Bhaktisidhanta Sarasvati

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Principio Erótico y la Devoción Pura

Índice


Prólogo

Un erudito entendido como el difunto Dr. Bhadarkar erró al expresar que la adoración de Rama tiene más representación ética que la de Sri Krsna, especialmente en referencia a las hazañas amorosas de este último. Por eso no es de extrañarse que los observadores occidentales, naturalmente aprueben esta opinión errónea cuando tratan con asuntos éticos del teísmo oriental. Cuando hombres como el difunto Raya Ram Mohan Roy o el difunto Dr. Bhadarkar están propensos a cometer equivocaciones con respecto a los pasatiempos trascendentales de Sri Krsna, de hombres menos inteligentes se espera siempre que sean persuadidos para seguir el mismo rumbo cuando tratan de instruirse por sí mismos acerca del Supremo lila del Señor Sri Krsna. Para satisfacer los deseos de los lectores y justificar en el idioma inglés la creencia racional de un verdadero adorador de Sri Krsna, el escritor de este breve folleto ha presentado algunas razones convincentes, las cuales se espera tengan un gran alcance en calmar el anhelo del lector honesto. El autor ha tratado con muchos puntos que pueden dilucidar y evitar los dudosos vínculos que fácilmente confunden a todo hombre moral y lo llevan a aceptar los relatos del héroe trascendental, confundiéndolos con su propia realización. Este folleto satisfacerá por esto, a aquellos estudiosos capaces, que están muy ansiosos de analizar los métodos comparativos de las religiones, basados en los principios de la moral verdadera. El lector seguramente encontrará en algunas líneas muchas inexploradas explicaciones durante su progreso en el estudio del libro hasta la línea final.

El lector comienza asegurando a sus lectores que el más grande maestro ético, El Señor Sri Krsna Caitanya, ha ofrecido sus observaciones teístas a las mejores sociedades intelectuales, que son entera y perfectamente morales. Por lo tanto impedirá en gran medida las críticas hostiles de un empírico, que se espera sean para su defensa y para divulgar sus pervertidos pensamientos.

Siddhanta Saraswati

Principio Erótico y la Devoción Pura

Los pasatiempos amorosos trascendentales de Sri Krsna con las vaquerillas espirituales de Vraja, constituyen la más elevada plataforma del servicio a la Divinidad. Esta es la suma y sustancia de las enseñanzas de Sri Caitanya Mahaprabhu. Esta enseñanza es expuesta en el Srimad Bhagavatan Purana el cual ofrece la exposición más completa y clara de esta religión de amor.

El principio de amor no implica necesariamente referencia al sexo. El amor de amantes, el cual conlleva la referencia sexual, es considerado como un asunto peligroso; es difícil entender cómo el amor de amantes pueda sobrevivir a la completa eliminación de la referencia sexual, como parece ser el sueño hipócrita de cierto tipo de poetas empíricos y religiosos. Los empíricos objetan fuertemente el elemento sexual que se introduce más prominente y en su más repugnante forma de adulterio poligámico en la narración de los pasatiempos de Sri Krsna. El inconvencional amor de amantes de Vraja, con su franco abandono sexual, es considerado por los moralistas y sociólogos como una fuerte dosis, especialmente para muchachos y muchachas de tierna edad, así como también para adultos que no poseen gusto cultural e imaginación.

La idolatría de la pasión sexual es la más reprochable religión y es una sobreviviente del ideal de promiscuidad del estado salvaje, del cual la humanidad difícilmente ha emergido gracias a los esfuerzos de incontables generaciones. Ningún hombre cuerdo puede, por lo tanto, contemplar sin un estremecimiento el prospecto de regresar de nuevo a la condición de salvajismo primitivo y burda animalidad. Cualquier doctrina que conduzca o tienda a conducir, ya sea directa o indirectamente, a la humanidad de vuelta al ideal de la promiscuidad sexual es, por lo tanto, en sí misma condenable.

En el párrafo anterior se ha tratado cándidamente de realizar la posición del anteriorista y no he tenido escrúpulos al utilizar un lenguaje fuerte al respecto, podría decir también que sería capaz de mencionar, y no ha fallado en hacerlo, hechos asquerosos como soporte a sus pretensiones.

El casi abierto libertinaje de los así llamados seguidores de Sri Caitanya Mahaprabhu, han sido asegurados por más de un respetable escritor que, sin escrúpulos, ha atribuido su degradación a las enseñanzas de Sri Caitanya Mahaprabhu.

El factor de abierta prevalencia de corrupción sexual entre cierto grupo de personas que se hacían pasar como seguidores de Sri Caitanya, es una verdad tan dolorosa que considero innecesario y deshonesto jugar al papel de justificador de tales personas y ni siquiera me detendré a discutir el punto de que los cargos son una exageración, lo que posiblemente sea así.

La relación sexual que hoy en día pretende ser regulada con los principios de la moral no es, a mi entender, condenada como del todo impura por algunos de los escritores que objetaron las tendencias perniciosas de las enseñanzas de Sri Caitanya Mahaprabhu y El Srimad Bhagavatam. Ellos deberán por lo tanto sorprenderse si son informados de que la sexualidad en sí misma es condenada con los términos más claros por El Srimad Bhagavatam, Sri Caitanya Mahaprabhu y sus asociados y eminentes seguidores.

La dificultad que enfrento en esta exposición no se debe al hecho de probar que es lo que ellos no condenan, sino al confuso hecho que ellos condenan el mismo principio de la sexualidad como la más dañina de las situaciones a que estamos sujetos en el estado pecaminoso.

El principio moral de la ética empírica está basado en un ideal de personalidad humana que consiste en el desarrollo armonioso de todas las facultades e instintos inherentes a la raza humana. De acuerdo a esto, ningún instinto o cualidad es inútil o inmoral en sí misma. El uso apropiado de cada cualidad es aquello que tiende a mejorar su calidad; si este método de mejoramiento es aplicado al instinto sexual, obtendremos el principio de que no es solamente justificable sino además necesario ejecutar la función sexual bajo protecciones apropiadas, lo que asegurará el incremento del alcance y el poder sexual.

