiones se derrumban. Por consiguiente, surge la pregunta de cómo trascender las modalidades de la naturaleza material, y esa trascendencia es precisamente el proceso de conciencia de Krishna. Tan pronto como nos situamos en el estado de conciencia de Krishna, nos volvemos trascendentales a las modalidades de la naturaleza material: mam ca yo ’vyabhicarena bhakti-yogena sevate sa gunan samatityaitan brahma-bhuyaya kalpate “Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, que no cae bajo ninguna circunstancia, de inmediato trasciende las modalidades de la naturaleza material, y llega así al nivel de Brahman” (Bg. 14.26). Así pues, aquel que se dedica a la actividad de conciencia de Krishna, es elevado de inmediato a la posición trascendental. Por naturaleza, no somos materia sino Brahman (aham brahmasmi). La filosofía de Sankaracarya se basa fundamentalmente en el principio de que no debemos pensar que somos producto de esta naturaleza material. El hecho que estemos en contacto con la naturaleza material se debe a un desafortunado accidente. En realidad, nuestra naturaleza es la de ser espíritu, Brahman, y esa naturaleza tiene que ser invocada. Esta vida material es una condición enferma; al hallarnos en la condición Brahman, nos hallamos en nuestra condición saludable. Esa saludable condición Brahman se logra de inmediato, tan pronto como nos dedicamos ciento por ciento al proceso de conciencia de Krishna. Cuando trascendemos la naturaleza material en virtud del servicio que se le presta a Krishna, ¿cuál es nuestra posición? ¿Nos volvemos cero? Algunas filosofías sostienen que después de la liberación de la vida material, después del nirvana de este cuerpo material, nos volvemos cero, un vacío. Ésa es una teoría peligrosa. Por naturaleza, la entidad viviente no siente atracción por el cero. Puede que estemos enfermos y sufriendo por muchas razones, pero si nuestro doctor entrara y nos dijera: “Permítame matarlo y así terminar con sus dolores”, de inmediato diremos: “¡No, no!, mejor déjeme soportar la enfermedad”. No queremos que se nos mate sólo para terminar con nuestros sufrimientos. Así que, la teoría de que después de la vida material viene el vacío, no es atractiva en absoluto. Ni tampoco es cierta. Nosotros somos sac-cid-ananda-vigraha, eternos, jubilosos, tenemos pleno conocimiento, y somos parte integral del Supremo. El Señor Supremo es sac-cid-ananda-vigraha, y nosotros somos uno con Él, cualitativamente. Aunque una gota de agua de mar es muy pequeña, es tan salada como el mar, y aunque nosotros no somos más que átomos espirituales, tenemos las mismas propiedades que el todo espiritual supremo. No puede hablarse de que seamos un vacío, pues, como entidades vivientes que somos, nuestras propiedades espirituales están todas presentes con una variedad infinita. Sin embargo, si por la frustración de la existencia material nos suicidamos, no acabamos con nuestros sufrimientos. Sólo creamos otros. Si uno intenta suicidarse y no lo logra, o es revivido de alguna manera, queda sujeto a ser castigado por la ley estatal. En forma similar, las leyes de la naturaleza tratan los suicidios como actos criminales. Hemos de terminar esta vida material sólo después de encontrar la verdadera vida bienaventurada de la eternidad. No basta con que únicamente tratemos de acabar con los sufrimientos de esta vida —simplemente por frustración—, sino que debemos dedicarnos a actividades que nos eleven a la vida espiritual. Las cuatro divisiones de la sociedad humana fueron creadas por Sri Krishna para facilitar este proceso de elevación. Así como un estudiante es elevado desde una clase inferior a una clase de postgraduados, las divisiones del trabajo (catur-varnyam) se crean para elevarnos desde las etapas inferiores de conciencia, hasta la etapa superior de conciencia de Krishna. Éste es un proceso de cooperación. En el cuerpo humano, la parte más importante es la cabeza, luego los brazos, el estómago y las piernas. Aunque se considera que la cabeza es la parte más importante de todas, no pueden descuidarse las piernas ni ninguna otra parte. En forma similar, en las divisiones de la sociedad humana, ninguna división es por sí sola tan importante como para excluir a las otras. De estas divisiones, a los brahmanas se les considera la clase intelectual, la clase de los maestros; los ksatriyas son la clase administradora y militar; los vaisyas son la clase agrícola y mercantil; y los sudras son la clase obrera ordinaria. En una sociedad bien dirigida, se requieren todas estas clases. Si cooperan en su progreso hacia el logro de conciencia de Krishna, no hay conflicto entre ellas. En el estado social actual, observamos que estamos existiendo en estas cuatro divisiones, pero no hay cooperación. Todo el mundo está insatisfecho. Hoy en día existe un gran conflicto entre la clase capitalista y la clase obrera, debido a que entre ellas no hay ningún acuerdo. Sólo hay fricción. Todo este conflicto de clases se debe a la falta de conciencia de Krishna. En efecto, no existe ni siquiera la posibilidad de que haya cooperación, a menos que haya conciencia de Krishna. Es absolutamente esencial para que exista armonía entre todas las facetas de la sociedad humana, que haya conciencia de Krishna. Si cooperamos entre nosotros con conciencia de Krishna sin importar a qué clase pertenezcamos, habrá paz en el mundo. Así pues, el desarrollo de conciencia de Krishna es la máxima necesidad de todas las divisiones de la sociedad. Cada capítulo y cada conclusión de El Bhagavad-gita, apunta hacia el logro de conciencia de Krishna. Sri Krishna, que es quien está hablando El Bhagavad-gita, siempre hace énfasis en la devoción hacia Su Yo personal: man-mana bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru mam evaisyasi satyam te pratijane priyo ’si me “Siempre piensa en Mí y conviértete en Mi devoto. Adórame y ofréceme tu homenaje. De esa manera, sin duda vendrás a Mí. Yo te prometo esto porque eres Mi muy querido amigo” (Bg. 18.65). En todo El Bhagavad-gita observamos que se hace énfasis en esta palabra mam. Mam significa “a Mí”, queriendo decir “a Krishna”. Pero hay muchos herejes que están interpretando este mam con el significado de “todos”. Cuando yo digo: “Tráigame un vaso de agua”, ¿significa eso que quiero que les traiga a todos un vaso de agua? La individualidad está presente, pero mediante un malabarismo de palabras interpretan “mi” o “yo” con el significado de “todos”. En consecuencia, cuando Krishna dice “Yo”, los herejes identifican este “Yo” consigo mismos. Esto es un gran error. Aunque El Bhagavad-gita es muy popular en el mundo, no ha sido entendido correctamente, debido a esta errónea interpretación que han hecho los eruditos mundanos. El Bhagavad-gita explica claramente que este sistema catur-varnyam lo estableció Krishna, pero que Él se halla fuera de dicho sistema. Cuando Krishna viene como una encarnación, no lo hace como miembro de ninguna orden social, ni como brahmana ni ninguna otra cosa. Cuando Krishna vino, lo hizo como el hijo de Devaki y Vasudeva. Vasudeva pertenecía a la familia real, y, por lo tanto, era un ksatriya. Por ello, Krishna hizo el papel de un ksatriya, pero eso no significa que Krishna pertenecía a la clase ksatriya. Hay muchas encarnaciones de Krishna que han aparecido en muchas formas de vida. En una encarnación apareció como un pez, como un miembro de la comunidad de los peces, pero eso no significa que Él sea un pez. Si cuando vemos un pez pensamos que pertenece a la familia de Krishna, nos equivocamos. Por supuesto, desde otro punto de vista, todo es Krishna; pero Krishna se encuentra aparte de todo. Ésa es la naturaleza trascendental de Krishna, y si la entendemos, nos liberaremos del nacimiento y la muerte. Aunque Krishna ha establecido las cuatro divisiones de la sociedad humana, Él no se encuentra en ninguna de ellas (tasya kartaram api mam viddhy akartaram avyayam). Tan pronto como entendemos que aunque Krishna nació en una familia ksatriya, Él no es un ksatriya, quedamos de hecho liberados. Si pensamos que porque Krishna actúa de una forma particular —como, por ejemplo, cuando en el campo de batalla le dio instrucciones a Arjuna de que luchara— se encuentra atado por las reacciones de Sus actividades, estamos equivocados. Sri Krishna dice: na mam karmani limpanti, “Las obras no Me profanan”. En conclusión, tenemos que aceptar el hecho que cuando Krishna viene como uno de nosotros, no es en realidad “uno de nosotros”. Es trascendental. Este hecho tenemos que aprenderlo haciéndoles preguntas en forma sumisa a las fuentes autoritativas, tales como El Bhagavad-gita o un maestro espiritual que esté plenamente iluminado en lo referente a la conciencia de Krishna. Hoy en día, todos los sectores de la sociedad humana piensan que lo mejor para ellos es mantener su cuerpo. Por consiguiente, la sociedad actual es simplemente una sociedad de perros, gatos y cerdos. Del estudio de las Escrituras védicas, podemos entender que no tenemos que trabajar arduamente durante todo el día tan sólo para mantener este cuerpo. Estamos trabajando muy duro, porque estamos tratando de controlar la naturaleza material con objeto de complacer los sentidos. Aquel que puede llegar a entender que Krishna es la raíz de todo, el origen de todo, puede entender el significado de isvarah paramah krsnah: Krishna es el controlador supremo. En el universo hay muchos isvaras, o controladores, pero Krishna es el supremo entre todos ellos. El proceso de conciencia de Krishna nos proporciona ese conocimiento. Sin él, seguiremos ignorando lo que verdaderamente es mejor para nosotros. La sociedad moderna necesita urgentemente de personas intelectuales, o brahmanas, que puedan difundir por todo el mundo el verdadero conocimiento espiritual. Ésa es una necesidad absoluta en una sociedad que está trabajando arduamente sólo para explotar la naturaleza. Si la gente trata de entender científica y filosóficamente este movimiento de conciencia de Krishna con su mejor comprensión y juicio, y trata de cooperar, habrá entonces paz en todas partes del mundo. En esencia, el método es muy sencillo. Sólo tenemos que cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare y seguir los principios regulativos que se mencionaron anteriormente. Al seguir los principios regulativos, estaremos evitando los cuatro pilares de la vida pecaminosa, y al cantar el mantra Hare Krishna, estaremos asociándonos con Dios constantemente; en esa forma, habrá paz entre todas las clases de hombres.

