Atulananda Acarya

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Siksastaka

Limpia el espejo del corazón…
¿Limpiar mi espejo? ¿Será que Tu reflejo, un día, podré percibir yo?

Canto y canto, y las suciedades surgen como embestidas angustiantes…
¡Nunca creí fuesen tantas!
Nunca tanta Tu voluntad y paciencia…

Llevaste a Arjuna a la gran guerra,
ahora, a mí me llevas...

¿Qué haré ante los Bhismas y los Dronas?
¡Ellos eran mis maestros!:
Las discotecas, las cocas, las bibliotecas, los talentos...
Los monumentos... ¡si hasta buscaba un pedestal para mí!

¿Limpiar el espejo? ¿Mi roído espejo? Mi espejo dormido, reflejo de perfidia y de fantasmas...

¿Será que un día, ahí, aparecerá Tu rostro?
Tu hermoso rostro,
Tu hermoso rostro benigno
Tu hermoso rostro benigno y sonriente
Con la flauta besada por Tus labios,
Con el beso benigno de Tu música,
De Tu música de canto y baile,
Con Tu baile de sankirtana

¿Será tanta fortuna para esta alma?
¿Será que se limpiará el espejo?
¿Que se hará claro el reflejo?
¿Que como la luz del sol en todas partes, estarás Tú en todos mis rincones?

¿Limpiarás mi corazón y estarás Tú? ¿Te veré a Ti, mi huésped insondable, callado, misterioso?
¿Mi huésped que hablas, mi huésped que cantas y que animas mis batallas?

¿Limpiarás mi corazón?
¿Limpiarás mi corazón lleno de angustia?
¿Lo sacarás del enfado y del pesimismo?

¿Adónde lo llevarás?
Lo llevarás a Tu benigno refugio por cierto.
Lo harás cruzar el desierto de fuego,
Lo harás cruzar por el bosque encendido
Le alumbrarás su camino con el amor de Tu luna...
Lo llevarás al matrimonio infalible con Tu verdad
Con Tu esclavizante verdad libertadora,
Que acaba con ahankar y te integra en el honorable grupo de los esclavos de Krsna

Abrirás la flor blanca, el blanco loto,
Ya no tocará mi corazón el duro roquerío
¿Será mi corazón un loto blanco?
¿Estará mi corazón lleno de esa blanca pureza?
Alzándose en medio de la podredumbre de mis milenios
Alzándose de las profundas cavernas de mis temores, de mis dudas y pasiones
Alzándose el loto de mi corazón, alzándose en la marea de Tu amor transparente
Alzándose animado por la luz de Tu luna

Crecerá de noche, bajo Tu luna,
Crecerá silencioso para los ojos del mundo
Sólo Tú y yo cantaremos del crecimiento de este loto
Sólo Tú y yo sabremos de estas bellas y frescas noches de luna acompañadas por los devotos
Y arrancarás el loto de su fango originario…

¿Adónde lo llevarás?
¿Al loco océano de Tu éxtasis inmensurable?
¿A cada paso lo llevarás a la desesperación de Tu ausencia?
¿A cada paso lo llenarás con la esperanza de Tu infalible compañía?
¿A cada paso le darás más pasos?
¿A cada paso lo internarás más en la aventura de Tu abrazo?
¿A cada paso le enterrarás más la daga de Tu encanto?
¿A cada paso serás más nube, más cristal, más relámpago?
¿A cada paso habrá más noche?
¿A cada paso habrá más risa y más llanto?

¿Qué más habrá a cada paso?
¿Cada vez más la desesperación de Tu encuentro?

¿Más pasos? ¿Más pasos?
Más pasos en Tu sankirtan,
Más pasos en Tu prédica,
Más pasos en el anuncio de Tu gloria

¿Y ahí me bañarás entonces?
¿Me aceptarás todo limpio y consumado?
¿Me aceptarás entregado del todo a Tu memoria, a Tus deseos, a Tus actos?

¿Lo pensaste bien? ¿Lo decidiste bien?

¿Estás convencido de venir a limpiar mi espejo?
A regalarme Tu reflejo, Tus reales fantasías,
Tus noches y Tus días
¿También las harás mías?

¡Oh, mi Dios! ¡¿Tan grande eres?!
¿Hasta al más bajo quieres?
¿Quieres vaciar mi océano de embestidas angustiantes?
¿Quieres Tú conducir mi carro de guerra?
En su asta la gloria de mi Guru flamea
Quien como el rey de los vientos:
¡Sopla Tu sankirtanera gloria, por faldeos y llanuras!

¡Oh, mi Dios! ¡Oh, mi Señor!
Tu pleno poder has investido en Tus infinitos nombres,
Y aunque puedo yo cantarlos, a pesar de mi tan baja condición lastimera,
¡No deseo yo hacerlo!

¿Aun así vienes a mí y me insistes de mil maneras?
¿Aun así invitas sin cansancio a este réprobo que Te niega?
Mi cuerpo Te rechaza, mi mente, mi inteligencia, mi ego…
Mi lengua se rehusa a danzar en la dulzura de Tu nombre,
Aun así vienes en miles de formas de encantadores avataras,
Aun así inspiras el corazón de mil santos, para que me regalen la fragancia de Tu gloria.

Pero yo soy el réprobo que ama el mundo,
Soy el necio que se aferra a la roca dura de lo inconciente,
Sediento de mal, hambriento de egoísmo y de avaricia,
encendido de ira, ateo, maldito, perverso,
mi corazón me averguenza y lo oculto,
pero todos saben ya de mi perfidia.
¡Porque nunca ven jugar Tu santo nombre en mis labios!

¡Qué triste destino! ¡Qué mala fortuna!
No tengo yo atracción por la embriaguez de Tu dulzura;
No quiero pronunciarte, no quiero yo llamarte desde el fuego de mi envidia;
Desde el pedestal de mi orgullo quiero yo alzarme por encima de Tus encantos;
Pretendo engañar al mundo para que exalte mis bajezas.

El elixir de los santos no quiero yo beberlo,
Nada deseo saber de esos éxtasis que los encumbran,
Me niego al amor, me niego a la bondad, me niego a lo más puro…
¡Oh! ¿Cómo puedes tolerar e invitar a un ser tan repudiable?

Me das toda Tu energía, toda Tu potencia,
¡Oh, cuánta esperanza! ¡Cuánta alegría!
A este cadáver lleno de pasiones inmundas,
le darás el arma que abre paso al mundo de Tus nectáreos amoríos.

¡Oh, Dios! ¡Corrige mi camino! ¡Endereza mi sendero!
Eres Tú tan generoso al brindarme toda Tu potencia y ayuda
Apiádate entonces de este perdido que llora sin consuelo,
Al no encontrar atracción por alabar Tu dádiva divina.

Me das aquí la clave para el más grande de los éxitos
Para el único éxito real de la existencia: La Humildad…

La humildad es Tu clave, es Tu tesoro, es la llave
Todas las puertas se abrirán,
Toda oscuridad se esclarecerá porque toda atadura es el ego
Es la envidia de Ti
Es la enfermedad que nos aqueja

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