Este ideal está siendo actualmente realizado, bajo la guía de la ética empírica, por las variadas actividades estéticas y científicas de poetas, novelistas, pintores, artistas, físicos, químicos, biólogos, eugenistas, etc, en un exhaustivo y concientemente organizado plan, especialmente en la Europa moderna.

Las enseñanzas del Srimad Bhagavatam han sido encontradas deficientes por los moralistas empíricos y sus seguidores en los campos de la erudicción, fundamento y deseo de visión mundana. A pesar de la superioridad de las religiones de Cristo y Mahoma, cuyos seguidores están bajo la influencia de la ética empírica en cierta forma, en sus principios sociales y en su deseo de manejar el problema sexual, condenando el exceso sexual y la promiscuidad. El principio de la total abstinencia sexual que es recomendado por estas religiones es visto como un error del lado menos peligroso.

Sri Caitanya Mahaprabhu siguiendo El Srimad Bhagavatam, rechaza el anterior ideal de la personalidad humana. De acuerdo a l, el desarrollo de los poderes del cuerpo y la mente no tiene ninguna relación con el alma individual propietaria de estos, que está localizada más allá del alcance de todas las actividades y experiencias de nuestra existencia ilusoria presente. La mente es un órgano del alma que parece estar bajo el control de la materia con el consentimiento de su maestro. Esta innatural y aparentemente unión imposible entre la materia y el espíritu es el misterio que ha derrotado todos los intentos de explicación de la ciencia empírica. El principio de causación, el cual forma la base del método inductivo no se aplica a este hecho de primera magnitud. El espíritu es mezclado con la materia, con la cual no tiene nada en común, y es también cierto para todos los propósitos prácticos, que todas sus afinidades están como lo limitado y lo inconsciente, es decir lo no-espiritual. Todos los esquemas de la ciencia empírica han evadido este problema por la sencilla razón de que es incomprensible a los recursos cognositivos de nuestra razón o experiencia presente. Pero su ignorancia de este punto constituye nada menos que la deficiencia fatal que corroe todas sus conclusiones en su fuente. Si un estado material es supuestamente el ideal de la personalidad humana para la ética empírica, es debido a la creencia de que la mente con su visión presente es el alma humana no desarrollada que es capaz de encontrar su camino hasta el punto de la perfección por continuar incrementando su capacidad e inclinación de mezclarse con la materia, o en otras palabras, su unión con la materia es un factor permanente de su misma constitución. Pero, es de lógico razonamiento que el espíritu no necesita supuestamente tener un requerimiento material por la simple razón de que es espíritu.

Sri Caitanya Mahaprabhu sostuvo que el espíritu es eterno y completamente separado de la materia. En el estado pecaminoso está bajo la falsa impresión de que tiene una íntima conexión con la materia. Cualquier cosa que tienda a confirmar esta errónea impresión detiene su progreso hacia su natural condición de existencia ilimitada.

Por tanto tiempo como se incremente el poder sexual, el cual anima el establecimiento de la conexión material, el estado de ilusión será prolongado. El poder sexual no tiene valor para el alma si a la sugestión sexual le es permitido el acceso a la literatura, la ciencia y el arte; estas cosas nunca obtendrán la proximidad del espíritu. Si uno puede mover una montaña, ¿probará esto que su alma es grande? La materia o cualquier capacidad o instinto que derive su valor de un efecto material o de la posibilidad de un efecto material, no tiene relación con el alma. El espíritu es eterno y categóricamente diferente a la materia.

El ideal de la personalidad humana de acuerdo a Sri Caitanya Mahaprabhu es que el alma se libere de su enredo en la materia y actúe en el plano del Absoluto al cual pertenece por constitución. Las facultades e instintos de nuestra mentalidad presente son una perversión de los correspondientes principios análogos del alma en su estado puro. Por lo tanto, no solamente es innecesario, sino efectivamente nocivo tratar de incrementar la posibilidad o alcance de nuestras mal encaminadas actividades presentes. El verdadero ideal demanda el giro de su dirección, de los objetos materiales a los espirituales.

Nosotros deberíamos, por lo tanto, desistir del intento de incrementar el poder y alcance de nuestro presente instinto sexual y tratar de rescatar el alma de cualquier mala inclinación hacia un ideal que es derivado de nuestra experiencia en este mundo; dándole un giro total, capacitándola para encontrar su verdadero objetivo.

Sri Caitanya Mahaprabhu no es un exponente de la sensualidad burda o refinada o de la total abstinencia sexual, es el opuesto a cualquier conexión positiva o negativa con la materia; él desea la emancipación del alma por encontrar su propio ideal; él no considera que esto sea posible por averiguar artificialmente la función de las almas libres por medio de los principios de su existencia falsa. Si esta diferencia radical entre Sri Caitanya Mahaprabhu y los moralistas empíricos al considerar el ideal de la personalidad humana, es tenida en cuenta, será posible no mal interpretar su actitud hacia el principio sexual. Sri Caitanya Mahaprabhu toma al sexo en la misma forma que lo hace con cualquier otro fenómeno de este mundo, como ofreciendo una doble cara a nuestra imparcial razón. Este puede ser considerado como parte y porción de nuestra naturaleza eterna o como un factor de bienvenida que no tiene conexión con nuestro yo real.