Capítulo 4

Conociendo a Krishna tal como es Para ofrecerle oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, no necesitamos tener una alta capacitación. Podemos ofrecer oraciones, cualquiera que sea nuestra posición social o intelectual. No tenemos que ser muy eruditos o muy cultos, ni tampoco tenemos que presentar nuestras oraciones en palabras muy bien seleccionadas, que sean poéticas, retóricas o metafóricas. Nada de eso se requiere, aunque si lo hay, también sería muy bueno. Únicamente tenemos que expresar nuestros sentimientos; pero para poder hacerlo, tenemos que estar conscientes de nuestra posición, nuestros sentimientos se pueden expresar sincera y automáticamente. ¿Cuál es nuestra posición? Esto lo ha enseñado el Señor Caitanya Mahaprabhu, en Sus oraciones: na dhanam na janam na sundarim kavitam va jagadisa kamaye mama janmani janmanisvare bhavatad bhaktir ahaituki tvayi “¡Oh, Señor todopoderoso!, no tengo deseo alguno de acumular riquezas, ni tengo ningún deseo de disfrutar de hermosas mujeres, ni quiero tener seguidor alguno. Lo único que quiero es que pueda tener en mi vida Tu servicio devocional sin causa, nacimiento tras nacimiento” (El Siksastaka, 4). En esta oración, la palabra jagadisa significa “Señor del universo”. Jagat significa universo, e isa significa Señor. Tanto si somos hindúes, como musulmanes o cristianos, o cualquier otra cosa, tenemos que reconocer, la existencia de un controlador supremo de este universo. Esto no puede negarlo nadie que tenga fe en Dios. Debemos tener la convicción que nuestro Padre Supremo es Jagadisa, o el Señor de todo el universo. Sólo el Señor Jagadisa controla; todos los demás están controlados. Sin embargo, a los ateos no les gusta este término, porque a ellos les gusta pensar que controlan; pero en realidad no es así. Todos los seres que se encuentran en el mundo material están sujetos a las tres modalidades de la naturaleza material —bondad, pasión e ignorancia—, mas el Señor Supremo se encuentra por encima de esas modalidades: tribhir gunamayair bhavair ebhih sarvam idam jagat mohitam nabhijanati mam ebhyah param avyayam “Engañado por las tres modalidades (bondad, pasión, e ignorancia), el mundo entero no Me conoce a Mí, que Me encuentro por encima de las modalidades y que soy inagotable” (Bg. 7.13). El Brahma-samhita también nos da información acerca de Jagadisa, el Supremo. En esa obra, el Señor Brahma dice que el supremo controlador es el propio Señor Krishna (isvarah paramah krsnah). La palabra isvarah significa controlador, y la palabra paramah significa supremo. Todos nosotros somos controladores hasta cierto punto. Si no tenemos nada que controlar, a veces criamos un perro o un gato, para poder decir: “Mi querido perro, por favor, ven acá”. De esa manera podemos pensar: “Yo soy el controlador”. Sin embargo, a veces se cambian los papeles, y observamos que el perro controla al amo. Esto ocurre porque en realidad nadie es el controlador, y todo el mundo está controlado. Desafortunadamente, nos olvidamos de esta situación, y ese olvido se denomina maya. Rehusamos aceptar que haya algún controlador de este universo, de lo contrario deberíamos responder por nuestras actividades pecaminosas; tal como cuando reconocemos al gobierno damos cuenta por nuestras actividades ilegales. Nuestra posición es la de querer continuar con nuestras actividades pecaminosas, y, por consiguiente, negamos la existencia de un controlador. Ése es el principio básico de una vida sin Dios. La propaganda actual de “Dios está muerto” se ha extendido, porque la gente quiere seguir siendo sinvergüenza sin restricción. Éste es el principio básico que se encuentra tras la negación de la existencia de Dios. Pero, por mucho que neguemos Su existencia, Él no morirá. En relación con esto, hay un proverbio bengalí que dice: sakuni sape gorumarana. La palabra sakuni significa buitre. Los buitres disfrutan de los cadáveres de los animales, especialmente del cadáver de la vaca. A veces, puede que un buitre pase varios días sin un cadáver; por lo tanto, este proverbio dice que el buitre maldice a la vaca, deseando que muera. Pero eso no significa que la vaca morirá sólo para complacer al buitre. En forma similar, estos buitres ateos quieren ver muerto a Dios, para poder complacerse en pensar: “Ahora Dios está muerto y puedo hacer lo que yo quiera”. Por lo tanto, debemos saber con certeza que existe un controlador; ése es el comienzo del conocimiento. ¿Por qué hemos de negar esta verdad? En todo campo de actividad encontramos algún controlador finito, así que ¿cómo podemos negar la existencia en esta creación de un controlador infinito? Por consiguiente, no sin razón el Señor Caitanya Mahaprabhu usa específicamente esta palabra Jagadisa, Señor del universo. Él no ha inventado el término, pues éste se encuentra en muchos mantras védicos. Por ejemplo: tava kara-kamala-vare nakham adbhuta-srngam dalita-hiranyakasipu-tanu-bhrngam kesava dhrta-narahari-rupa jaya jagadisa hare “¡Oh, mi Señor!, Tus manos son muy hermosas, como la flor de loto; mas, con Tus largas uñas has desgarrado en pedazos a la avispa Hiranyakasipu. A Ti, Señor del universo, Te ofrezco mis humildes reverencias”. Hiranyakasipu era un ateo que negaba la existencia de Dios; pero Dios apareció como el Señor Nrsimhadeva, una encarnación mitad hombre, mitad león, y lo mató. Por lo tanto, se alaba al Señor como supremo controlador del universo y de todas las entidades vivientes (jaya jagadisa hare). También hay otra oración que dice: jagannatha-svami nayana-patha-gami bhavatu me, “¡Oh, Señor del universo!, por favor, hazte visible ante mí”. En todas estas oraciones, y en muchas otras, se reconoce al supremo controlador del universo. Todo el mundo está tratando de volverse un supremo controlador, pero ello no es posible ni con un esfuerzo individual, ni comunitario, ni nacional. Como todo el mundo está tratando de ser supremo, existe una gran competencia en el mundo. No obstante, el mundo está creado de una forma tal, que nadie puede volverse supremo. Sea cual sea la posición en que nos ubiquemos, siempre hay alguien superior e inferior a nosotros. Ningún individuo puede decir: “Yo soy el supremo. Nadie está por encima de mí”; ni tampoco puede nadie decir: “Yo soy lo más ínfimo que existe. Nadie está por debajo de mí”. Tan pronto como pensemos que somos lo más ínfimo que existe, de inmediato descubriremos que alguien es inferior a nosotros; y tan pronto como pensemos que somos supremos, de inmediato descubriremos a alguien superior. Ésa es nuestra posición. Sin embargo, la posición de Dios no es como ésa. En El Bhagavad-gita, Krishna Mismo afirma Su propia superioridad de la siguiente manera: mattah parataram nanyat kiñcid asti dhanañjaya mayi sarvam idam protam sutre mani-gana iva “¡Oh, conquistador de riquezas (Arjuna)!, no hay verdad superior a Mí. Todo descansa en Mí, como perlas ensartadas en un hilo” (Bg. 7.7). Dios es asamordhva, que significa que nadie es igual ni superior a Él. Si encontramos a alguien que no es superado por nadie, podemos aceptarlo como Dios. Se puede definir a Dios como aquel ante quien nadie es superior ni igual. Ésa es la versión védica. En los Upanisads se dice: na tat samas cabhyadikas ca drsyate, no se encuentra a nadie que sea igual o más grande que Él. Otra característica de Dios consiste en que Él no tiene obligación de hacer nada. En el mundo material, cuando a un hombre se le considera muy importante, siempre tiene un gran número de cosas que hacer. Por ejemplo, se considera que el presidente de los Estados Unidos de América es el hombre supremo del país, pero en cuanto hay algún trastorno en Europa central o en cualquier otro lugar del mundo, de inmediato tiene que reunirse con su gabinete para analizar cómo debe enfrentarse la situación. De manera que incluso él se ve forzado a hacer muchas cosas. Si él no hace nada, deja de ser el hombre supremo. Sin embargo, en las Escrituras védicas encontramos la declaración de que Dios no tiene que hacer nada (na tasya karyam karanam ca vidyate). Krishna puede que actúe de muchas maneras en el mundo, pero ello no se debe a que esté obligado a hacerlo. Esto se indica en El Bhagavad-gita: na me parthasti kartavyam trisu lokesu kiñcana nanavaptam avaptavyam varta eva ca karmani “¡Oh, hijo de Prtha!, no existe trabajo prescrito para Mí en todos los tres sistemas planetarios. Ni tampoco me falta nada, ni necesito obtener nada, y aun así estoy dedicado a trabajar” (Bg. 3.22). En relación con esto, es interesante notar que un caballero europeo que fue a Calcuta y visitó varios templos, observó que en el templo de la diosa Kali, la deidad tenía una figura muy feroz, con una cuchilla en la mano, y estaba cortando las cabezas de los demonios y usándolas como guirnaldas. En otros templos vio que la deidad estaba dedicada a actividades similares, pero cuando llegó al templo Radha-Krishna, dijo: “Yo veo que en este templo se encuentra Dios”. Al preguntársele cómo había concluido eso, dijo: “En todos los templos vi que la deidad estaba haciendo algo, pero aquí veo que Dios está simplemente tocando una flauta y divirtiéndose. Es obvio que Él no tiene nada que hacer”. Ésa es una conclusión muy inteligente; de hecho, es la conclusión védica.

