Atulananda Acarya

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El Universo

El Universo, como todo lo creado, encierra para el hombre un gran misterio, y a pesar de que su estructura ha sido explicada en gran detalle en diversos textos de los Vedas, no siempre es fácil comprenderla porque en su descripción entran incluso elementos o realidades sutiles que escapan a nuestra percepción. Por ejemplo, si se nos pidiera describir el mundo en que vivimos no podríamos evitar mencionar elementos como la tierra, el agua, el aire, que son sustancias de distinta densificación. Los Vedas nos hablan además de otras energías aun más sutiles tales como el éter, la mente, la inteligencia y el ego. Estas energías también constituyen nuestro universo y los antiguos sabios, con su percepción más refinada, pudieron percibirlas en una dimensión mucho más profunda y precisa de la que el científico moderno, llegando tan hondo en sus observaciones como para alcanzar el plano personalizado de esta creación, fuente responsable de las energías que observamos.

La ciencia actual al atribuir el origen de esta creación a una mera explosión delata su gran ignorancia e incapacidad en develar el misterio que la rodea. Así como vemos lo micro repetido en lo macro, o viceversa, así mismo los Vedas explican el universo como una estructura que se repite prácticamente en cada organismo. Así podríamos decir que cada ser es un universo y que el universo es un ser. La semilla habla del árbol, la célula del cuerpo. Así el universo se encuentra representado en la tierra y el átomo en el cosmos, y el gran misterio de esta creación es como el mismo misterio del espíritu del hombre. En base a esto último es importante considerar que la cultura Védica centra sus valores más en la conciencia que en los cuerpos físicos. Para ella lo burdo no es más que una explicación o representación de una verdad trascendental que se nos trata de dar a conocer desde nuestro plano de observación, en otras palabras, este universo es como el jardín infantil de la Suprema Verdad. Visto de esta manera podemos fácilmente comprender de qué forma toda esta creación puede resumirse a un sonido, a una vibración o mantra, que sería el Om en los Vedas y el Verbo en la Biblia.

Este universo no es más que la expansión de ese sonido primigenio, es la explicación de su mensaje descendiendo hasta los niveles más limitados de nuestra comprensión. Por ello el universo será percibido de maneras distintas de acuerdo a la calidad del observador. De acuerdo con este principio filósofos como Berkelei y Hegel sostuvieron que el mundo se encuentra en nuestra mente y que nosotros, de acuerdo a nuestra conciencia, tenemos de él una determinada visión. De acuerdo con esta afirmación Sri Krishna dice en el Bhagavad Gita que para el ateo este mundo no tiene fundamento, que no hay verdad tras él, y que su único propósito es el de proveer placer o disfrute a quienes lo habitan. Este es el concepto más degradado que podemos tener de este mundo. Pero cuando Sri Krishna nos habla de un verdadero yogi, de un ser superior, dice que tal persona lo verá a Él en todas partes. Su visión será bien distinta a la del primero.

Es muy interesante notar que en general los pueblos o culturas antiguas, en su intento de entender el universo, empezaron por preguntarse cuál era su finalidad o propósito. Desde un principio lo contemplaron como un solo organismo completo y complejo; de hecho nunca podríamos entender un automóvil si no supiéramos de antemano qué función está destinado a cumplir. Tristemente nuestra ciencia actual se caracteriza por su postura atea y ni siquiera se plantea el propósito de esta creación.

Pero el científico Vedantista está muy por encima de ello y como decíamos, él verá el universo como un intento de informar acerca de una realidad superior y trascendental. Debido a esto, en su descripción de este cosmos, lo veremos saltar de lo burdo a lo sutil, como nosotros pasaríamos de la tierra al mar y de ahí al espacio o mundo etéreo, pues en su visión está clara la conexión del mundo con la realidad superior. Nos explicará la creación junto con la raíz que la sustenta, que va de más a más sutil, y permanece invisible a la visión del ignorante. Sri Krishna dice que debemos entrenar nuestra percepción con el conocimiento verdadero y así podremos ver todas las cosas tal como son.

De esta manera, y para resumir, nos hemos visto en una muy ardua tarea al tratar de mostrar el universo de acuerdo con la visión de los Vedas, porque éste nos lo presenta de distintas maneras, en distintos libros, para satisfacer la sana curiosidad de indagadores que se encuentran en distintos niveles. En nuestra exhibición del universo, hemos optado por dar énfasis a la sustancia por encima de la forma y por entregar de modo claro, y por su puesto, con toda la base de los Vedas, el mensaje divino que toda esta magnífica creación quiere entregarnos, ese mismo mensaje que nuestros antiguos pudieron descifrar y que en muchas culturas fue muy bien entendido, esto es, que esta maravillosa creación es obra de un maravilloso creador, el cual debe ser adorado.

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