El empírico sostiene el primer punto de vista, Sri Caitanya Mahaprabhu se opone a éste y lo refuta y establece la verdad del segundo punto. El sexo de acuerdo a Sri Caitanya Mahaprabhu, es un asunto pasajero y pertenece como tal a esta existencia cambiante. Este se cruza en nuestro camino de una forma u otra; por tanto, como estamos sujetos a esta existencia mundana, es de hecho necesario que tengamos un principio de conducta al respecto. Este principio será consistente con nuestro ideal de personalidad humana; si nuestro ideal es un alma libre de las cadenas de la materia, entonces no deberíamos dirigirnos al aspecto sexual pues esto fortalecería nuestro deseo innatural presente por cierta forma de actividad material. Para este propósito, la primera cosa que tenemos que hacer es tratar de realizar claramente que el mundo tal como nos es presentado por los sentidos materiales, no es el mundo por el que nuestras almas están ansiosas. El alma tiene su propio mundo separado, el alma no es una abstracción, ni el mundo espiritual es un filamento de nuestra imaginación material. Más aún, lo opuesto a esto es la verdadera realidad. Este mundo material es solamente la reflexión pervertida del mundo espiritual; este es la sombra, la abstracción del mundo espiritual, el cual es la sustancia real. Nuestra alma que es un habitante del mundo espiritual, ha perdido de alguna forma todo recuerdo real del mundo substancial. Pero las características del mundo espiritual son reflejadas de una forma distorsionada en este mundo material. Este es, ese mismo mundo que es presentado en una forma ininteligible y distorsionada por nuestros sentidos defectuosos presentes. El alma dormida misma es responsable de esta distorsión. Este es el resultado del uso incorrecto de nuestra facultad de libre razonamiento que es el principio constitutivo del alma; el alma es libre de escoger el servir a la verdad, y es igualmente libre de elegir el sendero opuesto. La función apropiada del libre albedrío es servir a la verdad, o en otras palabras estar preparado para reconocer sus limitaciones naturales y someterse a la guía de un medio superior, donde quiera que esta haga su aparición. La razón de las almas caídas rehúsa deliberadamente reconocer su propia pequeñez y recibir la guía de la razón superior. De hecho, se establece por sí misma con el fin de construir un mundo de su propiedad con sus propios recursos insignificantes. El mundo presente es el resultado de esta actividad desleal. Hemos puesto deliberadamente nuestro cuello en el lazo que nos sostiene firmemente con su férreo nudo, y la misma perversidad original todavía persiste y nos priva de regresar a nuestra posición constitucional.

Por tanto tiempo como esta perversidad irracional continúe, seremos obligados a permanecer en ignorancia y cosechar el fruto del abuso de nuestro libre albedrío en la forma de esta existencia miserable de pecado y muerte. Es también, bajo la guía de esta razón pervertida, que hemos construido la ciencia empírica de conducta. Las ciencias empíricas que son el resultado de los esfuerzos de la razón por librarse de las consecuencias de su estupidez, son realmente los grillos forjados por sí misma que sujetan el alma más fuertemente a una existencia falsa. El primer paso que debe ser tomado en la dirección correcta es tratar de realizar seriamente la naturaleza de esta perversión o pecado. Una vez que esta perversión sea claramente percibida, las mismas ciencias que hasta ahora han servido para confirmar nuestra ignorancia se volverán la más grande ayuda para liberarnos de la esclavitud del mundo. No hay nada que perder por cambiar de visión y todo será ganancia en el sentido verdadero.

El Srimad Bhagavatam y Sri Caitanya Mahaprabhu nos cuentan acerca de esta existencia trascendental en la cual, sin necesidad de comparación análoga, todas las cosas son diferentes de aquellas cosas que nos son familiares en este mundo, así como la sustancia es diferente de su reflejo pervertido. Los amores de Sri Krsna son categóricamente diferentes de los intercambios sexuales de los imitadores de este mundo porque ellos son la eterna variedad de la que surge la incompleta reflexión pervertida. Es nuestro deber eterno tener mucho que realizar con la primera y nada que ver con la segunda.

Nosotros somos liberados de la ilusión y la trampa de la sensualidad por la realización de los amoríos espirituales de la Divina Pareja. El conocimiento de los amores espirituales de Radha y Krsna, son medicina para el alma afligida por la enfermedad de la sexualidad. Los amores de la divina pareja son la verdad más elevada y la meta a ser realizada por el sendero del esfuerzo espiritual. Esta es la enseñanza del Srimad Bhagavatam.

Nosotros tenemos que alcanzar esta meta por niveles graduales de progreso. Primero que todo es necesario escuchar las noticias del mundo espiritual de labios de aquellos que ya han realizado la vida eterna. Sólo tales personas pueden exponer apropiadamente el Srimad Bhagavatam. Sri Caitanya Mahaprabhu es el exponente ideal del Srimad Bhagavatam. Su vida es El Bhagavatam reducido en términos de los deberes de la vida diaria de este mundo con el fin de capacitarnos para entender y realizar la Verdad. Cualquiera que lea con mentalidad imparcial los iluminantes volúmenes escritos por Sus asociados y eminentes seguidores con el objetivo de transmitir a todas las generaciones venideras, las particularidades de su vida y enseñanzas, nunca fallará en realizar la necesidad imperativa para todos de seguir Sus pasos. Nosotros somos por lo tanto capaces de entender que el mundo espiritual existe realmente, que este es el reino del Absoluto concreto, que este no puede ser alcanzado por nuestros propios esfuerzos, por la sencilla razón de que la persona Absoluta rehúsa a revelarse a nuestra afirmada alma diminuta; que es necesario aproximarse a la realidad por el método de la sumisión, el cual tiene que ser aprendido también por aquellos que ya han realizado la Verdad Absoluta, y que actualmente existen entre nosotros tales maestros de la religión enviados por Dios. Una vez que la necesidad de someterse al preceptor espiritual es claramente realizada, uno está en la capacidad de buscar la clase correcta de preceptor. Esta es la primera manifestación de la Verdad Absoluta al buscador sincero. El próximo estado de progreso consiste en escuchar atentamente las palabras trascendentales del buen preceptor llevándolas simultáneamente a la práctica en la medida que son entendidas, es decir aprobadas por la razón. Es solamente después de seguir un curso completo de entrenamiento, que somos capacitados para alcanzar la meta, el entendimiento correcto de los amoríos trascendentales de la Divina Pareja. La asesoría espiritual es indispensable y es la llave de la situación.

A aquellos que profesan entender El Bhagavatam sin haber pasado a través del curso completo de tal entrenamiento por el método de la sumisión sincera al buen preceptor, les es negado todo acceso al significado real de las narraciones del Bhagavatam.