Hoy en día está de moda que la gente afirme que se está volviendo Dios mediante la meditación. Esto significa que a través de la meditación es posible transformarse en Dios; en otras palabras, Dios medita, y mediante Su meditación se vuelve Dios. Todo esto es un disparate. Dios es Dios, y siempre fue Dios, y siempre será Dios. Krishna era Dios incluso cuando era un bebé y estaba en el regazo de Su madre. No se requirió de ninguna meditación, ni austeridad, ni penitencia. Cuando Putana, la bruja demoníaca, fue a envenenar al bebé Krishna, lo hizo en la forma de una hermosa joven, y le pidió a Madre Yasoda: “¡Oh, Yasodamayi, tienes un bebé muy hermoso! Por favor, ¿me lo puedes dar un rato para que yo pueda amamantarlo?” Yasoda era una aldeana muy sencilla, y le dijo: “¡Oh, sí!, puedes tomar a mi niño”. Putana había untado veneno en sus pechos, y planeaba matar a Krishna al dejarle que los chupara. Así es el espíritu demoníaco. Los demonios siempre quieren matar a Krishna, para poder decir: “Dios está muerto. No hay Dios. Dios es impersonal”. Krishna fue tan bondadoso con Putana, que le permitió que lo amamantara; pero cuando Él chupó sus pechos, no sólo succionó el veneno, sino también la vida de ella. Putana cayó muerta al suelo, y su cuerpo adoptó de inmediato su forma demoníaca original. De manera que, así es Dios; en el regazo de Su madre, Él es Dios. Él no tiene que volverse Dios a través de meditación, penitencia, austeridad, o siguiendo reglas y regulaciones. Él es Dios sustancial eternamente, y no tiene nada que hacer. Si alguien dice que puede volverse Dios adorando a tal o cual deidad, o meditando, debemos saber de inmediato que él no es un dios, sino un perro*. Para entender a Dios, debemos tener el cuidado de aceptar únicamente la conclusión védica: na tasya karyam karanam ca vidyate, Dios no tiene obligación de hacer nada. ¿Por qué Dios habría de tener que hacer algo para volverse Dios? Si fabricamos oro, será oro artificial y no oro verdadero. El oro es natural, y en forma similar, Dios es natural. Durante Sus pasatiempos infantiles, en el regazo de Su madre, Él es Dios; mientras juega con Sus amigos, Él es Dios; mientras baila, Él es Dios; mientras pelea en Kuruksetra, Él es Dios; mientras está casado con Sus reinas, Él es Dios; y mientras habla, Él es Dios. No hay ninguna dificultad en entender a Dios. Todo lo que se requiere de nosotros es que escuchemos a Krishna. En El Bhagavad-gita, Krishna le dice a Arjuna: aham sarvasya prabhavo mattah sarvam pravartate iti matva bhajante mam budha bhava-samanvitah “Yo soy la fuente de todo; de Mí fluye la creación entera; sabiendo esto, los sabios Me adoran con todo su corazón” (Bg. 10.8). Esto significa que Sri Krishna es la fuente del Señor Siva, y el origen de Visnu y de Brahma, y, por supuesto, de todos los demás semidioses y criaturas vivientes. Él dice además: mamaivamso jiva-loke jiva-bhutah sanatanah manah-sasthanindriyani prakrti-sthani karsati “Las entidades vivientes de este mundo condicional son Mis partes fragmentarias, y son eternas. Pero debido a la vida condicionada, están luchando muy arduamente con los seis sentidos, que incluyen la mente” (Bg. 15.7). En El Brahma-samhita, el Señor Brahma explica que si estamos buscando a Dios, aquí está: premañjana-cchurita-bhakti-vilocanena santah sadaiva hrdayesu vilokayanti yam syamasundaram acintya-guna-svarupam govindam adi-purusam tam aham bhajami “Adoro a Govinda, el Señor primordial, quien es Syamasundara, el propio Krishna, con inconcebibles e innumerables atributos, a quien los devotos puros ven en lo más íntimo de sus corazones, con los ojos ungidos con el bálsamo del amor y la devoción” (Bs. 5.38). Existen descripciones similares en muchas partes de la literatura védica, pero los sinvergüenzas y demonios son tan obstinados que, a pesar que Krishna es conocido como el Supremo Dios por los doce acaryas reconocidos (Brahma, Narada, Siva, Bhisma, los Kumaras, Kapila, Manu, etc.) y por Vyasa, Devala y muchos otros devotos, aun así rehúsan aceptarlo. El Señor Caitanya Mahaprabhu también confirma que Krishna es el Supremo Dios, y El Srimad-Bhagavatam dice: krsnas tu bhagavan svayam. El Srimad-Bhagavatam da una lista de todas las encarnaciones de Dios, y al final concluye que el nombre Krishna, que aparece en esa lista, designa a la Suprema Personalidad de Dios, mientras que todos los demás nombres representan manifestaciones o encarnaciones. Ete camsakalah pumsah. Todos los demás nombres de Dios son o bien partes de Dios, o bien porciones de partes. Las partes se denominan amsa, y las porciones de las partes se denominan kalah. Nosotros, por ser entidades vivientes, somos amsa, pero somos un amsa muy fragmentario. Todos los demás son o bien amsa, o bien kalah, pero Krishna es bhagavan svayam: la Suprema Personalidad de Dios. Nuestras oraciones deben ir dirigidas a la Suprema Personalidad de Dios, y a nadie más. Por lo tanto, acompañamos a Brahma en su oración: cintamani-prakara-sadmasu kalpa-vrksa laksavrtesu surabhir abhipalayantam laksmi-sahasra-sata-sambhrama-sevyamanam govindam adi-purusam tam aham bhajami “Yo adoro a Govinda, el Señor primordial, el primer progenitor, quien está cuidando las vacas, cumpliendo todos los deseos, en moradas construidas con gemas espirituales, rodeado por millones de árboles que cumplen deseos, y a quien siempre sirven con gran reverencia y afecto cientos de miles de Laksmis, o gopis” (Bs. 5.29). Aquí, a Krishna se le llama la persona original (adi-purusam). Todos nosotros somos personas. Nuestro padre es una persona, y, por ello, nosotros somos personas. Si tratamos de averiguar quién es el padre de nuestro padre hallaremos que también era una persona, y que el padre de éste también lo era, y así sucesivamente hasta llegar al Señor Brahma, que fue la primera persona que se creó en este universo. En ese momento descubriremos que Visnu, el padre del Señor Brahma, es también una persona. Todo el mundo es una persona, y Krishna es la persona suprema. La comprensión que tienen los impersonalistas de Dios se denomina nirarca. Nih significa “negativo” y arca significa “forma”, así que nirarca significa “forma negativa”. Los impersonalistas están errados cuando piensan que Dios no tiene ninguna forma en absoluto. La palabra nirarca no indica que Él no tenga forma, sino que no tiene forma material, como nosotros. La forma existe, pero no es material; es una forma espiritual. ¿De qué sirve nuestra forma? Ésta cambiará después de unos cuantos años, tan pronto como abandonemos el cuerpo. Nuestras formas cambian tal como cambiamos nuestros trajes y vestidos, pero Dios no tiene una forma como ésta; por lo tanto, a veces se le da el nombre de nirarca. La forma existe, y eso también se ha explicado en El Brahma-samhita. El Señor Brahma describe la forma de Él de la siguiente manera: venum kvanantam aravinda-dalayataksam barhavatamsam asitambuda-sundarangam kandarpa-koti-kamaniya-visesa-sobham govindam adi-purusam tam aham bhajami angani yasya sakalendriya-vrttimanti pasyanti panti kalayanti ciram jaganti ananda-cinmaya-sad-ujjvala-vigrahasya govindam adi-purusam tam aham bhajami “Adoro a Govinda, el Señor primordial, quien es experto en tocar Su flauta; quien tiene unos ojos florecientes, cual pétalos de loto; cuya cabeza está adornada con una pluma de pavo real; quien posee la figura de la belleza, matizada con el color de las nubes azules; y cuyo singular encanto embelesa a millones de Cupidos. Adoro a Govinda, el Señor primordial, cuya forma trascendental está llena de bienaventuranza, verdad y solidez, y está así llena del más deslumbrante esplendor. Cada una de las partes del cuerpo de esa figura trascendental posee por Sí Misma las funciones plenas de todos los demás órganos, y eternamente ve, mantiene y manifiesta los infinitos universos, tanto espirituales como mundanos” (Bs. 5.30,32). Esa forma no tiene nada que ver en absoluto con las formas materiales. Los impersonalistas dicen: “De manera que usted dice que Krishna tiene una forma. Si es así, ¿cómo puede decir que Él es el Supremo? El Brahman impersonal es el Supremo y no tiene forma”. Pero a nosotros nos informa El Bhagavad-gita que Krishna es la fuente del Brahman impersonal: brahmano hi pratisthaham amrtasyavyayasya ca sasvatasya ca dharmasya “Y Yo soy la base del Brahman impersonal, que es inmortal e imperecedero, eterno, y la posición por constitución de la felicidad suprema” (Bg. 14.27). Krishna ciertamente tiene forma, pero como se dijo anteriormente, Su forma es sac-cid-ananda-vigraha, eterna, y está llena de bienaventuranza y de conocimiento. Los atributos de Su cuerpo trascendental los resume el Señor Brahma de la siguiente manera: isvarah paramah krsnah sac-cid-ananda-vigrahah anadir adir govindah sarva-karana-karanam “Krishna, quien es conocido como Govinda, es la Divinidad Suprema. Él tiene un cuerpo espiritual eterno y bienaventurado. Él es el origen de todo. Él no tiene ningún otro origen, y es la causa primaria de todas las causas” (Bs. 5.1). La palabra Govinda significa “Aquel que da placer a los sentidos”. Nosotros percibimos el placer a través de nuestros sentidos, y, por lo tanto, Krishna, que es el manantial del placer, recibe el nombre de Govinda. Si servimos a Krishna con sentidos purificados, comenzaremos a saborear con deleite el placer de ese manantial supremo. ¿Cómo podemos describir a Dios o entender Sus glorias? No es posible. Dios es ilimitado. Pero a pesar de nuestras limitaciones finitas, podemos hacer expresión de nuestros propios sentimientos, y decir: “Mi Dios, mi Señor”. Eso será aceptado. El Señor Caitanya Mahaprabhu nos enseña a orar de esta manera: ayi nandatanuja kinkaram patitam mam visame bhavambudhau krpaya tava pada-pankaja- sthita-dhulisadrsam vicintaya “¡Oh, hijo de Maharaja Nanda!, yo soy Tu servidor eterno, y aun así, de una u otra forma he caído en el océano del nacimiento y la muerte. Así que, por favor, recógeme de este océano de muerte, y fíjame como uno de los átomos de Tus pies de loto” (El Siksastaka, 5). Ésa debería ser la pauta de la oración; tan sólo deberíamos querer ser colocados como uno de los átomos que hay en los pies de loto de Krishna, para prestarle servicio a Él. Todo el mundo le reza a Dios con algún interés, e incluso si le rezamos a Dios diciéndole: “Dame algo de dinero, dame un poco de alivio, dame una casa bonita, una buena esposa, o buena comida”, eso también está bien. Mas ése no es el nivel de la oración del Señor Caitanya Mahaprabhu. Nuestra única plegaria debe ser que el Señor nos permita servirle nacimiento tras nacimiento. Nuestra oración debe ser: “Querido Señor, Tú eres tan grande, que quiero dedicarme a Tu servicio. He estado sirviendo a todos estos sinvergüenzas, y no estoy satisfecho. Ahora he venido a Ti. Por favor, ocúpame en Tu servicio”. Ésa es la última palabra en oraciones. Algunas personas se quejan de que cuando le rezan a Dios, no sienten Su presencia. Debemos saber que ello se debe a nuestras incapacidades y no a las de Dios. Existen dos conceptos de lo que es la presencia: el concepto físico y el concepto de la vibración. El concepto físico es temporal, mientras que el concepto de la vibración es eterno. Cuando disfrutamos o nos deleitamos con la vibración sonora de las enseñanzas de Krishna que se encuentran en El Bhagavad-gita, o cuando cantamos Hare Krishna, debemos saber que por esas vibraciones, Él se presenta de inmediato. Él es absoluto, y, por ello, Su vibración es tan importante como Su presencia física. Cuando nos sentimos separados de Krishna o del maestro