Hay muchos supuestos seguidores de Sri Caitanya Mahaprabhu que ignoran la necesidad de seguir sus enseñanzas, ellos obtienen sólo pecado y degradación de su estudio del Bhagavatam Su mala presentación o conducta depravada no tendría porque molestarnos en nuestro camino de inquirir honestamente acerca de las doctrinas reales del Srimad Bhagavatam a la luz de la práctica y enseñanza de Sri Caitanya Mahaprabhu y sus asociados y sinceros seguidores.

Sri Caitanya Mahaprabhu ha declarado que Sri Krsna es servido apropiadamente por los habitantes, especialmente las pastorcillas de Vraja y no es posible para nadie que no esté completamente libre del pecado, realizar la naturaleza de tal servicio. Es necesario pasar a través de un curso regular de entrenamiento espiritual por un buen preceptor, que sea capaz de entender lo que éste es realmente y sea capaz de practicarlo. Al obtener tal servicio realizamos la función eterna de nuestras almas, este servicio no puede ser desarrollado por medio de este cuerpo o de esta mente. Este es ejecutado por el alma pura que está completamente libre de los deseos mundanos, incluyendo el deseo sexual.

Este servicio es un asunto de realización espiritual y no de una simple imitación con la ayuda de nuestra imaginación presente.

Por la sincera, es decir la convencida sumisión a las reglas de la asesoría espiritual, como es establecido en las escrituras y expuesto por los maestros competentes, uno es capacitado para obtener la pureza perfecta de la mente. La Verdad Absoluta se manifiesta por su propia voluntad, porque ella tiene el poder de tomar la iniciativa a la mente que está purificada por el esfuerzo sincero en Su búsqueda y siendo la Pureza Absoluta de la mente asequible. La pureza relativa es una ilusión y una trampa que no servirá al propósito principal. El Bhagavatam nunca debe ser leído sin tener en cuenta estas advertencias de las escrituras, de otra forma habrá la absoluta certeza de confundir lo espiritual con lo material y ser castigado con la adquisición de una positiva repugnancia por la única medicina que podría curar la miseria de la mortalidad y de esta manera ampliar la misma para nuestra propia ruina. Este no es el consuelo de la intolerancia o de la fe supersticiosa, sino la más elevada conclusión de la razón imparcial en su esfuerzo por ser absolutamente leal a sus propios principios constitutivos. La posición anterior ha sido alcanzada por el ejercicio apropiado de la racionalidad que es la única guía infalible de nuestro yo real.

Las pastorcillas espirituales de Vraja sirven a Sri Krsna con todos sus sentidos espirituales, para Su satisfacción únicamente. Sri Krsna es una persona real, El es el único propietario de todas las cosas, nosotros somos Su propiedad, nuestros sentidos eternos también son Su propiedad. El ha obtenído sentidos de nuestras almas que también emanan de Su imagen, nuestros sentidos materiales presentes son una perversión incompleta de la realidad, hasta ahora sólo hemos deseado servirnos a nosotros mismos por medio de nuestros sentidos. Lo que realmente hacemos, aunque no somos plenamente conscientes de esto, es sólo servir a nuestros sentidos; porque nuestras almas están constituidas para que puedan ofrecer y no recibir ningún servicio de lo servido. Como no podemos servirnos a nosotros mismos y tampoco deseamos servir a Sri Krsna, seremos reducidos por lo tanto a la necesidad de auto-ilusión o auto-engaño. En este estado ilusionado, nosotros erróneamente creemos ser los propietarios de nuestros sentidos; es decir, creemos ser como Krsna, esto se aplica igualmente a cualquier sexo. Tanto los machos como las hembras de este mundo se consideran a sí mismos como los propietarios de sus sentidos, y a sus sentidos como el medio de auto-gratificación.

En este sentido, todos nosotros sin importar el sexo, somos masculinos (maestros o disfrutadores en el sentido espiritual) aunque esto sea una ilusión; porque por constitución no somos maestros sino sirvientes.

Sri Krishna es el único maestro de todo, incluyendo nuestras almas. Este hecho es reflejado en forma pervertida en el principio sexual. Nosotros pertenecemos a la categoría de propiedad a la cual nuestros sentidos pertenecen. De aquí que sea posible el identificarnos a nosotros con nuestros sentidos en el estado ilusionado de pecado, y confundir su supuesto placer con el nuestro. Pero como un factor a tener en cuenta, en el espíritu no hay línea divisoria que separe el alma de sus sentidos, como el maestro de la propiedad. Todo esto es perceptible vagamente a nuestra razón presente. En el estado caído nosotros suponemos que los sentidos, concebidos como diferentes de nosotros mismos, son complacidos si seguimos sus dictados, de nuevo concebidos como separados de nosotros mismos, en el ejercicio de nuestra función de auto-conciencia.

Las pastorcillas de vacas son la propiedad de Sri Krsna y son plenamente conscientes de esta relación. Esta actitud es expresada por decir que ellas son femeninas. En Vraja los masculinos son aquellos que son iguales espiritualmente, es decir que no están bajo ninguna ilusión parcial cuando son considerados habitantes incluidos en el contacto con Sri Krsna. Las pastorcillas espirituales de Vraja no son ni maestras ni esclavas de sus sentidos como deseamos serlo nosotros, ellas no son como nuestros especuladores y mal dirigidos moralistas quienes están ocupados en perseguir la sombra; ellas son las únicas realistas, ellas conocen lo que ninguno de nosotros realmente conoce: que todas las cosas pertenecen a Sri Krsna, sirven solamente a Sri Krsna y que todo es privilegiado en realizar; también que Krsna es su maestro. Este es el estado puramente espiritual, las pastorcillas de Vraja son las únicas que poseen esta perfecta visión pura. Por lo tanto, ellas son las únicamente dependientes, es decir sirvientes de Sri Krsna; realizando que nada, incluyéndose a sí mismas, pertenece a ellas, sino que todo, ellas y sus sentidos pertenecen a Sri Krsna. Los moralistas empíricos pasan por alto el hecho de que nuestros sentidos no son realmente nuestros, nosotros no podemos hacer que nuestros ojos vean o nuestra nariz huela; ellos no nos obedecen, ellos obedecen a su real maestro, a quien únicamente pertenecen. Todas las cosas son subordinadas a Sri Krsna. Todos las cosas realmente existen sólo para Su placer. Esto no sólo es inconsistente, sino que es la culminación completa del principio moral. El principio femenino en la forma de subordinación al masculino es un hecho real de nuestra existencia espiritual. En todas las fases del amor, Sri Krsna es el único masculino, todo el resto de nosotros somos femeninos. Esto es directamente opuesto al ideal corriente, de que somos los únicos masculinos y todas las cosas son nuestros dependientes, es decir, están para nuestro disfrute. El alma actúa libremente en el reino del Absoluto donde es consciente de su relación real con Sri Krsna. Su función es invalidada, frustrada y distorsionada en el momento que escoge ser su propio maestro; es decir, desea jugar el papel del masculino. Esta actividad pervertida, es detenida en todos los frentes por la resistencia de la Verdad Absoluta.