espiritual, tan sólo debemos tratar de recordar sus palabras de instrucción, y dejaremos de sentir esa separación. La asociación con Krishna y con el maestro espiritual debe ser una asociación mediante la vibración, y no mediante la presencia física. Eso es verdadera asociación. Le damos tanta importancia al hecho de ver, pero cuando Krishna estaba presente en esta Tierra, muchísima gente lo vio y no se dio cuenta de que era Dios; así que ¿de qué sirve ver? Por ver a Krishna no lo entenderemos, pero por escuchar con atención Sus enseñanzas, podemos llegar al plano del entendimiento. Podemos tocar a Krishna de inmediato, mediante la vibración sonora; por consiguiente, debemos darle más énfasis a la vibración sonora de Krishna y del maestro espiritual; entonces nos sentiremos felices y no sentiremos separación. En El Srimad-Bhagavatam leemos que cuando Krishna partió de este mundo, Arjuna se llenó de pesar, pero cuando comenzó a recordar las instrucciones de El Bhagavad-gita, se apaciguó. Arjuna era el amigo constante de Krishna, por lo cual cuando Krishna se fue a Su morada, Arjuna quedó abatido; pero sólo con recordar Sus enseñanzas, se libró del dolor de la separación. Así pues, siempre que sintamos separación, lo mejor es recordar las enseñanzas. Las enseñanzas de El Bhagavad-gita se le impartieron a Arjuna en pro de la felicidad de él y de todos los hombres. Esto lo indica Krishna al comienzo del Décimo Capítulo, cuando dice: bhuya eva maha-baho srnu me paramam vacah yat te ’ham priyamanaya vaksyami hita-kamyaya “¡Oh, Arjuna, el de los poderosos brazos!, escucha de nuevo Mi palabra suprema, que te impartiré para tu beneficio, y que te dará una gran alegría” (Bg. 10.1). Por oír las palabras del Señor Krishna y seguirlas cuidadosamente, lograremos no sólo la paz en el mundo, sino además la paz suprema (param santim). Todo lo que se requiere es que busquemos refugio en los pies de loto de Krishna, y le prestemos servicio a Él mediante el canto de Sus glorias y la promoción de este movimiento de conciencia de Krishna en todo pueblo y aldea del mundo. Krishna ha prometido que en virtud de esa entrega, la paz y la vida eterna vendrán automáticamente: tam eva saranam gaccha sarva-bhavena bharata tatprasadat param santim sthanam prapsyasi sasvatam “¡Oh, vástago de Bharata!, entrégate a Él por completo, para que mediante Su misericordia puedas alcanzar la paz trascendental y la morada eterna” (Bg. 18.62)

Capítulo 5 Capítulo 5 Conociendo las energías de Krishna Para Krishna no existe diferencia entre la energía material y la espiritual. Para Él, todo es igual. Algunas veces, la electricidad actúa con propósitos de refrigeración, y otras veces actúa con propósitos de calefacción; pero la energía que se genera en la planta eléctrica es la misma. En forma similar, la energía de Krishna es siempre espiritual, pero está actuando de diferentes maneras. En un pueblo, puede que haya un departamento de bienestar social y un departamento de policía. A los ojos del gobierno, los dos son iguales, pues ambos son partes subsidiarias del gobierno, pero para el individuo, son diferentes, ya que prestan servicios diferentes. Puede que la energía material esté actuando en diferentes maneras que no le parezcan muy agradables a la entidad viviente, pero eso no significa que la energía material no le guste a Krishna. Es tan importante como la energía espiritual, pero está dedicada a castigar al alma condicionada, tal como el departamento de policía está dedicado a castigar a los criminales. En El Brahma-samhita se confirma que la energía de Krishna es siempre espiritual, pero que está actuando de diferentes maneras, en los diferentes campos de actividades. En relación con Krishna, no hay diferencia entre las energías, pero para nuestra comprensión, hacemos una discriminación y decimos que a veces la energía actúa de una manera material, y otras veces actúa de una manera espiritual. Pensamos que la energía es caliente o fría, buena o mala, agradable o desagradable, pero de hecho, la energía es la misma. Krishna no puede distribuir energía inferior, porque Él no es inferior. Él es siempre superior, espiritual, y, por lo tanto, Su energía es siempre espiritual. Subhadra es la hermana de Krishna, y de ella proviene la encarnación de Durga, la personificación de la energía material. Subhadra se encuentra en el mundo espiritual, y está eternamente relacionada con Krishna en calidad de energía de Él, pero cuando Durga realiza sus actividades aquí, en el mundo material, ello no significa que ha de ser considerada inferior. En El Bhagavad-gita, así como también en El Brahma-samhita, se dice que Durga o Maya actúa bajo la dirección de Krishna, de manera que, ¿cómo puede considerársele inferior? Puede que los criminales piensen que el departamento de policía es un departamento gubernamental inferior, pero los ciudadanos que obedecen las leyes no piensan que sea así. Simplemente funciona en una forma particular. De igual manera, la energía material tiene que actuar para confundir a la entidad viviente que se encuentra bajo la dirección de Krishna. Nosotros somos las entidades vivientes que se hallan en medio de la energía material, y estamos en esta posición porque quisimos dominar la naturaleza material. Krishna nos ha dado la facilidad de hacerlo, diciendo: “Muy bien, pueden tratar, pero no podrán tener éxito”. Mientras ignoremos cómo las leyes de la naturaleza están actuando bajo la suprema dirección de Krishna, continuaremos fracasando en nuestras actividades. Cuando entendamos a Krishna a la perfección, conoceremos de manera automática las leyes de la naturaleza y cómo están actuando. A los vaisnavas les interesa el trasfondo de las leyes de la naturaleza material. Cuando entendamos a Krishna a la perfección, podremos entender que en realidad no hay energía material o inferior, sino que todo es espiritual. Podremos entender que, en el plano superior, todo lo que experimentamos son las acciones y reacciones de las diferentes energías del Señor Supremo. Cuando entendamos a Krishna perfectamente, desaparecerán entonces estas distinciones de energía superior y energía inferior. Todo lo que se ocupe al servicio de Krishna es energía superior. En el sentido más elevado, todo está sirviendo a Krishna, y aquellos que se encuentran sumamente elevados, lo entienden. En las Escrituras védicas se confirma que el Señor tiene diversas energías. Mas aun así, el Señor Supremo, en lo personal, no tiene que hacer nada. ¿Cómo es esto? Él no tiene que esforzarse por obtener riquezas, pues toda la riqueza es Suya; ni conocimiento, pues todo el conocimiento es Suyo; ni poder, pues todo el poder es Suyo; ni belleza, ni fama, ni renunciación, pues todo ello es de Él en su totalidad. Tampoco administra Él directamente los asuntos universales, pues tiene muchos asistentes que pueden dirigirlos mientras Él permanece en Su morada. Esto se confirma en El Sri Isopanisad: anejad ekam manaso javiyo nainad deva apnuvan purvam arsat tad dhavato ’nyan atyeti tisthat tasminn apo matarisva dadhati “Aunque esté fijo en Su morada, la Personalidad de Dios es más veloz que la mente, y puede superar a todos los demás cuando corren. Los poderosos semidioses no pueden acercarse a Él. Aunque esté en un solo lugar, controla a los que abastecen el aire y la lluvia. Él supera a todos en excelencia” (El Sri Isopanisad, Mantra 4). Así pues, Krishna no tiene que realizar ningún trabajo. Por ser la Suprema Personalidad de Dios, simplemente se dedica a divertirse con las gopis (las pastorcillas de vacas) y con Su consorte Radharani. Krishna, como Krishna, no se ocupa verdaderamente de matar demonios. Cuando Krishna mata demonios, es conocido como Vasudeva Krishna, no como el Krishna original. Cuando Krishna se expande, manifiesta a Balarama, luego a Sankarsana, Pradyumna, Aniruddha y Vasudeva. En la forma de Vasudeva, actúa en Mathura y Dvaraka, pero en la forma de Krishna, en Su aspecto original, permanece en Vrndavana. Puede que esto resulte desconcertante; hasta uno de los más grandes escritores de ficción de Bengala no entendió bien esto, y pensó que el Krishna de Vrndavana, el Krishna de Dvaraka y el Krishna de Mathura eran tres personas diferentes. Pero esto no es difícil de entender si conocemos la naturaleza de las expansiones de Krishna. Krishna es el mismo, y es aquel que no tiene igual, pero puede expandirse en millones y billones de formas. Todo es para Su disfrute. En el Décimo Capítulo de El Bhagavad-gita, Krishna le explica a Arjuna Sus diferentes manifestaciones, de la siguiente manera: uccaihsravasam asvanam viddhi mam amrtodbhavam airavatam gajendranam naranam ca naradhipam ayudhanam aham vajram dhenunam asmi kamadhuk prajanas casmi kandarpah sarpanam asmi vasukih “De los caballos, conóceme como Uccaihsrava, que surgió del océano y nació del elixir de la inmortalidad; de los elefantes señoriales, Yo soy Airavata; y entre los hombres, soy el monarca. De las armas, soy el rayo; entre las vacas, soy Kamadhuk, productora de abundante leche. De los procreadores, soy Kandarpa, el dios del amor; y de las serpientes, soy Vasuki, la principal” (Bg. 10.27-28). El Señor Krishna enumeró además las muchas y grandes manifestaciones de la creación material, y explicó cómo cada una de ellas lo representaba a Él. Él concluyó una larga y detallada enumeración de todas esas manifestaciones, diciendo: athava bahunaitena kim jñatena tavarjuna vistabhyaham idam krtsnam ekamsena sthito jagat “Pero, ¿qué necesidad hay, Arjuna, de todo este conocimiento detallado? Con un solo fragmento de Mí Mismo, Yo Me difundo por todos estos universos, y los sostengo” (Bg. 10.42). Así pues, este mundo material está existiendo sobre una porción plenaria de Krishna. Si Krishna no entrara en el universo, éste no podría existir. En forma similar, a menos que el alma espiritual, que es una porción fragmentaria de Krishna, entre en el cuerpo, éste no puede existir. Tan pronto como el alma espiritual se va, el cuerpo se vuelve inútil de inmediato; cuando Krishna entra en la materia, ésta tiene valor. Esto es cierto tanto para el diminuto átomo individual, como para el gran universo. Como las manifestaciones de Krishna son tan grandes, debemos saber que Su disfrute es muchísimo más grande que el nuestro. Tenemos que tratar de entender qué clase de disfrute le gusta a Krishna. Todo el mundo sabe que Dios es grande, y a partir de esto podemos concluir que Su disfrute es también grande. En relación con este hecho, Svarupa Damodara Gosvami ha escrito un verso que dice que, aunque los asuntos amorosos de Radha y Krishna puede que parezcan asuntos materiales ordinarios, en realidad no es así. Radharani es la potencia de placer de Krishna. En El Vedanta-sutra, se dice que la Verdad Absoluta está siempre disfrutando de la potencia de placer. Cuando queremos placer, no podemos tenerlo a solas. Sentimos placer en compañía de amigos o de la familia. Yo puedo hablar a solas en una habitación, pero si lo hago ante otras personas, el placer aumenta. Placer significa que ha de haber otras personas, y, por consiguiente, Krishna, la Verdad Absoluta, que está siempre dedicado a divertirse, se ha convertido en muchos. Nosotros somos las partes o porciones de Krishna, y hemos sido creados para darle placer a Krishna. La principal potencia de placer es Radharani, y en consecuencia, Radha-Krishna están siempre juntos. Mientras que a la energía material la dirige la potencia externa, Maya, al mundo espiritual lo dirige la potencia interna, Radharani. Nosotros le oramos frecuentemente a Radharani, debido a que Ella es la potencia de placer de Krishna. La propia palabra “Krishna” significa supremamente atractivo, pero Radharani es tan grande, que Ella atrae a Krishna. Si Krishna siempre le resulta atractivo a todo el mundo, y Radharani le resulta atractiva a Krishna, ¿cómo podremos imaginar la posición de Srimati Radharani? Debemos tratar de entenderla humildemente, y ofrecerle nuestras reverencias diciéndole: “Radharani, Tú eres muy querida por Krishna. Tú eres la hija del rey Vrsabhanu, y eres la amada de Krishna. A Ti te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias”. Radharani es muy querida por Krishna, y si nos acercamos a Krishna a través de la misericordia de Radharani, podremos llegar a Él fácilmente. Si Radharani recomienda a un devoto, Krishna lo acepta de inmediato, por necio que sea. En consecuencia, en Vrndavana observamos que los devotos cantan el nombre de Radharani con mayor frecuencia que el de Krishna. En la India, adondequiera que vayamos, encontraremos devotos que exclaman: “¡Jaya Radhe!”