Este pensamiento o alma rival se enemista con todas las cosas tan pronto como se enemista con Krsna. En su intento de disfrutar todas las cosas, es castigado por aquellas mismas cosas que lo conducen a los más profundos estados de ignorancia, como respuesta engañosa a sus intentos frenéticos detrás de la gratificación sensorial. En el estado normal, aquellos mismos objetos le ayudan en el servicio a Sri Krsna.

Para resumir, el alma retiene su condición natural por tanto tiempo como sirva a la Persona Absoluta con todos los recursos del principio de autoconciencia. Pero su voluntad es libre, él puede no desear servir a la Persona Absoluta, esto es el abuso de la libre elección, puesto que esta es una ofensa en contra del principio de la razón pura la cual es también parte y porción de su naturaleza eterna.

A consecuencia de su deliberada elección de actuar en oposición a los dictados de la razón, la ilusión de que se es una entidad existiendo independientemente de Sri Krsna, toma firme posición. El ahora se encuentra exiliado del reino del Absoluto y funcionando en estricta subordinación a la ilusión o al poder material de Sri Krsna.

En este nuevo mundo, el alma caída trata de complacerse a sí misma con la ayuda de su razón, a la que ha puesto deliberadamente varias limitaciones. Así es desarrollado el principio del ego falso (ahamkara).

Todos somos egoístas, cuando nosotros leemos El Bhagavatam consideramos por lo tanto a Sri Krsna un egoísta como nosotros en busca del disfrute sensual material, por medio de Sus Poderes Superiores. Para el egoísta, el servicio de las pastorcillas de Vraja, aparece por lo tanto, en la forma de víctimas imaginarias en espera de su propia lujuria frustrada. Pero el egoísta nunca desea ser el objeto de disfrute de otro, esto es cierto tanto para los hombres como para las mujeres; esto no cambia por su sexo, ellos están solamente tratando de organizar el dominio de lo no natural de personas que tampoco gustan de someterse a ser disfrutadas bajo el pretexto del sexo; sin embargo, la verdad es que ambos sexos gustan de disfrutar y no ser disfrutados. Todos son masculinos. No hay realmente femeninos u objetos de disfrute en este mundo; sólo un deseo universal de disfrutar y todas las cosas son objeto de su disfrute.

Pero este arreglo no es una distorsión o negación, sino el cumplimiento de todos los reales del yo verdadero de cada objeto.

Como Sri Krsna es el único maestro, El también es su único sirviente Supremo. En el Absoluto todo termina encontrándose, es Sri Krsna quien por Su potencia de servicio se sirve a Sí Mismo y nadie puede servir a Sri Krsna mejor que El o excepto El.

Segunda Parte

Pero aunque somos de Su esencia, somos propensos a ser ilusionados por otro poder que también pertenece a Sri Krsna y que es llamado por nuestras escrituras con el nombre de Maya, por medio de la cual todas las cosas son medidas, el principio de las limitaciones. El alma en estado puro no está sujeta a las limitaciones, aunque es solamente una pequeña fracción de la Divina Esencia Espiritual. Debido a que en el espíritu no existen líneas divisorias tan fuertes y rápidas sometiéndola a ser medida como sucede en la atmósfera material. Esto sin embargo, es factible de ser malentendido. El alma humana es una parte diminuta de la Divina esencia espiritual funcionando en el reino del Absoluto que está libre de las limitaciones pero sujeta a ser expulsada del mundo espiritual si olvida su propia insignificancia y reniega o rechaza la guía de Sri Krsna. Por tanto tiempo como escoja ser guiada por Sri Krsna, ella es libre de la limitación o la ignorancia.

En el reino del Absoluto, el alma diminuta actúa libre de todas las limitaciones bajo la guía de Sri Krsna Mismo. Su función es servir a Sri Krsna, el servicio significa conocer los deseos del maestro; éste también implica una diferencia o posibilidad de diferencia entre los deseos del sirviente y los del maestro. Los deseos del maestro tienen por lo tanto que ser comunicados al sirviente, quien no tiene otro modo de conocerlos. En este mundo tales deseos son transmitidos imperfectamente a través de alguna substancia material. La orden es claramente distinta de su fuente, en el mundo espiritual no puede haber tal diferencia; el sirviente conoce el todo de la orden que es Krsna Mismo.

Por lo tanto, debe ser el mismo Sri Krsna quien se haga conocible a Sus sirvientes en el reino del Absoluto por medio de sus instrucciones. Pero Sri Krsna como maestro no puede ser conocido al sirviente. Esto eliminará la diferencia entre el maestro y el sirviente. Si El desea ser conocido por el sirviente, El debe hacerse conocer en una forma en la que sea reconocido por Su sirviente. Para este propósito, Sri Krsna llega a ser Su propio sirviente, en cuyo corazón El aparece como el maestro, este concepto para usar términos mundanos, es comunicado a nosotros por Sri Krsna como Su sirviente. Esta manifestación de servicio corporificado de Sri Krsna es llamada por nuestros sastras, Sri Radhika. Ella es el femenino o el principio servidor y la inseparable y eterna contraparte de Sri Krsna Mismo. Ella es la pastorcilla suprema de Vraja. Para servir a Krsna Ella se expande en otras pastorcillas de Vraja. Ella es el poder de Sri Krsna; y todo poder es parte de Su esencia, aun en el principio de las limitaciones. Las pastorcillas de Vraja nunca olvidan a Sri Krsna, porque ellas son el poder espiritual directo de Sri Krsna; de otra parte, por Sri Krsna es manifestado, o en otras palabras, ubicado para ser servido por Sus medios. El poder de Sri Krsna y Su fuente es Uno. El principio de limitación o ignorancia es también Suyo (de Radhika) pero sin poder sobre ella. El alma humana es una parte diminuta de la esencia espiritual delicadamente colocada entre dos fuerzas, el poder espiritual de Sri Krsna y Su sombra material.

Entonces, el alma humana debe servir a Sri Krsna bajo la dirección del poder espiritual puro presentado diversamente para (de Radhika) comprensión de los servicios desarrollados eternamente para su (de Krsna) beneficio por las pastorcillas de Vraja. El servicio del alma diminuta no puede ser ofrecido directamente. Esto constituye la eterna diferencia entre El mismo y las pastorcillas de vacas de Vraja. Sólo Sri Radhika sirve directamente a Sri Krsna, Ella es ayudada por las otras vaquerillas. Sri Radhika y Sus compañeras son por lo tanto, las servidoras directas. El alma diminuta no puede por si sola, en una posición subordinada. El objeto de las otras vaquerillas, no es la entretención directa de Sri Krsna, el cual es derecho reservado de Sri Radhika, sino el cumplir las ordenes de Sri Radhika en su servicio a Sri Krsna. El objeto del alma humana es llevar a cabo las órdenes de Sri Radhika y Sus compañeras en su servicio a Krsna. Este es el arreglo de Vraja. El ideal sexual pierde todas sus impurezas cuando es aplicado a Sri Radhika, puesto que ella es Sri Krsna Mismo en la apariencia de amor único o amante. La contaminación sexual en este mundo, es debido al deseo de dominación del uno sobre el otro. La base de esta contaminación es eliminada en el caso de los amores de Sri Radhika y Krsna.

Por lo tanto, en el reino del Absoluto, Sri Krsna es servido eternamente por los espíritus puros, quienes tienen asignada sus funciones respectivas por Su contraparte Sri Radhika, sin cuya ayuda el contacto con Sri Krsna (que es necesario para servirle a El) no puede ser obtenido. Sri Radhika y las pastorcillas de Vraja son los constituyentes subjetivos o directos de Sri Krsna. Nuestras almas son las pequeñas partes del poder espiritual de Sri Krsna representado en Su plenitud por Sri Radhika y localizado en el margen del reino espiritual contiguo a los límites de este mundo, el reino de Maya. Maya misma es una parte constitutiva de Sri Radhika sirviendo a Krsna, no directa sino indirectamente y desde cierta distancia. Nosotros estamos perpetuamente expuestos al llamado de Vraja y Maya en los dos términos y somos libres de escoger entre ellos.

Los pasatiempos de Sri Krsna con las pastorcillas de Vraja tal como son explicados por El Srimad Bhagavatam no son ni históricos ni alegóricos, Ellos no son históricos porque son trascendentales, mientras que nuestra así llamada historia es solamente un recuento de nuestras experiencias de este mundo en términos del principio egoísta y tampoco son alegóricos por la razón de que conforman la única realidad concreta de la cual este mundo es un reflejo pervertido.

En efecto, este mundo y sus eventos son realmente alegóricos e imposibles de comprender excepto en relación a lo real o que simboliza la realidad. Nuestras almas no tienen en realidad nada que ver con esta alegoría la cual falsea nuestra función y nos engaña en la aceptación de esta existencia perversa. La función apropiada de nuestras almas es servir a la Persona Absoluta en obediencia a las órdenes transmitidas por El mismo en la forma de Sus devotos. El principio sexual es un símbolo falsificado de la realidad. Este no puede ser desterrado de nuestra conciencia más de lo que nuestra misma conciencia pudiera serlo. Las formas masculinas y femeninas no son tampoco las únicas y distintivas posesiones de este mundo, hay una realidad detrás de ellas también. El alma tiene un cuerpo el cual es simbolizado por la forma femenina y el cual es absolutamente libre de cualquier asociación material contaminada. Nuestro rechazo actual a la forma femenina es debido al principio egoísta, el cual por la misma razón no se opone y más bien está listo a adoptar rápidamente la forma masculina como la representación más apropiada de la diminuta alma pura. Esta repugnancia a la forma femenina, nos priva de una examinación no perjuiciosa de la posición y funciones de las vaquerillas de Vraja.

El reconocimiento del sexo femenino es un factor necesario de nuestra concepción del amor de amantes. Este amor de amantes es el tema más elevado de la poesía humana y el factor más poderoso en todas las actividades humanas. Su inutilidad no es establecida por el simple rehusar a reconocerlo como parte de nuestra naturaleza. Servirá mucho más al propósito, el tratar de entender lo que es realmente. El Srimad Bhagavatam es el único libro que provee una respuesta satisfactoria a esta importantísima pregunta. La única clase de respuesta que requerimos para tales preguntas y la que resolverá nuestras dudas y dificultades deberá necesariamente ser absolutamente cierta. Los empíricos ponen su fe en verdades tentativas, ellos parecen creer que por movimientos progresivos obtendrán la meta. Pero la meta que es obtenible por este proceso es una ilusión. Esta es como el siempre retirado borde del horizonte que nunca puede ser realmente alcanzado. La verdad no es determinable en términos de progreso, ella es fija e inmutable, puede ser sujeta al obscurecimiento debido a defectos del observador. Estos defectos son también materiales que pueden levantarse en el camino de la Verdad Absoluta que es espiritual. El progreso real hacia la verdad consiste en el esfuerzo de mejorar nuestras facultades de observación.