. Debemos estar más interesados en adorar a Radharani, pues, por muy caídos que seamos, si de una u otra forma podemos complacerla a Ella, podremos entender a Krishna muy fácilmente. Si tratamos de entender a Krishna mediante el proceso especulativo, tendremos que pasar muchísimas vidas especulando; pero si nos entregamos al servicio devocional y tratamos tan sólo de complacer a Radharani, entonces se puede comprender a Krishna muy fácilmente. Radharani es una devota tan grande, que puede entregar a Krishna. Ni siquiera Krishna puede entender las cualidades de Radharani. Él no puede entenderla, porque Ella es muy grande. Para entender a Radharani, Krishna adoptó de hecho la posición de Ella. Krishna pensó: “Aunque estoy lleno y completo en todo aspecto, aun así no entiendo a Radharani. ¿Por qué sucede esto?”. Ello obligó a Krishna a aceptar las propensiones de Radharani, lo cual explica Su manifestación en la forma del Señor Caitanya Mahaprabhu. Caitanya Mahaprabhu es el propio Krishna, pero es Krishna con las propensiones de Radharani. Radharani siempre siente la separación de Krishna, y, en forma similar, en la posición de Radharani, el Señor Caitanya siempre sentía esa separación. Además, aquellos que siguen las enseñanzas del Señor Caitanya, deben experimentar y saborear los sentimientos de separación y no los de reunión. Los Gosvamis —discípulos del Señor Caitanya Mahaprabhu, y los seres más perfectos y elevados de todos— nunca dijeron: “He visto a Krishna”. Por el contrario, constantemente exclamaban: “¿Dónde está Radharani? ¿Dónde están Lalita y Visakha y las demás doncellas de Vrndavana?”. En su etapa madura de amor por Dios, cuando se encontraban viviendo en Vrndavana, los Gosvamis también exclamaban: “Radharani, ¿dónde estás? ¿Dónde están Tus asociadas? ¡Oh, hijo de Nanda Maharaja!, ¿dónde estás Tú? ¿Dónde están todos ustedes?”. Así pues, estaban buscando a Krishna, y nunca jamás dijeron: “Anoche vi a Krishna bailando con las gopis”. Semejantes afirmaciones no las hace un devoto maduro, sino aquel que toma las cosas de una manera muy barata. Algunas personas piensan que Radha y Krishna son tan baratos, que se les puede ver todas las noches; pero eso no es lo que enseñaron los Gosvamis, quienes siempre estaban buscando a Krishna, exclamando: “¿Dónde están ustedes? ¿Dónde estás, Radharani? ¿Dónde estás, Krishna? ¿Acaso están allí, cerca de la colina de Govardhana? ¿Están en la ribera del Yamuna?”. En esa forma, los Gosvamis iban llorando y buscando a Radha y Krishna por toda el área de Vrndavana, como si fueran dementes. Nosotros tenemos que seguir las huellas de los Gosvamis, y buscar a Radha-Krishna de esa manera. Vrndavana está en nuestros corazones, y allí debemos buscarlo a Él. Ése es el proceso recomendado por Caitanya Mahaprabhu: el proceso de la adoración en medio de la separación. Cuando el Señor Caitanya Mahaprabhu sentía la separación de Krishna, se lanzaba al mar. Algunas veces abandonaba Su habitación en la oscuridad de la noche, y desaparecía. Nadie sabía adónde iba, pero todo ese tiempo lo pasaba buscando a Krishna. Así pues, no ha de creerse que vamos a disfrutar de los intercambios amorosos entre Krishna y Radha como espectadores de algún evento deportivo. Tenemos que sentir la separación de Ellos. Cuanto más sintamos separación, hemos de entender que estamos progresando más. Con nuestros sentidos materiales no podemos ver a Krishna, y ni siquiera podemos oír Su nombre. Podemos comenzar a percibirlo a Él, cuando avancemos en el servicio devocional. Ese servicio devocional comienza con la lengua... no con las piernas, ojos u oídos. La lengua debe ser utilizada para cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, y comer prasada de Krishna. Así pues, la lengua tiene una función doble, y por utilizarla de esa manera, llegaremos a percibir a Krishna. No podemos ver a Krishna con nuestros ojos materiales, ni oír hablar de Él con oídos materiales, ni tocarlo con nuestras manos. Pero si ocupamos nuestra lengua al servicio de Él, Él Mismo se revelará, diciendo: “Aquí estoy”. Este canto de Hare Krishna extingue el fuego ardiente de la naturaleza material. Ése es también el significado de la siguiente oración al maestro espiritual: samsara-davanala-lidha loka tranaya karunya-ghanaghanatvam praptasya kalyana-gunarnavasya vande guroh sri-caranaravindam “El maestro espiritual recibe la bendición del océano de la misericordia. Así como la nube vierte agua sobre el incendio del bosque para extinguirlo, asimismo el maestro espiritual extingue el fuego ardiente de la existencia material. Ofrezco mis respetuosas reverencias a los pies de loto de mi maestro espiritual” (El Sri Gurvastaka, Verso 1). A menudo se dice que este mundo material se asemeja a un incendio forestal que ocurre automáticamente. Nadie quiere que ocurra un incendio forestal, pero frecuentemente aparecen rayos, o descuido, o fricción, o cualquier otra cosa, y de inmediato ocurre el incendio. De igual manera, este mundo material está rodeado de un ardiente fuego de problemas. Todo el mundo quiere vivir aquí pacíficamente, pero las situaciones se desarrollan de una manera tal, que a nadie le es posible. Luchamos muy arduamente por ajustar las cosas de muchas maneras, pero las leyes de la naturaleza son tan crueles y peligrosas, que a pesar de nuestras esperanzas y planes, el ardiente fuego de los problemas de la existencia material continúa. En este siglo, por ejemplo, hemos intentado apagar el fuego de la guerra, pero no se ha podido. Ocurrió la Primera Guerra mundial, y luego se formó la Liga de Naciones para tratar de prevenir una segunda guerra; pero ocurrió a pesar de sus esfuerzos. Ahora se ha formado la Organización de las Naciones Unidas para ayudar a acabar con la guerra, pero ésta continúa en Vietnam, en Egipto, en Pakistán, y en otros lugares. Nadie quiere una tercera guerra mundial, pero parece ser inminente. No es posible enviar una brigada de bomberos, unos cuantos hombres con baldes de agua, para extinguir un gran incendio forestal. Para extinguir un devastador incendio forestal se requiere de grandes cantidades de agua; en otras palabras, debe ocurrir algo que está más allá de los esfuerzos humanos. Cuando aparece una nube misericordiosa sobre el incendio forestal, y comienza a llover, caen torrentes de agua, y el ardiente fuego se extingue de inmediato. Así como una nube recoge agua del océano, asimismo el maestro espiritual recoge agua del océano de misericordia de Krishna, y la vierte sobre el fuego ardiente de la existencia material. Por lo tanto, aquel que otorga o distribuye la misericordiosa lluvia de Krishna, recibe el nombre de maestro espiritual o guru. En las Escrituras védicas se dice que para entender la ciencia trascendental de conciencia de Krishna, debemos tratar de adquirir conocimiento acerca de cómo extinguir este ardiente fuego de problemas. Los científicos, filósofos y otros hombres educados están tratando muy arduamente de extinguirlo, pero el resultado parece estar constituido por bombas cada vez más grandes. Los karmis o trabajadores fruitivos están trabajando con toda su alma, día y noche, para extinguir ese fuego o disminuir la desoladora condición de la existencia material mediante una ardua labor. Los jñanis o filósofos también lo están intentando, pero se han decepcionado por completo, y proclaman entonces: “Este mundo es falso”. Pensando así, tratan de fundirse en la existencia del Supremo, y de esa manera extinguir el fuego. Esto es como el caso de la zorra que trata de arrancar unas uvas de una viña, y al fracasar, dice: “Total, de todas maneras esas uvas están amargas”. Los yogis, o meditadores, tratan de obtener un poder místico superior, volviéndose más grandes que lo más grande, más pequeños que lo más pequeño, más livianos que lo más liviano, y más pesados que lo más pesado, pero esto no es más que un juego de niños. Con cualquier cuerpo material —ya sea grande o pequeño, liviano o pesado— los problemas de la existencia material aún permanecen. En esa forma, puede que uno progrese de una etapa a otra, yendo de la etapa de karmi, o trabajador fruitivo, a la etapa de jñani, o filósofo, y luego a la etapa de yogi, o meditador, pero en cualquiera de los casos, uno tiene que llegar finalmente al plano de bhakti, o servicio devocional. Ése es el verdadero proceso evolutivo. En El Bhagavad-gita se indica esto de la siguiente manera: bahunam janmanam ante jñanavan mam prapadyate vasudevah sarvam iti sa mahatma sudurlabhah “Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que verdaderamente posee conocimiento se entrega a Mí, sabiendo que Yo soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Un alma tan grande es muy difícil de encontrar” (Bg. 7.19). Lo importante es la entrega a Krishna. Ése es el objetivo de la vida, y los bhaktas, los hombres inteligentes del mundo, cultivan de inmediato esta etapa. Por consiguiente, Krishna dice que esos hombres son sabios. Si después de muchos y muchos nacimientos uno tiene que llegar a ese nivel de entrega, entonces ¿por qué no hacerlo de inmediato? El fuego ardiente de la naturaleza material es supervisado por Durga. A menudo se la representa con armas en sus manos. Ella tiene diez manos, y cada una de ellas sostiene un tipo diferente de arma. Esto indica que ella rige todas las diez direcciones que hay en el universo. Ella porta las diferentes armas para castigar a los demonios. Hay un cuadro famoso de un demonio que está luchando con un león, y la diosa Durga está jalándole el cabello al demonio y oprimiéndole el pecho con su tridente. Si estudiamos este cuadro, podemos observar que nosotros somos el demonio, y el tridente constituye el sufrimiento triple de la existencia material, del cual estamos siempre padeciendo. Algunos sufrimientos los infligen otras entidades vivientes, otros los infligen los desastres naturales, y aún otros los infligen la propia mente y el cuerpo. De una u otra forma estamos siempre luchando en contra de esos tres tipos de sufrimientos. En la creación material, nadie puede decir que se encuentra libre de ellos. El tridente de esta naturaleza material está oprimiendo el pecho de todo el mundo, y debido a esto, en este mundo material no es posible que haya felicidad pura. Puede que tratemos de satisfacer a Madre Durga adorándola o dándole algún soborno, pero Durga no es fácilmente sobornable. Por lo tanto, debemos saber que nuestro objetivo en la vida ha de ser el de comprender a la Suprema Personalidad de Dios. Debemos tomar