Nosotros no podemos realizar a la Persona Absoluta para mejorar nuestro así llamado conocimiento de lo relativo. Esto se mueve en la dirección opuesta. Entre más grande sea el número de objetos limitados que crucen nuestros cerebros, más grande será la dificultad de descubrir su inutilidad para nuestro propósito y de hecho es nuestro propio deseo por verdades a medias y verdades aparentes lo que es realmente responsable de tal sobrecruce de ideas. Nosotros creamos la niebla que obscurece nuestra visión. Por este proceso sin fin de rechazo y aceptación de objetos materiales, nunca podremos alcanzar la meta. Debemos parar y reflexionar sobre la causa de nuestro repetido y completo fracaso. Si lo hacemos sinceramente haremos el real descubrimiento con Kant, de que no podemos conocer la verdad por medio de nuestras facultades presentes. Pero no hay motivo para desistir de la pregunta desesperanzados. Nosotros preguntaremos de nuevo y deberemos obtener la respuesta verdadera. Esa respuesta será que la Verdad Absoluta por la que nuestras almas imploran no es una cosa muerta o una relación de cosas muertas o limitadas o ideas de alguien que es ajeno (akin) a nosotros. El es alguien que vive o es autoconsciente, EL también es espíritu como nuestras almas. La siguiente pregunta que se levanta en nuestra mente será, ¿Por qué no podemos verlo? La respuesta lógica será, "Porque no se ha mostrado a nosotros". Si preguntamos de nuevo, ¿Por qué El no aparece ante nosotros?, seremos informados de que esto es así porque no buscamos por El. Nosotros nunca buscamos la verdad sino que siempre buscamos verdades a medias; -esa es la enfermedad- la Verdad real viene a nosotros en el mismo instante que busquemos por Ella. Y nosotros la buscamos solamente cuando y tan pronto como entendemos realmente su naturaleza. Este es el círculo vicioso, hasta el momento no tenemos una idea real de la verdad y así, cuando quiera que buscamos por algo, ese algo es necesariamente falso; entonces una convicción surge en nuestro entendimiento,de que todo el proceso seguido hasta hoy debe ser revertido y empezaremos a entender las mismas palabras de las escrituras. Deja de una vez por todas la averiguación empírica de la Verdad y espera que El tome la iniciativa, tú no puedes avanzar sobre El. Cuando tú tratas de lanzarte encima de algo que es tu elección, tú eres rechazado, entonces debes someterte a ser iluminado. El tiene el poder y la voluntad de hacerse conocer. En esta etapa uno naturalmente pregunta, ¿debería sentarme ociosamente y no hacer nada?, y ahora la verdad responde de una manera definitiva: "No, deja a tu cuerpo y mente hacer lo que para ellos parecen ser las funciones apropiadas, pero tú mismo permanece aparte y no te identifiques con ellos, espera más instrucciones Mías, confía totalmente en Mí y Yo te guiaré a la meta que soy Yo mismo".

Esta fe es encendida en el corazón dudoso y estamos en la posición de empezar a ganar las instrucciones del buen preceptor que Sri Krsna envía a nosotros en el momento que realmente buscamos ser iluminados en perfecta humildad. Entonces seremos capaces de entender las palabras del buen preceptor, como idénticas a las palabras de las Escrituras. Estando ahora convencidos de la habilidad real del buen preceptor de guiarnos al sendero del Absoluto, tomaremos su mano que siempre está extendida hacia nosotros, y nos someteremos a ser conducidos sin vacilación y sin muchas preguntas al comienzo. A medida que aprendemos gradualmente a caminar en el sendero del buen servicio, nuestra visión se hace clara lentamente y veremos la Verdad por sí mismos, entonces entenderemos lo que es realmente.

Aunque los empíricos parecen reconocer la necesidad de ser educados y entrenados en los asuntos de este mundo, son indebidamente escépticos al considerar tal entrenamiento en temas espirituales, donde su necesidad es mucho más grande debido a que no poseen ningún conocimiento de esto. En "la tierra incógnita" del espíritu, es indispensable tener una guía; a menos que persistamos en confundir lo espiritual con lo material y retengamos nuestra fe en esfuerzos empíricos; pero como un factor de consideración, toda predilección por lo limitado, cierra la puerta a lo ilimitado, no parcial sino radicalmente, no cuantitativamente sino categóricamente. El Srimad Bhagavatam pide a aquellos que realmente deseen servir a Krsna, abstenerse de todo pensamiento de ventaja en sentido mundano consciente o inconscientemente, directa o indirectamente (vicarius); ejercicio el cual es la causa de toda impureza e ignorancia. Esta reforma de vida es la condición preliminar indispensable para obtener cualquier conocimiento real de la Persona Absoluta y la natural e imperativa necesidad de tal reforma, así como su capacidad es claramente realizada por la asociación espiritual con el buen preceptor. Esto no puede ser realizado mientras tengamos una pizca de egoísmo.

Esto no puede ser realizado a menos y hasta que uno acceda con la sinceridad de la convicción real de recibirla en sus manos y hacia la cual no se puede extender reclamo con base en algún mérito o demérito mundano. Es solamente por tal sumisión racional de la voluntad al proceso de iluminación arriba mencionado, que nuestra visión nublada puede ser aclarada. El Guru no es un mortal o criatura descarriada como nosotros, El es un eterno sirviente de Sri Krsna que es enviado por El a este mundo para la liberación de las almas caídas; El viene a este mundo en su misión de Divina misericordia sin causa con el fin de ayudarnos a elevarnos de las profundidades del pecado a nuestro estado natural de pureza Absoluta por métodos que son perfectamente consistentes con los principios de nuestra real e imparcial razón. Entonces, por tanto tiempo como rehusemos a escucharlo, seremos condenados a malentender todo.