todo tipo de medidas —sociales, políticas, filosóficas, o religiosas—, pero el objetivo debe ser el de acercarnos a la Persona Suprema. En los Vedas se declara que la gente erudita y adelantada, los semidioses de la creación, únicamente recurren a los pies de loto de Krishna. El objetivo debería ser el mismo para la civilización humana. Si no se recurre a los pies de loto de Krishna, todos los esfuerzos religiosos, sociales o políticos, fracasarán. No es posible que progresemos mientras nuestros deseos estén anclados al mundo material. En relación con esto, hay una historia de un novio y su comitiva que tenían que ir a la casa de la novia, río abajo. Se dispuso que partirían por la noche en un bote, y llegarían a su destino temprano por la mañana. Por consiguiente, en la noche, después de cenar, la jubilosa comitiva subió a bordo del bote, se acomodaron, y le dijeron al barquero que partiera. Como todos los miembros de la comitiva estaban sentados cómodamente y la brisa del río era muy placentera, durmieron profundamente durante esa noche. En la mañana, todos se despertaron temprano, pero para su sorpresa, vieron que el bote no se había movido ni un centímetro hacia su destino, aunque los remeros habían remado con todas sus fuerzas durante toda la noche. Finalmente, después de indagar, descubrieron que a pesar de que los remeros habían remado toda la noche, el bote no se había movido porque no habían levado el ancla. Así pues, la ceremonia de matrimonio se arruinó por un error tonto. Nuestra actual civilización es, por lo tanto, una civilización equivocada, debido a que los errados dirigentes han olvidado levar el ancla del apego. En vez de ello, el ancla se está arraigando cada vez más, debido a que ellos han estructurado el orden social en base a la complacencia de los sentidos. Este escenario de complacencia sensual de tipo social y político, mantenido mediante diversos planes y maquinaciones, ha sido descrito en El Bhagavad-gita de la siguiente manera: kamam asritya duspuram dambha-mana-madanvitah mohad gritvasad-grahan pravartante ’suci-vratah cintam aparimeyam ca pralayantam upasritah kamopabhoga-parama etavad iti niscitah “Las personas demoníacas, refugiándose en la lujuria, el orgullo y el falso prestigio, que son insaciables, e ilusionadas por ello, están siempre entregadas a trabajos sucios, atraídas por lo que no es permanente. Ellas creen que complacer los sentidos hasta el final de la vida es la necesidad primordial de la civilización humana. Por consiguiente, no existe fin a su ansiedad” (Bg. 16.10-11). Los líderes, así como los remeros, están todos engañados. Ellos nos guían erróneamente para que obtengamos algún beneficio temporal, pero ¿cuánto pueden durar sus planes y maquinaciones? Si persisten hasta morir de un ataque al corazón o a manos de asesinos, entonces otros líderes iguales a ellos los reemplazan. Hasta los supuestos filósofos de la sociedad moderna están cautivados por el nombre y la fama materiales, y por ello no dirigen a la gente en general en la dirección correcta. De esa manera, el ancla de la vida permanece profundamente arraigada en las aguas de la nescencia, con el propósito de complacer los sentidos, y en consecuencia, nuestra supuesta civilización se pudre en un charco estancado. Debido a que no nos estamos moviendo, nos hallamos siempre en el mismo puerto de vida problemática. Todos los planes son únicamente inútiles pedazos de papel frente a la guerra, el hambre, los terremotos, y otras catástrofes. Todas estas catástrofes son advertencias de la madre Durga, y con ellas confirma su eterna superioridad por sobre los engañados planificadores. Los diferentes pesos que se encuentran en el ancla que nos mantiene arraigados a la vida material, están constituidos por nuestros apegos al cuerpo material, debido a que ignoramos los hechos espirituales; nuestro apego a la familia, debido a las relaciones corporales; nuestro apego a la tierra en la que nacimos y a nuestras posesiones materiales; nuestro apego a la ciencia material, y nuestro apego a las formalidades y rituales religiosos, sin conocer su verdadero propósito; todo ello ancla el bote del cuerpo humano en el universo material. Sri Krishna, usando el ejemplo de un árbol baniano fuertemente enraizado, nos enseña en El Bhagavad-gita cómo deshacernos de este apego de una vez por todas: na rupam asyeha tathopalabhyate nanto na cadir na ca sampratistha asvattham enam suvirudha-mulam asanga-sastrena drdhena chittva tatah padam tat parimargitavyam yasmin gata na nivartanti bhuyah tam eva cayam purusam prapadye yatah pravrttih prasrta purani “La verdadera forma de ese árbol no puede percibirse en este mundo. Nadie puede entender dónde termina, dónde comienza, ni dónde está su base. Ese árbol baniano debe ser cortado con determinación, mediante el arma del desapego. Después, uno debe buscar aquella situación de la cual, habiendo llegado a ella, nunca se regresa. Uno debe entregarse a esa Suprema Personalidad de Dios, de quien todo ha comenzado y se extiende desde tiempos inmemoriales” (Bg. 15.3-4). La Personalidad de Dios, que está plenamente consciente de todo lo que hay en Su creación, nos informa para nuestro mejor beneficio, que debemos desear librarnos de esta existencia material. Debemos desprendernos de todo lo material. Para poder sacar el mejor provecho de una mala compra, nuestra existencia material debe ser espiritualizada en un ciento por ciento mediante la asociación constante con el mensaje de Krishna, Sus devotos y Sus nombres. Por consiguiente, todo aquel que por lo general se dedica a asuntos materiales, puede obtener de este movimiento de conciencia de Krishna el beneficio más alto que existe. Todas las clases de esfuerzos espirituales están más o menos matizadas por la contaminación material. Sin embargo, el servicio devocional puro es trascendental a toda contaminación. No necesitamos adoptar artificialmente los principios del materialismo; únicamente necesitamos fijar nuestra mente en los pies de loto del Señor Supremo, la Personalidad de Dios, Sri Krishna.

Capítulo 6 Capítulo 6 Cultivando conciencia de Krishna En la India, todas las Escrituras y grandes maestros espirituales, incluso Sankaracarya, un impersonalista, aceptan a Krishna como el Señor Supremo. Sankaracarya, al comienzo de su comentario a El Bhagavad-gita, dice que Narayana es trascendental a esta creación manifestada y no manifestada, y en el mismo comentario dice que la Suprema Personalidad de Dios, Narayana, es Krishna, quien aparece como el hijo de Devaki y Vasudeva. Así pues, a este respecto, hay muy poca diferencia de opinión en relación con Krishna. Aquellos que son autoridades, ya sean personalistas o impersonalistas, están de acuerdo en que Krishna es el Señor Supremo. Cuando Krishna se encontraba presente en este planeta, demostró mediante Sus actividades y opulencia que Él es el Señor Supremo. Si en realidad estamos ansiosos de entender quién y qué es el Señor Supremo, toda la información se da en las Escrituras védicas. Si utilizamos todo lo que poseemos para comprender a Dios, Krishna demostrará que Él es la Suprema Personalidad de Dios. Si aceptamos este solo hecho, entonces toda nuestra educación se halla completa. Está de moda investigar quién es Dios, pero ello no es necesario. Dios está presente, y Él Mismo dice: mattah parataram nanyat kiñcid asti dhanañjaya mayi sarvam idam protam sutre mani-gana iva “¡Oh, conquistador de riquezas (Arjuna)!, no existe ninguna verdad superior a Mí. Todo descansa en Mí, como perlas ensartadas en un hilo” (Bg. 7.7). Esta información no sólo se da en El Bhagavad-gita, sino también en otras Escrituras, y ha sido aceptada desde el mismo comienzo por grandes acaryas (maestros) como Sankaracarya, Ramanujacarya, Madhvacarya, el Señor Caitanya, y muchas otras autoridades de una gran solidez. Incluso actualmente, aquellos que no aceptan a Krishna como el Señor Supremo, están aceptando el conocimiento que Krishna le dio a Arjuna. Así pues, en esa forma, están aceptando a Krishna indirectamente. Si uno acepta El Bhagavad-gita como un gran libro de conocimiento, también está aceptando a Krishna. No hay duda que la Suprema Verdad Absoluta es Krishna, y que nosotros tenemos nuestra eterna relación con Él. Nuestra relación eterna con Dios es sabhajana: Dios es grande, y nosotros somos subordinados. Él es el predominador, y nosotros somos los predominados. El deber del subordinado consiste en complacer al predominador. En forma similar, si queremos ser felices, debemos aprender a hacer que Krishna esté feliz. Ése es el proceso de conciencia de Krishna. Pero, ¿cómo se ha de saber que el Señor Supremo está satisfecho con nuestro servicio y labor? Es verdaderamente posible perfeccionar nuestro servicio o deber ocupacional. Todo el mundo, según su designación, tiene algún servicio que realizar. Puede que uno sea asiático o americano; hindú, musulmán o cristiano; hombre, mujer, brahmana, ksatriya, vaisya, sudra o cualquier otra cosa; pero sea cual sea el caso, tiene la función de hacer alguna clase de trabajo, y éste constituye su deber ocupacional. La perfección del deber puede ser comprobada, cerciorándose de que el Señor Supremo esté satisfecho con su ejecución. La satisfacción del Señor Supremo puede ser verificada por el representante del Señor, el maestro espiritual. Por consiguiente, es importante buscar un verdadero representante de la Suprema Personalidad de Dios, y trabajar bajo su guía. Si él está satisfecho, sabremos entonces que el Señor Supremo también lo está. Eso lo explica Visvanatha Cakravarti Thakura: yasya prasadad bhagavat-prasado yasyaprasadan na gatih kuto ’pi dhyayam stuvams tasya yasas tri-sandhyam vande guroh sri-caranaravindam “Por la misericordia del maestro espiritual, uno es bendecido con la misericordia de Krishna. Sin la gracia del maestro espiritual, nadie puede lograr ningún progreso espiritual. Por consiguiente, debo siempre recordar al maestro espiritual. Por lo menos tres veces al día, debo ofrecer mis respetuosas reverencias a los pies de loto de mi maestro espiritual” (El Sri Gurvastaka, Verso 8). El maestro espiritual es el representante del Señor Supremo. ¿Cómo se convierte él en Su representante? Si uno sabe que determinado objeto son unos anteojos, e instruye a su discípulo de la misma manera, no habrá ningún error en la identificación del objeto. El maestro espiritual es aquella persona que ha captado las palabras de una determinada sucesión discipular. En el ejemplo que se dio, la palabra clave es “anteojos”, eso es todo. El maestro espiritual no tiene que decir nada mas allá de eso. Ése es el requisito. Krishna dice: “Yo soy el Supremo”, y el maestro espiritual dice: “Krishna es el Supremo”. No ha de creerse que para ser un representante de Krishna o un maestro espiritual, uno requiere de una capacitación extraordinaria. Simplemente tiene que transmitir el mensaje de la autoridad tal como es, sin ninguna interpretación personal. Tan pronto como hay alguna interpretación personal, el mensaje se pierde, y las instrucciones se vuelven ofensivas. Una persona que interpreta las Escrituras conforme a sus propios caprichos, debe ser rechazada de inmediato. Una vez el Señor Caitanya Mahaprabhu dijo: “Se debe tener al menos el suficiente juicio como para averiguar quién es un maestro espiritual y quién no lo es”. Por ejemplo, si queremos comprar algo, por lo menos debemos tener alguna idea de lo que estamos buscando, de lo contrario, seremos engañados. Si queremos comprar un mango en el mercado, debemos saber como mínimo qué clase de comida es un mango y qué aspecto tiene. En forma similar, debemos tener algún conocimiento preliminar acerca de los requisitos que debe cumplir un maestro espiritual genuino. El propio Bhagavad-gita proporciona cierta información acerca de la sucesión de maestros espirituales. El Señor Sri Krishna dice: imam vivasvate yogam proktavan aham avyayam vivasvan manave praha manuriksvakave ’bravit evam parampara-praptam imam rajarsayo viduh sa kaleneha mahata yogo nastah parantapa sa evayam maya te ’dya yogah proktah puratanah bhakto ’si me sakha ceti rahasyam hy etad uttamam “Yo le enseñé esta imperecedera ciencia del yoga al dios del Sol, Vivasvan, y Vivasvan se la enseñó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu a su vez se la enseñó a Iksvaku. Esta ciencia suprema fue así recibida a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de esa manera. Pero con el transcurso del tiempo, la sucesión se rompió, y, en consecuencia, la ciencia tal como es, parece estar perdida. Esa ciencia muy antigua de la relación con el Supremo te la digo hoy a ti, porque eres Mi devoto, así como también Mi amigo; por eso, tú puedes entender el misterio trascendental de esta ciencia” (Bg. 4.1-3). Esa sucesión discipular, espiritual y original, se rompió, pero ahora podemos recibir el mismo mensaje mediante el estudio de El Bhagavad-gita. En El Bhagavad-gita, Krishna le habla a Arjuna tal como en un tiempo muy remoto le habló al dios del Sol. Si aceptamos las palabras de Arjuna y Krishna, podremos entender El Bhagavad-gita, pero si queremos interpretarlo a nuestra propia manera, los resultados no tendrán sentido. La mejor manera de entender El Bhagavad-gita consiste en aceptar un maestro espiritual genuino. Esto no es muy difícil. Arjuna dice que él acepta todo lo que Krishna le ha dicho, porque Krishna es la Suprema Personalidad de Dios: nasto mohah smrtir labdha tvat prasadan mayacyuta sthito ’smi gata-sandehah karisye vacanam tava “Arjuna dijo: Mi querido Krishna, ¡oh, Tú, el infalible!, ahora mi ilusión se ha ido. He recobrado mi memoria por Tu misericordia, y ahora estoy firme y libre de toda duda, y dispuesto a actuar conforme a Tus instrucciones” (Bg. 18.73). Tal como lo hizo Arjuna, debemos aceptar a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios, y hacer lo que Él dice: yat karosi yad asnasi yaj juhosi dadasi yat yat tapasyasi kaunteya tat kurusva madarpanam “¡Oh, hijo de Kunti!, todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas y regales, así como todas las austeridades que ejecutes, debe hacerse como una ofrenda a Mí” (Bg. 9.27). Por aceptar a Krishna con ese espíritu, podemos obtener pleno conocimiento. Pero, si aun así no aceptamos a Krishna e interpretamos El Bhagavad-gita a nuestra propia manera, todo se arruinará. Si somos sinceros, encontraremos a un maestro espiritual sincero, por la gracia de Krishna. Sin embargo, si queremos ser engañados, Krishna nos enviará a un engañador, y seremos engañados durante toda nuestra vida. Eso ya está ocurriendo. Para aquellos que no quieren entender a Krishna tal como Él es, sino que quieren entenderlo en virtud de su propia visión imperfecta, Krishna, Dios, permanece desconocido. Todo el proceso consiste en aceptar a Krishna y Sus instrucciones, y, por lo tanto, en realizar servicio devocional para Él. Srimati Radharani es la propia personificación del servicio devocional perfecto. En El Brahma-samhita se describe a Radharani como la expansión de la potencia espiritual de Krishna. En consecuencia, Ella no es diferente de Krishna. Las gopis, quienes asisten a Radha y Krishna, no son mujeres o muchachas ordinarias; son expansiones de la potencia de placer de Krishna. Nunca debe considerarse que Radharani y las gopis son mujeres ordinarias; en verdad, para entender su posición, necesitamos de la guía de un maestro espiritual. Si nosotros, las entidades vivientes, queremos verdaderamente asociarnos con Radharani, ello puede lograrse, aunque Ella no es una mujer ordinaria. Podemos convertirnos en asociados de Radharani, capacitándonos en la ejecución de servicio devocional avanzado. En el desempeño del servicio devocional no hay frustración alguna; incluso si realizamos sólo una pequeña cantidad, ésta crecerá. El servicio devocional nunca se pierde. En lo que se refiere a las cosas materiales, todo lo que ganemos en el mundo se perderá cuando el cuerpo se acabe. Pero, puesto que somos chispas espirituales eternas, nuestros bienes espirituales nos acompañan, y fructifican de una manera gradual. Por lo tanto, aquellos que anteriormente han cultivado la conciencia trascendental, se ponen en contacto con el proceso de conciencia de Krishna a través de este movimiento. El interés en el cultivo de conciencia de Krishna no es muy común y corriente. En El Bhagavad-gita se dice que de muchos millones y billones de personas, sólo una está interesada en lograr la perfección. Si pudiéramos anunciar que simplemente mediante la lectura de este libro y meditando por quince minutos, cualquiera podría de inmediato desarrollar poder, tener éxito en los negocios y aprobar sus exámenes, mucha gente sentiría atracción por el libro. La gente no está atraída al cultivo de conciencia de Krishna, porque prefiere ser engañada por maya. Ellos piensan que la perfección de la vida está en comer una gran cantidad de comida, o en dormir veinte horas al día, o en tener un cónyuge nuevo cada noche o cada día. La gente está interesada en esas cosas, mas no en la perfección de la vida. Todo hombre inteligente debería al menos experimentar con este proceso de conciencia de Krishna. Debería decir: “Muy bien, he estado disfrutando de este proceso de comer y dormir durante muchísimas vidas. Esas cosas estaban disponibles para que yo las disfrutara en mis cuerpos de aves y de animales. Ahora, en esta vida, voy a restringir los cuatro principios de vida animal —comer, dormir, defenderme y aparearme— y voy a consagrar mi tiempo al desarrollo de conciencia de Krishna. En esa forma, mi vida será un éxito”. No ha de pensarse que nosotros hemos inventado este término “conciencia de Krishna”. Conciencia de Krishna es la frase más antigua que existe en la historia del mundo: man-mana bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru mam evaisyasi satyam te pratijane priyo ’si me man-mana bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru mam evaisyasi yuktvaivam atmanam matparayanah “Siempre piensa en Mí. Conviértete en Mi devoto. Adórame y ofréceme tu homenaje a Mí. El resultado será que vendrás a Mí sin falta. Yo te prometo esto, porque tú eres Mi muy querido amigo. Ocupa siempre tu mente en pensar en Mí, ocupa tu cuerpo en Mi servicio, y entrégate a Mí. Estando completamente absorto en Mí, es seguro que vendrás a Mí” (Bg. 18.65, 9.34). La frase man-mana bhava mad-bhakto significa “sólo debes estar siempre consciente de Mí”. Eso es, pues, conciencia de Krishna. En El Bhagavad-gita, Krishna dice reiteradamente que debemos adorarlo a Él, ofrecerle reverencias a Él, y luego ir a Él. El Bhagavad-gita señala claramente la absoluta necesidad del cultivo de conciencia de Krishna, y El Bhagavad-gita es reconocido como la esencia de los Upanisads. Incluso desde el punto de vista histórico, no tiene comparación. En base a evidencias arqueológicas, se calcula que Krishna habló El Bhagavad-gita en el campo de batalla de Kuruksetra hace más de cinco mil años. De manera que este movimiento de conciencia de Krishna, incluso desde el punto de vista histórico, tiene cinco mil años de antigüedad. Su filosofía es la más antigua que existe en la historia del mundo. Si queremos remontarnos a un pasado aún más lejano, descubrimos que Sri Krishna se lo habló con anterioridad al dios del Sol. Krishna es eterno, y el proceso de conciencia de Krishna también es eterno. En esa forma debe enfocarse el proceso de conciencia de Krishna. No debe tan sólo considerársele como una teoría. Cuando nuestra conciencia de Krishna es cubierta por alguna otra conciencia, experimentamos nuestra vida condicional y contaminada. Cuando el cielo está claro, podemos ver la brillante refulgencia del Sol, pero cuando está cubierto por nubes, no podemos verla. Puede que percibamos la luz solar, pero no podemos ver el propio disco solar. Cuando el cielo está claro, se encuentra en su condición natural. En forma similar, nuestra conciencia es eternamente conciencia de Krishna, debido a que eternamente somos partes integrales de Krishna. Eso se afirma en el Decimoquinto Capítulo de El Bhagavad-gita: mamaivamso jiva-loke jiva-bhutah sanatanah manah sasthanindriyani prakrti-sthani karsati “Las entidades vivientes de este mundo condicional son Mis partes fragmentarias, y son eternas. Pero debido a la vida condicionada, están luchando muy arduamente con los seis sentidos, que incluyen la mente” (Bg. 15.7). De una u otra forma, nos hemos puesto en contacto con la naturaleza material, y debido a los cinco sentidos y la mente, estamos luchando arduamente para existir. Eso dice la teoría de Darwin: la lucha por la existencia, la supervivencia del más apto. Sin embargo, el hecho cierto es que nuestra posición constitucional no es de lucha. La lucha es la posición de la vida animal. La vida humana debe ser bienaventurada, y debe tener como meta el progreso espiritual. En una época, ése era el principio de vida que imperaba en la India, y existía una clase de personas, los brahmanas, que se dedicaban exclusivamente al cultivo espiritual. Si bien la vida cultural brahmínica se enuncia en las Escrituras de la India, no es únicamente para los hindúes, sino para todos los seres humanos. Los Vedas fueron escritos para toda la humanidad, pero cuando eso ocurrió, la cultura conocida hoy como hindú era la única que existía. En aquellos tiempos, todo el planeta llevaba el nombre de Bharatavarsa, en honor al emperador Bharata Maharaja, el hijo de Rsabhadeva. Bharata Maharaja reinó en todo el planeta, pero gradualmente éste fue dividido. Por lo tanto, el dharma de la cultura védica no debe únicamente ser considerado hindú en un sentido sectario. A menudo la palabra dharma se traduce con el significado de religión; pero pensar que dharma es una religión, es un error. Según la usanza general, la palabra religión se refiere a un tipo particular de fe; pero la palabra dharma no. Dharma se refiere a la ocupación natural de la entidad viviente. Por ejemplo, dondequiera que hay fuego, hay calor y luz, así que puede decirse que el calor y la luz son el dharma del fuego. El fuego no puede cambiar su dharma. De la misma manera, la liquidez es una cualidad intrínseca del agua, y esta cualidad no puede ser cambiada; si lo es, no puede seguir siendo considerada agua. El dharma del alma individual no puede cambiarse jamás, y ese dharma consiste en la ocupación obligatoria de prestarle servicio al Señor Supremo. La fe y las religiones pueden cambiar. Puede que yo sea hindú hoy, pero mañana puedo volverme cristiano o musulmán. En esa forma, la fe puede cambiar, pero el dharma es una secuencia natural, una ocupación o relación natural. Krishna dice que Él desciende tan pronto como se presenta una discrepancia en el desempeño de los dharmas de las entidades vivientes, es decir, cuando ocurre un aumento repentino de actividades antinaturales. Uno de los principales propósitos de Su descenso es el de restablecer los principios religiosos. El mejor sistema religioso es aquel que mejor nos prepara para entregarnos al Señor Supremo. Éste es el principio básico que fundamenta El Bhagavad-gita. Podemos seleccionar