Por el proceso de abstracción estamos condenados a obtener solamente un resultado negativo. En nuestro estado pecaminoso presente, el sexo sugiere la idea de impureza sensual, debido a nuestra observación actual de su sensualidad. El sentido de impureza no es nada más que la incongruencia de cualquier material limitado o substancia inconsciente con la naturaleza del alma humana. Nosotros no estamos en el mismo plano del objeto de nuestro pensamiento, sino que estamos unidos a este de la forma más innatural. Este anhelo (longing) es el sentimiento de impureza o repugnancia. Así, por lo tanto, como continuemos viendo al sexo con el ojo del anhelo, nosotros nunca podremos pensar de otra manera; pero este anhelo es parte de nuestra naturaleza adquirida y no nos dejará hasta que estemos capacitados de sostener a un lado esta misma naturaleza secundaria. Con esta reforma de la naturaleza, nuestra reacción al principio sexual, también sufrirá una completa transformación, la cual -es sin embargo- en cierta forma incomprensible a nuestro entendimiento presente. La forma femenina del alma humana no es una forma material, la relación entre el alma humana y Sri Krsna, no es la relación entre la forma femenina material y su correspondiente forma masculina. Los pasatiempos amorosos de Sri Krsna con las pastorcillas espirituales de Vraja, no son los pasatiempos amorosos entre el hombre y la mujer de este mundo. Los amores trascendentales de Sri Krsna no son el menjurje del cerebro enfermo de un sensualista; los amores de este mundo no tienen existencia a menos que el principio substantivo exista en Sri Krsna. Pero nadie niega la existencia e importancia del principio de amor en este mundo. ¿Por qué ellos imaginan que este no existe en el reino del Absoluto en su perfecta y completa forma?

Es debido a que consideramos como material a la forma femenina del alma, que somos escandalizados ante lo que consideramos las desvergonzadas inclinaciones sensuales de los trascendentalistas; esto será inevitable por tanto tiempo como escojamos deliberadamente mantener el error de que el sexo de nuestra experiencia es la entidad real y no una reflexión pervertida, e imaginemos que somos capaces de resolver el problema del sexo por transferir nuestra actividad sensual del cuerpo a la mente y por condenar como impuros los excesos del acto sexual exterior con base en un principio no consistente. Tal filosofía machacada no ha convencido y nunca convencerá a nadie de la naturaleza real y propósito del acto sexual. Esto es así debido a que el acto sexual es la eterna concomitancia en este mundo pecaminoso, de la función superior del espíritu, la cual nunca puede ser minimizada o abolida por todos nuestros esfuerzos empíricos, sino el correcto entendimiento de lo que puede salvarnos de las terribles consecuencias de nuestro presente desatino sexual suicida. Todas las malas interpretaciones del sujeto son debidas a nuestro deliberado confundir la medicina con la enfermedad, la Verdad Absoluta con su perversión, la substancia con la forma. El Srimad Bhagavatam ha ofrecido a nosotros en una forma clara, la medicina del conocimiento pleno que está siendo mal entendida y mal representada por sus así llamados amigos y también sus enemigos. Pero la medicina es -sin embargo- indispensable para nuestro bienestar. Ninguna religión que pase por alto la necesidad de la raza humana, puede proveernos del alivio del que somos más necesitados. Es por esta razón que El Srimad Bhagavatam ha sido calumniado por toda clase de personas enfermas, es decir por prácticamente todos en este mundo, al ser declarado por los grandes maestros de la religión en este país, como el único libro en el mundo que ofrece la más clara exposición de toda la invisible verdad, cuyo correcto entendimiento puede salvarnos realmente del pecado y la consecuente miseria. Sri Caitanya Mahaprabhu, Sus asociados y seguidores han explicado la religión del Srimad Bhagavatam por medio de Su conducta y enseñanzas. Ellos nos dicen que la Verdad Absoluta debe ser vivida con el fin de ser realizada. Además, sino fuera vivida sino solamente profesada cesaría de ser la realidad y degeneraría en la peor forma de su caricatura materialista, causando infinito daño a su profesor y seguidores.

La correcta aplicación de la medicina es absolutamente necesaria para curar la enfermedad de la ignorancia. Alguien que falla en tomar la medicina administrada por un método competente, nunca será curado de la ignorancia. Si el hombre ciego pretende hacerse pasar por vidente, él puede ser aclamado por los demás ciegos, pero no podrá evitar ser detectado por aquellos que realmente ven. Ni tampoco podrá guiar a otros correctamente por el angosto sendero de la rectitud.

A menos y hasta que escojamos dar a esto nuestra más seria atención siendo llamados en esta dirección por una necesidad real de encontrar nuestro camino hacia su aceptación, nuestra irracional perversidad continuará estorbando más fuertemente su ingreso a nuestro entendimiento.

Debemos saber que el reino del Absoluto es auto-protegido contra la incursión de todo engaño e imperfección, que son los padres de la autodecepción.

Como tema a considerar nos es pedido por El Srimad Bhagavatam, que si deseamos realizar la verdadera naturaleza de amor de amantes, por el cual únicamente se puede servir a Krsna apropiadamente, hemos de estar listos para hacer el sacrificio supremo de descartar de una vez por todas e incondicionalmente, todo prospecto y anhelo sexual. Nosotros somos perfectamente libres de elegir este sendero. Pero ninguna elección es una elección real a menos que sea de la naturaleza de convicción basada en la experiencia presente. Las disertaciones diferentes a la Verdad nos ayudan en tal convicción.

Después de que la convicción es producida, nos sentimos naturalmente dispuestos a aceptar la guía de las Escrituras como es expuesta por los verdaderos devotos.

Hay etapas cuidadosamente graduadas en el sendero del esfuerzo espiritual que tienen que ser atravesadas antes de que podamos alcanzar la meta. Es solamente cuando la meta es alcanzada, que podemos realizar la verdad fundamental del principio sexual.

Esto es realizado a lo último, aunque el anhelo sexual es curado a la entrada de la tentativa espiritual.

Hay personas que confunden esta eliminación del deseo sexual con la meta. Aquellos quienes escogen ser felices con el alivio producido por tal eliminación, parecen querer esperar que el tiempo venga y les permita ser disuadidos de la búsqueda de la Verdad por la consecución de medios de autogratificación empezando inconscientemente el viaje de retroceso por un sendero adyacente. Uno no debería parar hasta obtener la respuesta final a la pregunta. ¿Qué hacer con nuestros sentidos? Esta es una actitud positiva. Nosotros no podemos desistir de hacer algún uso de nuestros sentidos. Es por lo tanto, necesario conocer su uso correcto. Es por perseverar en esta búsqueda desinteresada por la Verdad Absoluta, que somos capacitados por y en la búsqueda misma de realizar el objeto de esta que es idéntico con los medios que son realmente adoptados para su búsqueda.

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