nuestra propia religión, y ser hindúes, musulmanes, budistas, cristianos, etc., siempre y cuando conozcamos el verdadero propósito de la religión. En efecto, El Srimad-Bhagavatam no recomienda que abandonemos nuestra religión actual, pero sí sugiere cuál es el propósito de la religión. Ese propósito es el amor por Dios, y aquella religión que mejor nos enseña a amar al Señor Supremo, es la mejor. En esta era especialmente, existe un decaimiento general en la conciencia de las masas. Unas cuantas personas recuerdan que existe un Dios, pero, en su mayoría, la gente lo está olvidando. Por eso no pueden ser felices. La gente está pensando que Dios está muerto, o que no tenemos ninguna obligación para con Dios, o que no hay ningún Dios. Esta clase de pensamientos nunca conducirán a la felicidad. Cuando se tiene una civilización sin Dios, o atea, como la de hoy en día, Dios o Su representante vienen para recordarle a la gente de la relación que tienen con la Conciencia Suprema. Cuando Sanatana Gosvami le preguntó al Señor Caitanya: “¿Qué soy yo? ¿Por qué estoy siempre sufriendo condiciones miserables? ¿Cuál es la posición de todas las entidades vivientes?”, Sri Caitanya Mahaprabhu respondió de inmediato que la verdadera identidad es la de ser sirviente de Dios. No debemos entender la palabra “sirviente” en el sentido materialista del término. Volverse sirviente de Dios es una gran posición. La gente está siempre tratando de obtener algún puesto gubernamental o alguna posición en una firma comercial de reputación, pues el servicio que se desempeña en esas posiciones deja grandes beneficios. Aunque estamos muy ansiosos de lograr unas buenas posiciones en el servicio al gobierno, no nos detenemos a pensar en lograr una posición en el servicio a Dios. Dios es el gobierno de todos los gobiernos. El servicio a Dios es dharma. Este dharma puede describirse de diferentes maneras en diferentes países, conforme a las diferentes condiciones o situaciones climáticas o culturales, pero en toda Escritura religiosa se instruye el obedecer a Dios. Ninguna Escritura dice que Dios no existe o que nosotros, como entidades vivientes que somos, seamos independientes: ni la Biblia, ni el Corán, ni los Vedas, y ni siquiera la literatura budista. En general, según la filosofía budista, no existe alma individual ni alma suprema, pero como de hecho las Escrituras védicas reconocen al Señor Buda como una encarnación de Dios, al obedecer al Señor Buda, uno está en verdad siguiendo a Dios. En El Srimad-Bhagavatam hay una lista de encarnaciones, y el Señor Buda es reconocido como una de ellas. El Srimad-Bhagavatam fue recopilado por Vyasadeva hace cinco mil años, y el Señor Buda apareció hace unos dos mil seiscientos años, así que El Srimad-Bhagavatam predijo de hecho su encarnación. El Señor Buda predicó que no hay Dios ni alma, que este cuerpo es una combinación de materia, y que cuando disolvemos esta combinación material, las sensaciones de sufrimiento y felicidad dejan de existir. Luego apareció Sankaracarya para predicar que el aspecto externo de Brahman, el cuerpo, es meramente una ilusión. En todas las religiones se observa el principio de adoración en el templo y aceptación de una autoridad. Puede que aceptemos a Krishna, o al Señor Jesucristo, o a Jehová, o al Señor Buda, o a Sankaracarya, o a Guru Nanak, pero en cualquiera de los casos se requiere la aceptación de la autoridad. En El Bhagavad-gita, se acepta al Señor Sri Krishna como la autoridad suprema. Algunas veces, Krishna desciende personalmente, y a veces desciende mediante Sus encarnaciones. A veces desciende como vibración sonora, y a veces desciende como devoto. Existen muchas categorías diferentes de avataras. En esta era actual, Krishna ha descendido en Su santo nombre, Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. El Señor Caitanya Mahaprabhu también confirmó que en esta era de Kali, Krishna ha descendido en forma de vibración sonora. El sonido es una de las formas que el Señor adopta. Por consiguiente, se afirma que no existe ninguna diferencia entre Krishna y Su nombre. Hoy en día, la gente ha olvidado su relación con Dios, pero esta encarnación de Krishna en la forma de Sus santos nombres, este canto de Hare Krishna, librará del olvido a toda la gente del mundo. El Señor Caitanya Mahaprabhu dice que si cantamos o nos asociamos con el canto de los santos nombres de Krishna, alcanzaremos el estado más elevado y perfecto de la vida. De acuerdo con El Srimad-Bhagavatam, existen diferentes procesos para diferentes épocas, pero el fundamento de cada proceso sigue siendo válido en todas las épocas. No debe creerse que el canto de Hare Krishna es efectivo en esta época y no en Satya-yuga; ni tampoco que la gente no cantaba los santos nombres de Krishna en Satya-yuga. En Satya-yuga, la meditación era el proceso principal, y había grandes munis que meditaban por períodos que se extendían por más de sesenta mil años. En esta época, sin embargo, no es posible lograr la perfección por esos medios de meditación, ya que tenemos una vida muy corta. En consecuencia, en esta época se recomienda especialmente que todos nos sentemos juntos y cantemos Hare Krishna. Es muy fácil, y todo el mundo puede participar en esto. No hay necesidad de educación, y no se requiere de ninguna capacitación previa. En esta era, la gente es también muy lerda y desafortunada, y se encuentra contaminada por la mala asociación. Caitanya Mahaprabhu introdujo el canto de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare como un gran medio de propaganda para difundir el amor por Dios. No se piense que está recomendado únicamente para Kali-yuga. En realidad, se recomienda para todas las épocas. Siempre ha habido muchos devotos que han cantado y logrado la perfección en todas las eras. Ésa es la belleza de este movimiento de conciencia de Krishna. No está dirigido únicamente a una época, o a un país, o a una clase de gente. Cualquier hombre de cualquier posición social, en cualquier país y en cualquier época, puede cantar Hare Krishna, pues Krishna es el Señor Supremo de toda la gente, de todas las posiciones sociales, de todos los países y en todas las épocas.

Su Divina Gracia Su Divina Gracia Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada apareció en este mundo en el año 1896, en Calcuta, India. En 1922, también en Calcuta, conoció a su maestro espiritual, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami, el erudito y devoto más destacado de su época, fundador del Gaudiya Matha (un instituto védico con sesenta y cuatro centros en toda la India). A Srila Bhaktisiddhanta le agradó este educado joven, y lo convenció de que dedicara su vida a la enseñanza del conocimiento védico. Srila Prabhupada se volvió su discípulo, y once años después (en 1933), en Allahabad, se convirtió en su discípulo formalmente iniciado. En su primer encuentro (en 1922), Srila Bhaktisiddhanta le pidió a Srila Prabhupada que difundiera el conocimiento védico en idioma inglés. En los años que siguieron, Srila Prabhupada escribió un comentario sobre El Bhagavad-gita, el más importante de todos los textos védicos, y colaboró en las actividades del Gaudiya Matha. En 1944, sin ninguna ayuda, comenzó la edición de una revista quincenal en inglés, llamada Back to Godhead (publicada en español como De vuelta al Supremo). Él mismo la redactaba y pasaba a máquina los manuscritos, revisaba las pruebas de galera, e incluso distribuía gratuitamente los ejemplares de la misma, y hacía grandes esfuerzos por mantener la publicación. La Sociedad Gaudiya Vaisnava, en reconocimiento a la erudición y a la devoción de Srila Prabhupada, lo honró en 1947 con el título de “Bhaktivedanta”. En 1950, Srila Prabhupada se retiró de la vida familiar. Cuatro años después adoptó la orden de retiro (vanaprastha), para consagrarle más tiempo a sus estudios y escritos, y poco después viajó a la aldea sagrada de Vrndavana. Allí vivió en el histórico templo de Radha-Damodara, dedicándose durante varios años a escribir y a estudiar profundamente. En 1959 adoptó la orden de vida de renunciación (sannyasa). En el templo Radha-Damodara, Srila Prabhupada escribió Viaje fácil a otros planetas, y comenzó la obra maestra de su vida: traducir y comentar El Srimad-Bhagavatam —la crema de las Escrituras védicas—, una colección de libros que consta de dieciocho mil versos. Después de haber publicado tres volúmenes de El Srimad Bhagavatam, Srila Prabhupada fue a los Estados Unidos en 1965, a cumplir con la misión que su maestro espiritual le había confiado. Ya en Occidente, Su Divina Gracia escribió ochenta volúmenes de traducciones, comentarios y estudios de las obras clásicas de la India. Cuando Srila Prabhupada llegó por primera vez a la ciudad de Nueva York, en un buque de carga, se encontraba prácticamente sin dinero, y no tenía seguidores. Pero en julio de 1966, después de casi un año de grandes dificultades, fundó la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna. Hasta el momento de su muy lamentable partida, el catorce de noviembre de 1977, él dirigió la Sociedad y la vió crecer y convertirse en una confederación mundial de más de cien asramas, escuelas, templos, institutos y comunidades agrícolas. En 1968, Srila Prabhupada fundó una comunidad védica experimental que se encuentra en las colinas de Virginia Occidental, E.U.A. Desde entonces, sus discípulos han fundado varias comunidades similares en diversos otros lugares del mundo. En 1975 se inauguraron en Vrndavana, India, el magnífico templo Krishna-Balarama y la Casa Internacional de Huéspedes. En 1978 se inauguró en Playa Juhu, Bombay, un complejo cultural formado por un templo, un moderno teatro, una casa de huéspedes y un restaurante de cocina vegetariana. Quizás el proyecto más osado de Srila Prabhupada fue la creación de una ciudad de cincuenta mil residentes en Mayapura, Bengala Occidental. Sridhama Mayapura será un modelo ideal de la vida védica que se menciona en los Vedas, la cual tiene como propósito satisfacer las necesidades materiales de la sociedad, y brindarle la perfección espiritual. Srila Prabhupada también introdujo en Occidente el sistema védico de educación primaria y secundaria. El gurukula (“la escuela del maestro espiritual”) comenzó apenas en el año 1972, y ya tiene cientos de estudiantes y muchos centros alrededor del mundo. Sin embargo, la contribución más significativa de Srila Prabhupada la constituyen sus libros. La comunidad académica los respeta por su autoridad, profundidad y claridad, y los ha convertido en libros de texto regulares en numerosos cursos universitarios. Las traducciones de los libros de Srila Prabhupada se encuentran ahora disponibles en cuarenta idiomas. El Bhaktivedanta Book Trust, establecido en 1972 para publicar las obras de Su Divina Gracia, se ha convertido así en la mayor casa editorial del mundo en el campo de la religión y la filosofía de la India. Entre sus proyectos más importantes estuvo la publicación de El Sri Caitanya-caritamrta, una obra clásica bengalí. Srila Prabhupada hizo la traducción y el comentario de sus dieciocho volúmenes en apenas dieciocho meses. A pesar de su avanzada edad, Srila Prabhupada viajó alrededor del mundo catorce veces en sólo doce años, en giras de conferencias que lo llevaron a seis continentes. A pesar de un itinerario tan vigoroso, Srila Prabhupada continuaba escribiendo prolíficamente. Sus escritos constituyen una memorable biblioteca de la filosofía, la religión y la cultura védicas.

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